martes, 18 de marzo de 2008

la 'fiesta' económica se ha terminado

El presidente del Ifo afirma que la 'fiesta' económica se ha terminado

MUNICH, 18 (EUROPA PRESS).- El 'boom' económico global experimentado durante los cuatro últimos años, el mayor desde los años 70, ha llegado a su fin, según el presidente del prestigioso instituto económico alemán Ifo, Hans Werner Sinn, quien afirma que "ocurra lo que ocurra, la fiesta se ha acabado".

Europa Press
18/03/2008 (15:07h.)

En un artículo publicado en el diario 'The Japan Times', el economista alemán señala que la economía de EEUU "se tambalea hacia la recesión", y rechaza la idea del 'decoupling' al indicar que la contribución de EEUU al PIB mundial, del 28%, es superior a la aportación del conjunto del continente asiático.

"En algún momento, el mundo podrá no coger un resfriado cada vez que EEUU estornude, pero eso está bastante lejos de ser verdad en estos momentos", dice Sinn, quien apunta que el 21% de las exportaciones chinas y el 23% de las exportaciones de la Unión Europea fuera del bloque se dirigen a EEUU, por lo que concluye que "el mundo no puede evitar ser arrastrado por el desplome de EEUU".

Asimismo, el presidente del Ifo recuerda que la última encuesta mundial de perspectivas económicas elaborada por el instituto germano confirmaba el empeoramiento de la valoración de la actual coyuntura económica, así como de las expectativas para los seis próximos meses, y señala que el indicador correspondiente a EEUU se encuentra actualmente por debajo de los niveles registrados tras el 11-S, lo mismo que sucede con el índice de confianza de los consumidores de la Universidad de Michigan.

"Durante muchos años, EEUU ha vivido por encima de sus posibilidades (...) Año tras año, EEUU ha vendido sus activos al exterior y disfrutado un alto nivel de vida en casa. Ya no ocurrirá más. El mundo se ha dado cuenta", afirma el economista.

"Los bancos de todas partes están aprendiendo por la vía dura que la deuda con la que EEUU financiaba su 'boom' consumista no será necesariamente reembolsada. Las titulizaciones hipotecarias que los bancos estadounidense lograron colocar por todo el mundo no son comparables a los activos europeos de parecida denominación", indica.

En este sentido, Sinn apunta que en Europa, particularmente en Alemania, las titulizaciones hipotecarias son activos "ultraseguros", mientras que en EEUU este tipo de valores son como "billetes de lotería".

"Numerosos bancos europeos parecen no haber comprendido ésto y todavía intentan eludir la revelación de estas inversiones dudosas en sus balances y las colocan en complejos vehículos de inversión ('conduits') con sede en paraísos con una fiscalidad relajada", añade el economista.

LAS CARTAS SOBRE LA MESA, EN 2009

Estos 'conduits' están registrando pérdidas "gigantescas" que deben ser cubiertas por los bancos, algunos de los cuales han caído en bancarrota. "Esta primavera mostrará las amortizaciones necesarias en los balances, pero la verdad completa no se conocerá antes de la primavera de 2009, cuando se publiquen las cuentas de 2008".

Por otro lado, el presidente del Ifo constata que pese a la debilidad del dólar frente al euro esgrimida por muchos analistas, ésta no es mayor que la sufrida por el 'billete verde' frente al marco alemán en 1992.

Asimismo, el economista advierte de que, aunque las acciones de la Bolsa estadounidense parecen haberse mantenido bastante al margen de la pérdida de valor de los activos estadounidenses, "sólo es cuestión de tiempo que caigan también".

"Esta pérdida de valor de los activos estadounidenses es la razón para la probable recesión", señala Sinn, puesto que los consumidores de EEUU, acuciados por las deudas y la pérdida de valor de sus viviendas, deberán reducir su consumo, lo que afectará a EEUU y al resto de países, mientras que las entidades bancarias, ante las pérdidas de capitalización a las que se enfrentan, se verán forzadas a reducir el crédito.

Por otra parte, el presidente del Ifo se muestra poco optimista respecto a los intentos de la Reserva Federal de evitar la recesión mediante agresivos recortes de tipos de interés, mientras que se muestra a la expectativa respecto a los posibles efectos del plan de estímulos e incentivos fiscales promovido por la Casa Blanca, aunque advierte de que "todavía debe verse si será suficiente para evitar la recesión y compensar a los hogares por la pérdida de riqueza sufrida por la depreciación de sus viviendas".

| 18/Mar/2008 15:05:11 (EUROPA PRESS) 03/18/15-05/08 "

domingo, 16 de marzo de 2008

Genio e ingenio en la economía

13 de marzo de 2008

Genio e ingenio en la economía

*Luis Casado

Primer ciclo de enseñanza básica de economía: “Ley de la oferta y la demanda”, que como su nombre lo indica es una Ley: “Regla o norma constante e invariable de las cosas que está determinada por sus propias cualidades o condiciones o por su relación con otras cosas”.

No te pongas serio: la economía otras cosas sí, pero “leyes”, “teoremas”, “paradojas”, “ciclos”, “anticiclos”, “recontraciclos” y otros chamullos de similar consistencia no es lo que le falta.

Que el precio de las mercancías está determinado por la “Ley de la oferta y la demanda” lo sabe un pibe de kindergarten, si no fuese el caso, me pregunto yo, ¿cómo pudiese el pibe vivir en la modernidad chilensis? Imposible.

El dinero, la pasta, la guita, es una mercancía. De ahí que su precio, o tasa de cambio, esté determinado por la “Ley de la oferta y la demanda”, esa que dice que si los precios suben aumenta la oferta, y que si los precios suben, baja la demanda. O viceversa, que en este caso la definición es un pelín palíndroma o capicúa.

Esta verdad, que elevada a la categoría de Ley ha sido el zócalo sobre el cual se ha edificado la globalización, la Unión Europea, el Consenso de Washington, la excelencia de la educación en Chile, el milagro de las AFP y la frecuentación de la gruta de Lourdes, es el basamento, cimiento o pedestal en el que se sustenta el “mercado”. Sácate el sombrero y saluda.

De ahí que resulte chocante, por decir lo menos, que la prensa europea titule con grandes caracteres la manifestación de una inquietud inquietante: “Los bancos centrales de los países más industrializados del mundo (G-10) se han mostrado hoy preocupados por “‘los movimientos excesivos en los tipos de cambio de las divisas’”. Así como lo lees.

Los bancos centrales, ya se sabe, no hay nada más serio. Si ellos están preocupados... saca la máscara de gas, lleva los niños al subterráneo y apaga la luz, ¡no te jode!, en una de esas nos bombardean. Tan serios como la denominación del grupo de los países más industrializados del mundo, el G-10, que en realidad... ¡son 11!

Jean-Claude Trichet, presidente del Banco Central Europeo (BCE) y portavoz del G-10, (que cuando era presidente del Banco de Francia anunció en vísperas del krach bursátil de 1987: “la Bolsa tiene un bello avenir delante de ella”), ha señalado que: "los movimientos excesivos, volátiles y desordenados en los mercados de divisas son indeseados para el crecimiento económico".

¡Excesivo, volátil y desordenado tú mismo!

Monsieur Trichet es un celoso defensor de la “independencia del BCE”, del libre mercado, de la globalización, y de la Ley de la oferta y la demanda, como los once presidentes de los once bancos centrales de los once países del mal llamado G-10.

¿Cómo pueden ladrar contra los resultados de las políticas que ellos mismos han contribuido a imponer a escala planetaria durante 30 años?

¿Cómo pueden lanzar estos exabruptos contra la “Ley de la oferta y la demanda”, la madre de todas las leyes económicas que dicen adorar?

No hay que olvidar que en la teoría y en la praxis de estos patriotas cualquier intervención o regulación de los mercados, por benigna que sea, es una perturbación portadora de desgracias.

Partidarios del “Laissez-faire” a tal extremo que uno de sus más caricaturales exponentes, Lawrence Lyndsey, Secretario del Tesoro de los EEUU en el primer gobierno de W. Bush, fue apodado por la prensa yanqui: “Larry haz lo que te salga de la punta del nabo Lyndsey”.

Por si fuese poco, Trichet nos cree más subnormalitos de lo que conviene porque “ha reiterado las declaraciones de las autoridades estadounidenses, que han destacado la importancia de un dólar fuerte para EEUU”.

Dólar fuerte... ¡Mon cul!

Ya hemos contado como Martin Feldstein, -presidente del National Bureau of Economic Research, y alguna vez considerado posible sucesor de Alain Greenspan en la FED-, anunció el 5 de mayo de 2006 que la única solución para evitar una fuerte recesión económica en los EEUU consistía en aumentar la tasa de ahorro interno, disminuir el consumo, y depreciar el dólar.

¿De cuánto? Feldstein respondió derechamente: “Los cálculos están en el orden de una depreciación del dólar entre el 30% y el 40%”. En esa época el dolar se cotizaba en 547 valerosos pesos, lo que quiere decir que según Martin Feldstein el dólar podía perfectamente caer hasta unos $ 328.

Ya ves que ni el mercado ni la “Ley de la oferta y la demanda” tienen mucho que ver con esto. Ni por supuesto el precio del cobre, lo que se resignó a reconocer hasta Andrés Velasco.

Pero el genio de Jean-Claude Trichet queda en evidencia cuando se refiere a la inflación: “Respecto a los riesgos para la estabilidad de los precios, el presidente del BCE ha afirmado que estos están relacionados con el aumento del precio del petróleo y de las materias primas”.

Un pequeño paso para “el hombre”, pero un paso gigantesco para la ciencia económica mundial: el presidente del Banco Central Europeo acaba de descubrir que la causa de la inflación es el aumento de los precios...

En Chile no somos menos. Hace un par de meses, refiriéndose a problemas similares, Camilo Escalona, presidente de la Comisión de Hacienda del Senado, mostró su propio ingenio al declarar: “Estamos todos preocupados de que pueda haber una combinación bastante negativa entre una alta inflación y menor crecimiento y por lo tanto se trata de contener la inflación y asegurar un nivel de crecimiento adecuado” (sic).

Si no sabías porqué estamos donde estamos... ahora lo sabes.

*Ingeniero del Centre d’Etudes Supérieures Industrielles (CESI, Paris, Francia), profesor del Institut National de Télécommunications (INT) y miembro del Comité Central del Partido Socialista de Chile.

http://elmostrador.blogspot.com/2008_03_13_archive.html

"Vamos hacia una recesión grave"

M ichel Rocard (Courbevoie, 1930), uno de los pensadores más lúcidos de la izquierda europea, disecciona la crisis de la socialdemocracia desde una mirada preocupada. Europeísta convencido, pide a la izquierda una profunda reflexión sobre el proyecto de la UE, por el que pelea desde 1994 en su escaño de eurodiputado en Estrasburgo. El ex secretario general del Partido Socialista francés, dos veces candidato a la presidencia y ex primer ministro del Gobierno de François Mitterrand, afirma hoy que, después de 58 años de militancia, se siente más socialdemócrata que nunca, aunque insista en que desde 1989, fecha de la caída del muro de Berlín, la izquierda está enferma porque no ha sabido analizar ni percibir las consecuencias de lo que pasó.

"Creo que el PSOE está más cómodo en la aceptación de la economía de mercado"

"España, como Francia, no puede prometer el pleno empleo a sus ciudadanos"

"Europa está dirigida en gran parte por gente que cree en las virtudes de los equilibrios de mercado"


"En caso de recesión de Estados Unidos, la primera víctima será China"


Pregunta. En casi toda Europa occidental, una corriente populista y conservadora ha arrastrado a muchas capas sociales situadas habitualmente en la izquierda. ¿Se debe a la crisis profunda de la socialdemocracia o a la falta de alternativa al modelo actual?

Respuesta. No me gusta la palabra crisis, que sale del vocabulario médico, y que en la evolución de una enfermedad describe el punto fuerte de ésta, después del cual, o bien se muere, o se vuelve al estado normal, que es la salud. La palabra crisis supone un desequilibrio temporal e implica el regreso a una etapa conocida. Pero no es lo que está ocurriendo. Vivimos una gran mutación social, y el debilitamiento temporal de la socialdemocracia traduce una insuficiencia de respuestas a esta evolución; pero no es una crisis, es una dificultad. El gran problema en nuestras sociedades contemporáneas es que hemos perdido la costumbre de reflexionar sobre largos periodos. Tras la II Guerra Mundial, mucha gente afirmaba que el capitalismo era, en gran parte, la causa de esta guerra, y no sólo la locura de Hitler. Se recordaba la gran crisis de 1929-1932, y lo que supuso de retorno de la desconfianza y del distanciamiento entre los países, basado en el proteccionismo por causa de esta crisis. La guerra permitió la victoria sobre las dictaduras nazi y fascista, y se supo reconstruir el capitalismo. Entre 1945 y 1975 hubo 30 años de pleno empleo en América del Norte, en Europa occidental y en Japón.

Desde 1975, y lentamente, hemos cambiado de sistema o pilotaje del capitalismo, y nos hallamos hoy en sociedades con crecimiento lento, con fuerte nivel de incertidumbre en la población activa y con crisis financieras repetidas cada cuatro o cinco años. Y nos encontramos evidentemente ante el inicio de otra gran crisis económica financiera.

P. Ante esta amenaza, ¿quiénes serán las primeras víctimas?

R. Desde 1945 y hasta 1980, el mundo no conoció más que quiebras nacionales, no crisis mundiales. Era el gran éxito del capitalismo regulado. Pero hoy, frente al pleno empleo pasado, nos hallamos con que tres categorías -los parados, los trabajadores en precario y los pobres- se convierten en las primeras víctimas. Tienen volúmenes variables de país a país, pero llegan en todas partes al 25% de la población activa. Es esta gente la que inquieta o desespera, provoca la subida de la extrema derecha y favorece la apatía democrática y el aumento de la abstención.

P. ¿Cómo reconstruir una alternativa que ilusione frente a este capitalismo desordenado, como lo llama usted?

R. Lo que he descrito es el resultado no de la mundialización, sino de la globalización no regulada. La globalización es mezcla de la apertura de fronteras físicas, de la aceleración en el mundo entero, de la aceleración absoluta de la velocidad de todo transporte, y, en primer lugar, de la formación que recorre con velocidad de la luz todo el planeta. Pero también de los productos, los servicios, las personas, y la ausencia de regulación de todo ello. La globalización está acotada por las hipótesis absurdas y peligrosas del señor Milton Friedman, que dice que el equilibrio de los mercados es óptimo, y que, si quiere usted por razones sociales mejorar los mercados con la intervención pública con subvenciones, reglas o tasas, logrará más perdedores que ganadores. Y eso no funciona. En nombre de ese dogma nos vemos regulados por Estados que no quieren intervenir contra el fraude o su prevención. La mitad de la liquidez internacional de hoy está gestionada en paraísos fiscales.

P. ¿Y cuál sería la respuesta?

R. Antes de llegar a lo que podemos hacer y ayudarnos a encontrar una respuesta, debemos explicar por qué la socialdemocracia se ha visto desbordada y cogida a contrapié. La socialdemocracia mundial había sido largo tiempo fiel a la libertad, es su elección de 1920: "No haremos como los comunistas". Pero fiel también a una visión, a un análisis de la economía alrededor de las propuestas de Marx. Estamos en un drama por causa de la propiedad de los medios de producción y de intercambio, y hay que cambiar esos postulados por la propiedad colectiva de los medios de producción y de intercambio, y por una administración de la economía de hecho. Esto no funciona. Es en el periodo del capitalismo eficaz de 1975 cuando la socialdemocracia se ve obligada a renunciar a su base de la doctrina económica de antes de la guerra. Ya lo hicieron los suecos en 1932, cuando el partido socialista fue el primero en apuntarse a la economía de mercado. Los alemanes lo hacen en 1959, y los españoles, de forma muy visible -con una fuerte crisis interna en 1979-, con la dimisión de Felipe González, diciendo: "Yo no soy marxista".

P. Pero no todos los partidos socialistas europeos dieron ese giro.

R. Dos partidos, el portugués y el francés, no supieron optar por esta elección y se quedaron en una ambigüedad que les ha costado mucho. Hay que saber que la Internacional Socialista y su sucursal de los partidos europeos se alinean sobre la economía de mercado desde 1950. Aunque la socialdemocracia se ha visto capacitada para contestar a la crisis y desempeñar un papel importante en la consolidación del capitalismo regulado, sobre todo desarrollando la protección social, ha perdido, sin embargo, una parte de su carta de identidad. La desaparición en esta carta de las nacionalizaciones y de la economía administrada ha debilitado su imagen. Era necesaria porque esta imagen era falsa y mala, pero ha perdido en visibilidad, en claridad.

Segunda observación: en todo este asunto, la socialdemocracia y el mundo entero no han logrado diferenciar suficientemente entre la economía de mercado y el capitalismo: la economía de mercado es bimilenaria, mientras que el capitalismo es sólo bicentenario. Éste nace de un matrimonio entre dos invenciones: la máquina de vapor, que permite hacer trabajar a muchos hombres juntos alrededor de una sola fuente de energía, y la sociedad anónima, que es una invención financiera, primer medio en asociar a muchos capitalistas juntos para un mismo proyecto. Entonces, el capitalismo toma un desarrollo arrasador porque es formidablemente eficaz. Ha tenido, como el mercado, la virtud de poner a todo el mundo en el tajo para el desarrollo económico, en vez de esperar las decisiones del Estado. Pero aporta la gran dimensión, el capitalismo necesita del mercado, aunque existe un antagonismo fundamental. Se puede imaginar un mercado sin propiedad privada de los medios de producción e intercambio. Ése era el sueño de Tito, en el que sólo cabrían empresas municipales. Se puede imaginar un mercado hecho sólo de cooperativas. Es lo que pensaba Marx. La autodeterminación de los trabajadores se da porque pasan contratos entre ellos, y entre las unidades de producción. Así es como la economía nazi estaba estrechamente regulada por negociaciones permanentes entre el Estado y las grandes empresas o trusts que tomaban todas las decisiones. Éstos dejaban poco espacio al mercado, que sólo regulaba el detalle.

P. Se abre el camino al monopolio.

R. El mercado sólo existe si hay verdadera competencia, y el capitalismo tiene una tendencia constante, y en todas partes, al monopolio. Esta tendencia ha trastornado la economía contemporánea. El capitalismo y sus reglas funcionaban con tres reguladores: la seguridad social que salía entonces de las crisis, la tercera parte del ingreso de las familias que permitía a los parados no morir de hambre, y quedaba un pequeño poder adquisitivo para reactivar el mercado en casos de crisis; las políticas keynesianas, de lucha contra las variaciones internacionales, y la política de sueldos altos. Fue Henry Ford el que para salir de la crisis de 1929 acuñó esta frase: "Pago a mis asalariados para que compren mis coches". Había entendido eso. El capitalismo de 1945, tras la guerra, generaliza esos tres principios, y alrededor de ellos todo va bien.

P. Sí, pero, al parecer, la época de bonanza ha terminado, y muchos ciudadanos consideran esa globalización como una amenaza.

R. En este nuevo desequilibrio de la última década hay otra víctima, que es el accionista que se considera mal remunerado porque la retribución de los asalariados es fuerte. Desde entonces vivimos la revancha de los accionistas, que han tomado el poder en todas partes y gritan: "¡Quiero más dividendos". Y el nuevo sistema, todo para los accionistas y lo menos posible para los asalariados, es una triste realidad. Ahora, y en todos nuestros países, tras esos largos periodos, la parte de los salarios sobre el producto nacional está en clara disminución. Representaba un 70% de media en Europa hace treinta años, y ahora está en un 58% del PIB. Eso explica el trabajo temporal precario, el paro y la casi imposibilidad de disminuirlos. Pero lo más revelador es el trabajo temporal. Los países que más lo aceptan tienen menos paro que los otros, como España.

P. ¿La recesión es entonces inevitable?

R. Lo que creo profundamente es que hemos entrado en una crisis que no sólo es financiera y que va a afectar a la economía. Por ejemplo, en caso de recesión americana, la primera víctima será China, que vive en gran parte de sus exportaciones hacia Estados Unidos. Vamos hacia una recesión que será grave porque la parte del producto nacional que va hacia los salarios, los ingresos de la seguridad social y los recursos bajos es demasiado débil, y ya no favorece el consumo. La liquidez de hoy se compromete hacia lo inmaterial y lo especulativo y el juego. Todo ocurre porque el apetito de ganancia de capital de las capas medias-altas ha roto el sistema. Quiere decir que hay que encontrar regulaciones internas e internacionales para reencontrar una gran política keynesiana de lucha contra los créditos, para reencontrar una garantía dada a la seguridad social respetada y potente, así como a los servicios públicos puestos hoy en entredicho en el momento de la búsqueda del provecho. Y por eso lo que creo es que la solución y la herramienta es la socialdemocracia. Tardaremos al menos diez años en lograr la unanimidad de la socialdemocracia mundial. Alrededor de este diagnóstico, pero sobre todo alrededor de las soluciones, no existe otro cuerpo político posible.

P. ¿Pero cuál puede ser el papel de Europa en ese frente, en esa solución a la crisis?

R. Actualmente, Europa está dirigida por fuerzas cómplices del sistema. Y no es cuestión de que Europa busque corregir todos sus negativos efectos. Europa está dirigida en gran parte por gente que cree en las virtudes de los equilibrios de mercado, y que no se dan cuenta de que van contra un muro. Pero Europa tiene la ventaja de ser enorme, es la primera economía mundial, es el primer exportador e importador del mundo. Y si Europa se da una mejor orientación de las regulaciones puede cambiar las reglas de juego mundial. Ninguno de nuestros países lo puede hacer solo, ni la misma Alemania. Por eso, después de 58 años de militancia, soy más socialdemócrata que nunca, y por eso estoy convencido de que debemos entendernos.

P. ¿Y cuál puede ser el papel de España en esa aportación de ideas para ese cambio?

R. Como el de Francia, desdeñable. No tenemos el espacio para corregir las pesadas tendencias que nos llegan desde el mundo entero, de la India, de China, y hay que reconocerlo. Se es políticamente serio cuando no se prometen tonterías. España, como Francia, no puede prometer el pleno empleo a sus habitantes, eso depende de una regulación mundial.

P. Es conocedor de las últimas cifras en España.

R. Sí, y no es sorprendente; pero, desgraciadamente, España sola no puede hacer gran cosa, aunque ella no tiene nada que ver en las causas. Tiene factores agravantes como su sistema de créditos, mucho más incierto que el francés, o el sistema prehipotecario, también incierto en el inmobiliario, que no tiene Francia. Todos esperamos de España que tome conciencia de todo ello y que participe activamente en un esfuerzo internacional para lograrlo. Nadie se puede salvar solo, pero algunos países tienen una influencia y carisma intelectual o lingüístico que dan mucha importancia a lo que hacen en otras partes. Si España toma conciencia de lo que le estoy diciendo, arrastrará a una gran parte de América Latina, porque existe ósmosis. España es, por tanto, esencial en esta toma de conciencia que debe caminar hacia una ofensiva socialdemócrata internacional.

P. Cree usted entonces que España tiene que tener una mayor participación en Europa. ¿Cuál sería el papel de Zapatero como dirigente socialista europeo?

R. El papel de España ya es muy fuerte en Europa. La mentalidad colectiva española es más europeísta o internacionalista que la francesa. Jugáis mejor el papel europeo que nosotros. Lo veo en el Parlamento Europeo. España tiene delegaciones menos numerosas que Francia, pero se sirve mejor de ellas. Creo que el PSOE está mejor equipado intelectualmente y más cómodo en la aceptación de la economía de mercado que nosotros, los socialistas franceses. Evidentemente, los intelectuales españoles tendrán una mayor resonancia y escucha en Europa, y podrán hacer avanzar la reflexión colectiva.

P. Es el problema de una parte de la izquierda francesa que le dio la espalda a Europa durante muchos años, o esa izquierda más radical, la comunista, por ejemplo.

R. Es necesario que la izquierda comprenda que quien dice economía de mercado, dice solamente garantía de la libertad en la organización económica, y nada más, y que, por tanto, no describe la forma de retroceder del capitalismo. Es una gran obra. Cuando Karl Marx hizo una crítica del capitalismo y fundó el socialismo, su pensamiento era para un siglo. No tenía prisa. Estamos de nuevo en esta situación, con la gran diferencia de que nos hemos desembarazado de la apropiación colectiva de los medios de producción, porque no funciona. Desde el principio, siempre hubo una minoría en el Partido Socialista francés que se opuso a esa idea de Europa. Esa corriente fue más fuerte en los años cincuenta, pero siguió existiendo en tiempos de Mitterrand con la crisis de desconfianza hacia Europa, con dirigentes como Pierre Joxe. Y hoy, una parte significativa del partido utiliza Europa como responsable de nuestros males; vota a favor del no en el referéndum sobre la Constitución europea, que provocó el drama que sabemos, o se sigue oponiendo a la economía de mercado. Otros prefieren no definirse, y es lo más fácil. Sin embargo, tendremos la ocasión de aprobar una definición mucho más sensata y clara con ocasión de nuestro próximo congreso.

P. Algunos, incluso en la época de Pierre Mauroy, mostraron ciertas simpatías por el movimiento abertzale vasco cercano a ETA. ¿Qué opinión le merece el terrorismo vasco, el último de Europa occidental?

R. El terrorismo vasco es más un problema franco-español y de coordinación de ambas policías. Sigue siendo muy grave, pero no requiere un cambio institucional europeo. Quizá sí el terrorismo yihadista. ¿Seremos capaces de no degradar nuestras relaciones con los países árabes? Tendremos que saber distinguir entre el combate contra individuos fanáticos y terroristas islamistas y nuestras relaciones con los Estados árabes. Es muy delicado, pero fundamental. http://www.elpais.com/articulo/repor...lpdmgrep_4/Tes

sábado, 8 de marzo de 2008

Anatomía de un asesino(ESBOZA AUTOPSIA BURBUJA)

Anatomía de un asesino



“No cabe ninguna duda sobre quién es realmente el responsable del desastre hipotecario. Los bancos contratan a lo mejorcito de nuestro país, “brillantes y mordaces” jóvenes que han estudiado en las mejores universidades. ¿Pero alguien realmente ha llegado a pensar que un MBA de Harvard, quien comprende los más finos pormenores de las altas finanzas, realmente piensa que ignorando todos los principios de prudencia, emitiendo billones de dólares para prestar a los solicitantes que ni siquiera tienen trabajo, ni aval alguno, que tienen un pésimo historial crediticio y que son incapaces de pagar una deuda de unos pocos cientos de dólares, fue una idea genial? (Mike Whitney)

Bill Gross de PIMCO, el mejor gestor de renta fija del planeta, dice que “tan solo es el principio” ahora que la crisis inmobiliaria se está endureciendo. Y cuando las bombas inmobiliarias asolen por completo las finanzas de nuestra generación, los americanos se preguntarán con caras tristes y asombradas, “¿Qué ha pasado?”. Pero mientras tanto a nadie le interesa llegar al fondo del asunto, dado que la gente es así, no llegan a plantearse comprender los problemas hasta que no se encuentren haciendo cola para la sopa del asilo.

Claro que rodarán cabezas, empezando con quien sea elegido presidente en 2008 (es demasiado tarde ya para hacer algo y resolver el problema, pero la culpa será del inocente que jugará el papel del nuevo Herbert Hoover), George W. Bush (aunque no del todo culpa suya, pero desde luego su culpa es no haber sabido manejar la situación cuando se pinchó la burbuja inmobiliaria/crediticia), Alan Greenspan (culpable como el encargado) y Ben Bernanke (actual presidente de la Fed y lugarteniente de Greenspan durante la época en que la Fed estaba jugando con la economía americana). Desde luego, mandar a todos estos “líderes” a la guillotina no nos va a devolver nuestro dinero, así que todos sus amigos y vecinos seguirán queriendo saber qué demonios ha pasado.

Este breve artículo pretende ofrecer a los lectores un esbozo previo a la autopsia, y los partidarios de prevención del capital (y estoy muy orgulloso de todos vosotros) tendrán posibilidad de poner en práctica sus teorías antes de acabar por completo al estilo hooveriano con las actuales creencias financieras. Así que allá vamos.

Érase una vez que Alan “No es culpa mía” Geenspan y su Fabulosa Reserva Federal no reconocieron la burbuja tecnológica/punto com y a partir de entonces no tomaron ninguna medida para contenerla, al revés eligieron bañarse en la gloría considerando que habíamos llegado a una “nueva era” de la economía. Como resultado se desató la mayor locura inversora de todos los tiempos, el Nasdaq subió desde 1.419,12 puntos en octubre de 1998 a 5.048,62 tan solo en 17 meses, y los taxistas, los barrenderos, incluso las rubias, todos se lanzaron a jugar a la bolsa, generando unas impresionantes plusvalías en el corto plazo, especulando con activos que desconocían por completo.

A pesar del habitual “esta vez será diferente” y las aseveraciones de Greenspan de que es imposible reconocer y moderar las locuras compradoras, la burbuja del Nasdaq explotó y la bolsa perdió 9 billones de dólares de su valor desde el máximo hasta la primera pata de la caída (octubre 2002). La Fed podía haber elegido la estrategia de indoloros ajustes post burbuja, desde luego, aunque estos ajustes hubieran resultado bastante dolorosas en el corto plazo. En vez de esto, Greenspan y sus muchachos ingeniaron una nueva estrategia que consistía en ir a pedir préstamos a Fulanito para pagar con este dinero a Menganito, la estrategia de “reflotar la burbuja”, recortando drásticamente los tipos de interés y tirando la normativa regulatoria por la ventana.

Y para alargar aún más la historia, los históricamente bajos tipos de interés permitieron a los propietarios de viviendas, a los prestamistas, a los compradores y los vendedores subir el valor de las propiedades. Un sueldo de ayer de 2.000 dólares al mes hoy puede proporcionar un ingreso dos veces más grande en forma de préstamos, así que, grosso modo, los 250.000 dólares en propiedades pueden ser convertidos por los participantes del mercado en 500.000 dólares en un relativamente corto período de tiempo. Y así, los bajos tipos de interés/menor coste de deuda es igual a un mayor precio. Paso nº1 del incremento del valor de los inmuebles.

Aupados por este artificial incremento de valor (eso es, incremento no ligado a los fundamentales del mercado inmobiliario o al aumento de los ingresos personales) y basados en la percepción de que las casas que “rápidamente” subían de precio iban a continuar así en lo que muchos esperaban en que iba a ser “nueva” economía, los absurdos instrumentos derivados de las hipotecas empezaron a abrirse camino en los mercados. Y como Greenspan cerraba los ojos a lo que sucedía, los préstamos con entrada cero empezaron a aparecer por todas partes, a los que siguieron a continuación préstamos ninja, es decir declarando verbalmente sus ingresos (“Venga, ande, coja lo que quiera”) y su estado de activos (“No, de verdad, nos preocupa un poco que Ud. no tenga ningún aval”). Los precios “ascendentes” de las viviendas también dieron lugar a la aparición de los intereses ajustables (un 1% inicial, etc.), y pronto el mismo sueldo de 2.000 dólares al mes pudo aportar aún más apalancamiento, digamos unos 750.000 dólares en propiedad, junto con enorme amortización negativa (la capacidad crediticia de los prestatarios estaba incrementando sustancialmente cada año). “No hay problema”, decían los brókeres hipotecarios con zapatos abrillantados a los prestatarios que sospechaban que algo raro estaba pasando o que no sospechaban nada. “Cuando suban los intereses de su deuda, puede refinanciarla o vender su casa y obtener unos jugosos beneficios”.

La Fed generó hipotecas sin entrada y demás maravillas hipotecarias como tipos de interés ajustables. Paso nº2 del incremento del valor de los inmuebles.

Conforme el mercado inmobiliario florecía y los promotores eran capaces de demostrar que lo que vendían por 250.000 en un par de años valía cientos de miles de dólares más, y la industria de los derivados respaldados con activos inmobiliarios (MBS) se volvió loca. Las agencias de calificación crediticia asignaron “ratings de inversión” a una variedad de préstamos dudosos, los préstamos fueron empaquetados en bonos y vendidos a los inversores, liberando los balances de los prestamistas y permitiéndoles prestar más y más dinero.

Y los que se encargaron de vender estos productos a los inversores fueron los chicos de Wall Street. La deuda estructurada, arriesgada, con alto grado de apalancamiento, empezó a estar a la orden del día y la industria de MBS floreció en cuestiones de meses. Las Obligaciones de Deuda Colateralizada (CDO) permitieron que los préstamos bastante dudosos fuesen vendidos en trozos a viudas y huérfanos, y en este punto para comercializar aquellos CDOs se formaron Vehículos de Inversión Estructurada (SIVs) apalancados hasta la luna. Los participantes de los mercados de todo el mundo amasaban liquidez proveniente del apalancamiento, dándose codazos para comprar estos o aquellos activos que costaban un duro y que Wall Street vendía a cuatro pesetas que era el coste de la deuda. En este punto, las ruedas inmobiliarias rodaban a pleno rendimiento, mientras Greenspan, Bernanke y compañía permanecían impasibles.

El dinero corría a raudales, los bancos prestaban montones de dinero y se fomentaba demanda para pedir préstamos. A la vez que los pesos pesados como Countrywide Financial (el más grande de América) y la mayoría de los grandes bancos empezaron a conceder hipotecas sin garantía alguna a prestatarios de baja calidad crediticia. Esto significa que bajo el mandato de Greenspan/Bernanke el crédito, los ingresos, las garantías, el ahorro no tenían ninguna importancia al no ser que estuvieran destinados a la compra de viviendas. Fuentes fidedignas me indican que en este preciso momento la Tierra perdió su órbita; sus fuerzas gravitatorias fueron afectadas por miles de millones de banqueros tradicionales que han cambiado su órbita en aquel momento.

La banca ha dejado de ser tradicional, respondiendo a la demanda de Wall Street. “No pasa nada”, decían ellos entre bambalinas, “nos desharemos de estos préstamos como si fuera una patata caliente”.

Las peores hipotecas (las subprimas) fueron vendidas con cierta prima dado que los prestatarios con el peor historial crediticio han de pagar un interés más alto y se suponía que se iban a mantener durante algún período de tiempo. Pero no costó mucho comprender que el juego ya había terminado: era más fácil financiar la compra de una casa que financiar la compra de un frigorífico.

La ilimitada disponibilidad de dinero para las hipotecas y el devastador efecto de la “patata caliente” de la deuda estructurada pusieron fin a las “normas crediticias” y crearon una explosión artificial para los mercados. La Fed ha soportado los mercados a base de crear la ilusión de que los compradores sin ahorros pueden crear una mayor demanda. Paso nº3 de incrementar el valor de los inmuebles.

Cuando la economía falsificada se siente fuerte, el “valor” de las casas “sube” rápidamente, los compradores creen que los precios nunca bajarán, que los créditos baratos siempre estarán disponibles, las constructoras siempre podrán echar cualquier cosa al mercado y siempre habrá demanda. Las constructoras y las promotoras, grandes y pequeñas, estaban ganando ingentes sumas de dinero, creando apetitos insaciables acerca de terrenos edificables, produciendo un efecto dominó en el crecimiento de todos los sectores relacionados con la construcción. El crecimiento falso proporcionó grandes beneficios para las constructoras, promotoras, agentes inmobiliarios, ejecutivos de las empresas inmobiliarias, especuladores de inmuebles, brókeres hipotecarios, aseguradoras, arquitectos, empresas de trabajo temporal, obreros de la construcción, vendedores de coches, empresas que fabrican materiales de construcción y comerciantes de todo tipo. Nadie de ellos hubiera ganado tanto dinero sin “la mejora” del “valor” de los inmuebles que hemos indicado en los pasos desde nº1 hasta el nº3. Así que la Fed ha generado especulación salvaje en el sector inmobiliario, construcción y mantenimiento, industrias hipotecaria y financiera. Paso nº4 de incrementar el valor de los inmuebles.

Naturalmente, los que ya poseían algún tipo de propiedad inmobiliaria no han podido resistirse a morder la manzana envenenada y la economía USA tuvo un impulso adicional proveniente del deseo de endeudarse a un interés históricamente bajo teniendo como garantía el constantemente creciente valor de sus casas. Prácticamente todos los que habían comprado una casa antes de 2003, se sintieron “ricos”, y el hecho de convertir milagrosamente los 100.000 dólares en 600.000 hizo que sus casas pasaran a ser una fuente inagotable de dinero. La gente comprendió muy rápido la utilizad de este nuevo maná de financiación y se lanzó a comprar prácticamente cualquier cosa, coches, ordenadores, PDAs, televisores de plasma, ropa, accesorios, muebles, joyas, artículos del arte, coleccionables, juguetes, juegos, vacaciones, etc. Todos tenían un “bonus” para gastar, dejando las tarjetas de crédito como papel de fumar. Incluso se inventó un nuevo tipo de tarjeta, tarjeta de crédito “Libérese de la opresión de su deuda” (“La deuda de su nueva tarjeta será añadida a su hipoteca”). Conforme “subían” los precios, la economía artificial no solamente se sostenía sino que florecía; la locura del endeudamiento causó la mejora del empleo, el gasto desenfrenado del consumidor, los aumentos del beneficio empresarial y un sentimiento general de que la economía iba muy bien. Asimismo, los propietarios se endeudaban contra el creciente valor de sus activos inmobiliarios para invertir en bolsa (también creciente, salvo el Nasdaq).

Aunque en menor medida, durante estos últimos cuatro años, la Fed generó un nuevo tipo de consumo financiado por la utilización de las casas como fuente de ingresos, basado en los bajos tipos de interés, laxa política monetaria y crédito fácil. Paso nº5 para incrementar el valor de los inmuebles.

Mientras la economía del endeudamiento-contra-el-mayor-valor-de-sus-inmuebles era capaz de proporcionar dinero que la gente quemaba con gran facilidad, el mundo de los negocios y el comercio era capaz de crear empleo, desarrollarse y crecer. A pesar del hecho de que los créditos fáciles no estaban disponibles para las empresas y se estaba silenciando la subida de los precios, el ambiente de créditos laxos (combinado con los tipos de interés históricamente bajos) proporcionó suficiente estímulo económico para fomentar la demanda de inmuebles comerciales, tiendas, grandes almacenes y distribución, oficinas, empresas de investigación y desarrollo, obras y terrenos comerciales. El crecimiento de las ventas y del empleo también creó una presión alcista en los precios de alquileres que subieron descontando una mayor mejora de la economía y unas rentas aún más altas. El artificial crecimiento, generado por la Fed, basado en el endeudamiento fomentó el incremento (temporal) de los ingresos, una mejora del empleo y una gran demanda de espacios comerciales. Paso nº6 de la subida del valor de los inmuebles.

Viendo todos estos factores, la Fed literalmente “había creado” (no obstante, tan solo durante un corto período de tiempo) un ambiente donde subió la confianza del consumidor, mejoró sustancialmente la actividad empresarial, subieron las bolsas, la psicología compradora alcanzó su punto álgido, y dado que los incrementos de los precios de las casas parecen asegurados, no existe la noción de que haya que gastar menos para ahorrar un poco para la época de las vacas flacas. Dado todo esto, parece que Greenspan y compañía respondieron “con éxito” al colapso del Nasdaq, los americanos tienen fe en la Fed como nunca la han tenido. Esta sensación de “seguridad” dio una razón más a los participantes del mercado para sentirse complacidos, no, mejor dicho, temerarios en cuando al efecto post burbuja en la economía.

Recibo muchos emails de nuestros lectores. Y la mayoría de ellos creen que nuestra economía ya está fuera de la selva post burbuja del Nasdaq. Los pocos que piensan que la reflación de la Fed fue muy arriesgada y puede acabar en una implosión, normalmente tienen fe de que nuestros banqueros centrales o nuestro gobierno o “el gran sistema financiero americano” siempre podrá detectar cuando algo va mal y corregirlo. Muy pocos realmente están preocupados por la actual situación; “ELLOS nunca permitirían que algo malo pueda pasar”, dice todo el mundo.

Y los que estamos familiarizados con las economías post burbujas de los últimos siglos, siempre nos estamos haciendo las mismas preguntas conforme la Fed mantenga el mismo rumbo. Estas preguntas son:

¿Qué pasa cuando la música se apaga? ¿Qué pasa cuando el mercado inmobiliario ya no se beneficia de los bajos tipos de interés? ¿Qué pasa cuando la gente no puede endeudarse más para seguir comprando casas? ¿Qué pasa cuando las casas pierden un billón de dólares de valor? ¿Qué pasa cuando los activos desaparecen? ¿Qué pasa cuando se cierra el grifo del crédito? ¿Qué pasa cuando la gente con bajos ingresos pierden su calificación crediticia y nadie les da dinero? ¿Qué pasa cuando las casas dejan de venderse? ¿Qué pasa cuando los propietarios endeudados hasta las cejas empiezan a vender sus propiedades? ¿Qué pasa si millones de propietarios se enfrentan a los embargos todos a la vez? ¿Qué pasa si la morosidad vuelve a los mercados? ¿Qué pasa cuando acaba el boom de la construcción, promoción y financiación? ¿Qué pasa cuando las casas dejan de funcionar como garantía para obtener nuevos créditos? ¿Qué pasa cuando los propietarios dejan de recibir dinero debido al creciente valor de sus casas? ¿Qué pasa cuando el valor de las casas ya no sube? ¿Qué pasa cuando la gente deja de pagar sus deudas? ¿Qué pasa cuando los bancos tienen que retirar líneas de crédito? ¿Qué pasa cuando las entidades financieras obtienen pérdidas billonarias de sus carteras apalancadas y con pésimas garantías? ¿Qué pasa cuando los inversores ya no quieren más patatas calientes? ¿Qué pasa cuando el mercado de crédito colapsa? ¿Qué pasa cuando el consumidor pierde la confianza, la economía se contrae, los ingresos se reducen, los trabajos se pierden, la bolsa cae, la gente hace colas para retirar su dinero de los bancos, el mundo se libra de las garras de las finanzas estructuradas, Fannie Mae se derrumba, la Fed pierde su poder, la moral compradora está herida de muerte y no hay ahorro que ayudase a sobrevivir?

“En otras palabras, ¿qué pasa cuando implosiona la burbuja inmobiliaria creada por la Fed para paliar los nocivos efectos del crash del Nasdaq? “

Tomen asiento; el juego tan solo acaba de empezar. Aún queda mucho. Y si decide participar, puede que acabe siendo propietario de los Yankees.
Steve Moyer,
PonderThis.net
http://elsabado.es/Actualidad/Articulos/65Asesino.html

viernes, 7 de marzo de 2008

“O fio do bigote” y “the hair of the dog”

6 de marzo de 2008

“O fio do bigote” y “the hair of the dog”

Por Luis Casado*

El presidente del banco central de Estados Unidos, Mr. Ben Bernanke, hace lo que puede para salvar a los especuladores y a los bancos, en fin, a los bancos especuladores. En un discurso pronunciado el martes, sugirió medidas que podrían limitar las pérdidas ocasionadas por los créditos hipotecarios basura. Entre otros, reducir los procedimientos de expulsión de los hogares que no logran pagar las mensualidades, lo que en fin de cuentas ayudaría no solo a los hogares concernidos sino también “al conjunto de la economía”.

Mr. Ben Bernanke estima “probable” el aumento de la morosidad y de las expulsiones: un millón y medio de créditos podrían ser insolventes este año.

Por su parte, uno de los responsables de la catástrofe, Mr. Henry Paulson, secretario del Tesoro, se declara hostil a un plan de salvataje de los hogares endeudados con créditos hipotecarios porque “serviría sobretodo para salvar a los bancos especuladores”, los mismos a los cuales el propio ministro les vendía los créditos basura antes de ingresar al gobierno.

Hay que decir que Ben Bernanke es un pelín innovador cuando sugiere que los bancos no solamente debiesen renegociar los créditos bajando las tasas de interés, sino que además deben reducir la deuda, unilateralmente, recortando el capital adeudado. ¿Te presté 100? Ahora me debes 90. Y ya. Su razonamiento no deja de ser pertinente: si los bancos se empecinan en cobrarlo todo no recaudarán nada, y en ese caso es mejor recuperar algo.

Según Bernanke, la crisis actual difiere de las precedentes en que los deudores compraron casa sin aporte inicial. Los créditos acordados a millones de hogares insolventes -y que luego fueron cedidos a otros bancos demasiado golosos para darse cuenta del engaño- se trataron con el método brasileño conocido como “O fio do bigote”.

¿Guotisdís? Simple: si negocias con un empresario brasileño y en un momento dado este se acaricia los pelos del bigote, quiere decir que está de acuerdo, que no hace falta ni siquiera firmar un papel: la garantía es “o fio do bigote”. Así, irresponsablemente, endeudaron a millones y millones de hogares estadounidenses que hoy, al no poder pagar, son expulsados de sus casas y arrojados a la calle.

No sólo Henry Paulson desestima socorrer a deudores y especuladores. El periodista Michael Kinsley estima que un “estímulo fiscal” destinado a ayudar a los consumidores estadounidenses es un remedio peor que la enfermedad.

No sin razón, afirma que la sociedad yanqui está enferma de consumir más de lo que debe o puede, sobre todo a crédito. Al día de hoy, cada uno de sus hogares debe, en promedio, más de 120% de su ingreso anual. Habida cuenta de sus gigantescos déficits, Estados Unidos debe recibir más de US$ 2.000 millones diarios del mundo exterior para seguir consumiendo lo que producen otros.

Para Kinsley, un “estímulo fiscal” significa que el estado federal debe endeudarse aún más para darle dinero que gastar a sus ciudadanos. Es lo que llama el método “The hair of the dog”. ¿Guotisdát? Simple. Hay quién pretende que una resaca, o “caña mala”, se cura con otro trago. En la lengua del imperio dicho método se conoce como “hair of the dog”, o sea “pelo del perro”. Si quienes creen en la medicina homeopática pretenden que “un poquito de veneno no mata”, sino más bien ayuda, darle más trago a un borracho debiese transformarlo en abstemio. Ése es el razonamiento que rechaza Michael Kinsley.

Precisando no obstante que si los demócratas quieren darle dinero a los pobres y a la clase media, los republicanos desean bajarle los impuestos a los ricos para provocar un “trickle down”, fenómeno conocido en la dulce jerga de los economistas que aún hablan castellano como el “chorreo”. Se ve que no hemos inventado nada.

Como quiera que sea, en Yanquilandia todos temen la recesión anunciada, y por lo menos se constata un debate de fondo sobre las eventuales soluciones a la borrachera “americana”. Nada de eso en la Copia Feliz del Edén, donde la economía sigue “blindada” a tal punto que los díscolos más osados tiemblan al proponer algunas tímidas correcciones al modelo, no sin antes haberle rendido un merecido tributo a lo ya obrado y a los indesmentibles éxitos alcanzados.

*Ingeniero del Centre d’Etudes Supérieures Industrielles (CESI, Paris, Francia), profesor del Institut National de Télécommunications (INT) y miembro del Comité Central del Partido Socialista de Chile

http://elmostrador.blogspot.com/

lunes, 3 de marzo de 2008

Un poco de orden en la jerga económica(Guillermo de la Dehesa)

TRIBUNA: LA CUARTA PÁGINA GUILLERMO DE LA DEHESA

Un poco de orden en la jerga económica

En tiempos electorales se usa con frecuencia, y en pocas ocasiones correctamente, una serie de términos económicos. El lenguaje nunca es inocente, de ahí lo conveniente de aclarar su significado



Estos días de campaña electoral los políticos y los medios de comunicación están lanzando un aluvión de términos y conceptos, a menudo con connotaciones negativas y a veces catastrofistas, sobre la evolución de economía española. Se mezclan palabras tales como crisis, recesión, contracción, desaceleración, estancamiento o estanflación, así como en el caso de los desplomes bursátiles, anglicismos como crack o crac, sin que realmente se conozca su etimología o su significado real. Ante este alud de vocablos se impone hacer un breve ejercicio de semántica taxonómica para intentar entender mejor qué significa cada uno de dichos términos.


Lo primero que hay que recordar es que la evolución de la actividad económica es siempre cíclica y fluctuante, como lo es también la del clima o la de los astros, es decir, que ni las economías crecen indefinidamente, ni tampoco se estancan o decrecen sin fin. La evidencia histórica muestra que suelen existir ciclos medios, llamados "ciclos de los negocios" o de Jutglar que tienden a tener una duración de entre 10 y 15 años y ciclos largos o de Kondatrief que oscilan entre 50 y 60 años.

Cada ciclo suele tener una fase de expansión o aceleración que llega a un pico o auge, seguida de otra de contracción o desaceleración que termina en un valle o recesión, a la que sigue la reactivación. Como ocurre siempre en la economía, hay otros economistas y matemáticos que creen que las fluctuaciones, sobre todo las de los precios, no son cíclicas sino "paseos aleatorios" que no contienen componentes cíclicos.

Ahora bien, los ciclos son bastante aleatorios en el sentido de que cada una de sus fases puede ser más corta o larga y más expansiva o más recesiva dependiendo de los choques exógenos o endógenos que reciba cada economía, como los provocados, por ejemplo, por una caída del precio de la energía o por una política económica equivocada. De ahí que unas veces las fases expansivas son débiles y las contractivas fuertes, y viceversa. Esto hace asimismo que la desaceleración no tenga por qué terminar en recesión o que la expansión no alcance siempre el pleno empleo.

Cada cambio de fase en el ciclo origina una crisis o mutación de la tendencia anterior, bien sea al alza o a la baja. Éste es el verdadero significado de la palabra "crisis" tanto en economía como en el resto de las ciencias. Es decir, la crisis suele ser un período muy corto de tiempo o un punto de inflexión o de cambio, y de ahí viene la frase: alcanzar un "punto crítico". Por eso es incorrecto decir "llevamos un año de crisis" o "la crisis de nunca acabar". Por el contrario, sí es adecuado decir que ha habido una "crisis o cambio de tendencia en el ciclo" en el segundo trimestre de tal o cual año.

La economía española, por ejemplo, tras la fuerte recesión que sufrió en 1993, ha mantenido una fase expansiva, excepcionalmente larga, creciendo a una tasa media del 3,5% durante 14 años seguidos y lo normal es que ahora se desacelere. Esta fase expansiva tan larga ha sido posible, en buena medida, a dos choques exógenos y por una sola vez.

El primero ha sido la entrada de España en el Sistema Monetario Europeo y en el euro, que ha hecho que los tipos de interés cayesen más de 10 puntos entre 1994 y 2000, unida a una política monetaria única del BCE, que ha sido más expansiva de lo necesario para España y menos expansiva de lo que convenía a Alemania o a Italia. El segundo ha sido el choque de la inmigración, ya que, a partir de 2001, han entrado en España casi cuatro millones de extranjeros, jóvenes y con muchas ganas de trabajar, que le han dado un segundo empujón a la actividad económica española.

Dicho esto, la economía española ha crecido todavía un 3,8% en 2007, pero sólo un 3,5% en el cuarto trimestre. Dado que en el primer trimestre de 2007 el crecimiento interanual fue del 4,1, esto supone que desde dicho pico ha comenzado una fase de desaceleración, con una caída de la tasa del crecimiento del 0,6% en el año.

Es además lógico que esta desaceleración continúe, ya que al problema nacional de una fase de contracción del ciclo inmobiliario, se ha añadido otro problema externo desde el mes de agosto de 2007: la falta de confianza de los inversores en los mercados crediticios, que no sólo ha contaminado a otros mercados financieros, sino que puede terminar teniendo asimismo un impacto negativo sobre la actividad económica española a través de un encarecimiento o restricción del crédito.

Todos los organismos internacionales como la OCDE, el FMI y el Banco Mundial, consideran que hay una "recesión" cuando el PIB sufre, durante dos trimestres seguidos o más, un crecimiento negativo. La única excepción es la de Estados Unidos, ya que el NBER Business-Cycle Dating Procedure, que es el organismo que define las fases de cada ciclo, extiende el término recesión a toda la fase contractiva del ciclo, desde que alcanza el pico hasta que toca el fondo. Ahora bien, el NBER estima que los últimos períodos recesivos de la economía norteamericana han durado sólo un año o menos.

De ahí que sea absolutamente incorrecto decir que la economía española está en recesión o que lo va a estar dentro de un año, cuando ha crecido en 2007, un 3,8%, 1,2 puntos porcentuales más que la Zona Euro y que según la Comisión Europea y los analistas privados va a crecer en 2008 un 2,7% y un 2,5%, respectivamente, 0,9 y 0,7 puntos porcentuales más que dicha zona. Es probable también que, en 2009, continúe la caída de la tasa de crecimiento y se toque fondo en el primer semestre y que en el segundo comience a recuperarse la tasa de crecimiento.

Otro término que ya está siendo utilizado profusamente, al referirse al futuro de la economía española, es el de estancamiento con inflación o "estanflación". Sin embargo, desde que existe el euro como moneda común, el diferencial de inflación entre España y la Zona Euro ha sido de 1,1 puntos porcentuales anuales en promedio, y el de crecimiento ha sido de 1,8 puntos porcentuales anuales en promedio. Por ello, pensar ahora que España va a entrar en un período de estancamiento con inflación es muy poco probable, ya que, o bien la política monetaria del Banco Central Europeo deviene muy restrictiva, en cuyo caso la inflación española será más baja de la esperada y la tasa de crecimiento también, o continuará siendo laxa para España, como lo ha sido hasta ahora, y habrá más inflación pero también algo más de crecimiento, con lo que ambos diferenciales seguirán manteniéndose en una línea parecida respecto a la Zona Euro, pero con tendencia a disminuir.

Otra afirmación incorrecta es decir cuando sube la tasa de desempleo o de paro, que "se está destruyendo empleo". La tasa de desempleo es un cociente de dividir la población activa -es decir, el número de personas en edad de traba-jar- por la población empleada. La población activa representa la oferta de trabajo y la población empleada u ocupada representa la demanda de trabajo. Si la población activa crece mucho, como ocurre actualmente, ya que los inmigrantes extranjeros tienen una tasa de actividad más elevada que la de los nativos, puesto que buscan más activamente un puesto de trabajo ya que tienen tasas de desempleo más elevadas, aumenta la tasa de desempleo. Es decir, aunque el empleo continúe creciendo, si crece menos que la población activa aumenta la tasa de desempleo.

Por último, también es conveniente advertir la incorrección que tan a menudo se comete al referirse a un desplome bursátil, como el que ha ocurrido en enero del 2008, cuando existen suficientes palabras españolas en el diccionario para definirlo, como crac o como crack cuando en inglés se dice crash, que significa derrumbe o desplome. Paradójicamente, la palabra crac no existe ni en inglés ni en español y la palabra crack, significa rotura o estallido, ya que es una palabra onomatopéyica. También se dice familiarmente de una persona excelente o de primer nivel en su profesión que "es un crack", sin relación alguna con una caída de las Bolsas.

Guillermo de la Dehesa es presidente del Centre for Economic Policy Research (CEPR).



http://www.elpais.com/articulo/opinion/poco/orden/jerga/economica/elpepiopi/20080303elpepiopi_13/Tes