martes, 9 de noviembre de 2010

¿CÓMO RECUPERARSE DE LA RECESIÓN?Desequilibrio fiscal ,Desempleo Excesivo y Educación Ineficiente

Desequilibrio fiscal
El esfuerzo fiscal público para sostener la demanda interna al
desplomarse la privada ha sido tan enorme que el déficit público ha aumentado
13 puntos porcentuales en sólo dos años, alcanzando el 11,4% del PIB y la
deuda ha pasado del 37% del PIB al 55,2% en 2009, pero el gobierno estima
que llegará hasta el 74,3% del PIB en 2012, casi el doble en sólo cuatro años.
El problema de ambos no es tanto de nivel absoluto como de un crecimiento
muy excesivo.
El gobierno se ha comprometido a reducir el déficit al 3% del PIB en
2013, mediante una reducción de 8,5 puntos porcentuales de PIB, de los que
3,7 puntos se lograrían por un aumento de los ingresos (cerca de 30.000
millones de euros) y 4,8 por una reducción de los gastos públicos (cerca de
50.000 millones de euros). Para ello basa sus estimaciones en unas tasas de
crecimiento del PIB bastante optimistas ya que estima que pasará de un -0,3%
en 2010 a un 1,8% en 2011, a un 2,9% en 2012 y a un 3,1% en 2013.
Asimismo ha propuesto reducir el gasto futuro en pensiones aumentando en
dos años la edad de jubilación hasta los 67, aumentando el número de años en
el cómputo de la base reguladora y obligando al cumplimiento efectivo de los
períodos mínimos de cotización.
Además, esta fuerte consolidación fiscal va a tener, por un lado, un
efecto muy negativo sobre la tasa de crecimiento ya que va a reducir la
demanda interna y si además, no se mejora el problema de competitividad
señalado más arriba, la demanda externa no va a poder compensar la caída de
la demanda interna. Se calcula que para que las exportaciones puedan
compensar la caída de la demanda interna en términos de PIB, España tendría
que reducir su consumo de bienes y servicios exteriores en un 4,5% del PIB.
Por otro lado, si la tasa de crecimiento nominal del PIB va a seguir
siendo inferior al tipo de interés nominal del coste del servicio de la deuda, será
imposible mantener y menos aún reducir el tamaño de la deuda en términos del
PIB, a menos que el superávit presupuestario primario (excluyendo el servicio
anual de la deuda) sea muy elevado. Por ejemplo, hoy el crecimiento del PIB
tendría que ser del 4,7% para poder mantener la deuda pública constante en
términos de PIB y superior para poder reducirla.
Desempleo Excesivo
España ha duplicado la tasa de desempleo media de Europa, tanto en la
dictadura, durante la recesión de 1973-1974, como en la democracia, en las de
1981, 1993-1994 y la actual. Además, este problema ha sido asimétrico, ya que
España sólo ha logrado igualar la tasa media de desempleo europea creciendo
por encima de su potencial y generando fuertes desequilibrios, como en 2007.
Si un país duplica recurrentemente las tasas de desempleo medias de la UE
ante una recesión similar, como ha ocurrido en España, significa que su
mercado de trabajo sufre serios problemas institucionales y estructurales en su
diseño y funcionamiento que consiste básicamente en su actual combinación
de rigidez salarial en su negociación colectiva y en su mercado de trabajo dual.
Primero, el sistema de negociación colectiva actual hace que los salarios
no respondan adecuadamente a las variaciones de la productividad, ni a las del
empleo, ni a la situación económica de cada empresa, sino sólo a la inflación,
pero además, con retraso y de forma asimétrica, es decir, responden a sus
subidas pero no a sus bajadas. Esto hace que los salarios tiendan a crecer por
encima de la productividad y de la inflación y que algunas empresas tengan
que cerrar al estar obligadas a acogerse a los convenios provinciales o
sectoriales que predominan sobre los de empresa.
Segundo, la brecha de costes de despido entre los trabajadores
indefinidos y los temporales es enorme ya que son muy bajos para los
segundos que son jóvenes de más reciente incorporación al mercado de
trabajo con cualificación elevada a los que se despide fácilmente y son
elevados para la mayoría de los trabajadores más antiguos, con contratos
indefinidos que en promedio tienen menor cualificación que los anteriores y a
los que se despide con dificultad o no se les despide. Es decir, existe un
mercado laboral dual en el que, cuando llega una recesión, se despide mucho
a los primeros y poco a los segundos, independientemente de sus
conocimientos, cualificación, esfuerzo y desempeño. Así, la rotación de los
temporales es enorme y su desempleo duplica la media de la UE.
Además, este mercado dual aumenta la desigualdad permitiendo que los
primeros, con contratos indefinidos, más seguros en su empleo y con un nivel
de afiliación sindical elevado, presionen fuertemente para aumentar sus
salarios, mientras que los segundos, con contratos temporales e inseguros en
su empleo y poca afiliación, salen perdiendo ya que, las empresas, si no
pueden ajustar los salarios de los primeros, pueden acabar despidiéndolos.
Ambos problemas estructurales terminan resultando en una mayor
inflación, una menor productividad, una menor movilidad laboral y un mayor
desempleo que en los demás países de la UE. Paradójicamente, modificar esta
situación no requiere gastar más recursos públicos o privados, sino que basta
con que las fuerzas políticas y sociales se pongan de acuerdo en hacer
algunos cambios legislativos y administrativos prudentes y razonables.
El nivel de desempleo resultante del actual marco laboral es mayor que
en otros países por tres razones: Porque al ser mas fácil despedir a los jóvenes
(y especialmente a aquellas mujeres que han acudido más tarde, pero
masivamente, al mercado de trabajo, por estar mucho más cualificadas que
antes de 1984) son estos los primeros en quedarse sin empleo ya que el
mercado se vacía y se ajusta primero a su costa. Es decir, porque al no ceder
los salarios (precios), el mercado termina ajustándose vía cantidades,
reduciendo el número de empleos. Porque la contratación a tiempo parcial, que
ha sido la base fundamental de la creación de empleo en Europa, es muy baja
en España ya que, al ser mayoritariamente indefinida, es desplazada por la
contratación temporal, más flexible. Y porque las políticas activas de empleo de
formación y reciclaje son un porcentaje muy bajo del total que está dominado
por las pasivas y porque la intermediación pública de las colocaciones es sólo
un 10 por ciento del total.
La productividad resultante de este marco es menor que en otros países
por tres razones: Porque los nuevos temporales contratados suelen tener una
cualificación muy superior a la del puesto de trabajo que desempeñan
desperdiciándose su mayor cualificación. Porque las empresas, al no saber si
van a necesitar despedirlos más tarde, no les dan formación suficiente
condición necesaria para aumentar su productividad. Porque ante su sobrecualificación
e incertidumbre sobre su futuro en la empresa, los trabajadores
temporales tienden a mostrar un menor interés y esfuerzo en su trabajo y un
mayor absentismo.
La tasa de inflación salarial resulta ser más elevada que en otros países
por tres razones: Porque el sistema actual de negociación colectiva y las
cláusulas de salvaguardia de los convenios hacen que los salarios tiendan a
crecer más que la tasa de inflación ya que suelen ajustarse a sus subidas pero
no a sus bajadas. Porque los salarios se ajustan con retraso a la inflación por la
firma creciente de convenios plurianuales que se acercan ya a tres años y por
la ultra-actividad salarial en algunos convenios. Y porque como los salarios
tampoco se ajustan a las caídas de la productividad, los costes salariales
unitarios, es decir, ajustados por su productividad, crecen por encima de los de
otros países de la UE.
La movilidad laboral intra-empresarial es más baja en los trabajadores
temporales al incurrirse en unos costes que no podrán recuperarse si
finalmente van a ser despedidos y porque no han recibido la formación
necesaria para su nuevo puesto. La movilidad laboral Inter.-empresarial es más
baja porque los trabajadores indefinidos con costes de despido elevados no se
atreven a cambiar de empresa al perder sus derechos implícitos ligados a su
antigüedad. La movilidad Inter.-territorial es más baja porque los trabajadores
temporales no se atreven a buscar empleo en otras ciudades o regiones con
mayores probabilidad de empleo porque pueden terminar siendo despedidos.
Finalmente, los jóvenes, ante la dificultad de encontrar un empleo
indefinido, ven dificultadas o retrasadas sus decisiones de tipo vital, tales como
su emancipación y su procreación, lo que afecta negativamente a su acceso a
una vivienda, a su tasa de fecundidad que está cayendo de forma preocupante
y al futuro del sistema de pensiones de reparto.
La mejor propuesta para atajar estos problemas del mercado laboral es
la de los “100 economistas”, que es un intento muy meritorio de conseguir una
solución que pueda ser viable hoy mismo. Las cuatro medidas que propone son
las siguientes:
Primera, en cuanto a la dualidad laboral, propone que, a su entrada en
vigor, sólo exista un contrato laboral indefinido, cuyas indemnizaciones por
despido sean crecientes por cada año de servicio, desapareciendo la maraña
de los 16 contratos laborales actuales (salvo el de interinidad para sustituciones
por baja temporal). Este contrato único unificaría las causas de despido,
manteniendo sólo la tutela judicial para despidos por razones discriminatorias.
Las indemnizaciones por despido podrían empezar, a título de ejemplo, por los
8 días por año trabajado de los actuales contratos temporales los primeros dos
años y seguirían aumentando cada año hasta llegar a un máximo a partir del
quinto año que debería aproximarse al de la media europea de 35 días, es
decir, bastante por debajo de los 45 días actuales. En todo caso, sin superar
los costes medios actuales al diseñar su escalado anual.
Segunda, en cuanto a la protección por desempleo, propone, a medio
plazo, aumentar el nivel de la prestación por desempleo durante los primeros
seis meses a cambio de reducir su duración posterior, para que no desincentive
la búsqueda de empleo. Asimismo, propone revisar sus topes máximos que, al
ser relativamente bajos, no permiten mantener decisiones de consumo, ya
comprometidas y, al ser escasamente decrecientes, desincentivan la búsqueda
de empleo. También propone aplicar el modelo austriaco a las cotizaciones que
financian dichas prestaciones, mediante el cual pueden acumularse parte de
las cotizaciones en un fondo de ahorro al que el trabajador tenga acceso si
queda parado o si necesita formación y además puede acumular lo que quede
en un fondo de pensiones cuando se jubile. Asimismo, propone reducir las
cotizaciones sociales a las empresas que tiendan a despedir menos y
aumentarlas a las que suelan despedir más.
Tercera, en cuanto a la negociación colectiva propone modernizarla
cambiando su regulación para permitir que los acuerdos de empresa, ya sean
convenios de empresa u otros acuerdos entre los empresarios y sus comités de
empresa, puedan prevalecer sobre los convenios de ámbito superior,
permitiendo así que las empresas puedan mantener su empleo.
Cuarta, propone aumentar la eficacia de las políticas activas de empleo
actuales. Por un lado, concentrándolas en los trabajadores de menor
cualificación, que son los que padecen períodos más largos de desempleo,
para evitar el paro de larga duración. Por otro, coordinando su gestión con la de
protección por desempleo, para que la provisión de actividades de formación o
de inserción tenga en cuenta la situación particular de cada parado y poder
generarle incentivos y oportunidades para salir del paro. Finalmente, propone
ampliar la oferta de estas actividades permitiendo que las empresas privadas
de intermediación laboral acreditadas puedan colaborar con las públicas, dando
mayores oportunidades de elección a los trabajadores.
Educación Ineficiente
El sistema educativo español muestra varios problemas estructurales de
solución relativamente fácil: El primero es en la educación infantil entre 0 y 3
años. La educación infantil es un medio extremadamente eficaz para sentar las
bases de un aprendizaje posterior, prevenir el abandono escolar y reducir las
desigualdades derivadas del estrato socioeconómico familiar. Aunque ha
habido avances sustanciales durante la última década, la tasa de
escolarización entre 0 y 3 años es sólo del 18% y en el 57% de los casos esta
enseñanza es privada, la pública se ha quedado muy pequeña dada la fuerte
inmigración y se ha lanzado el Plan Educa 3 para ofrecer 300.000 nuevas
plazas de guarderías hasta 2012.
El segundo es en la educación primaria y secundaria. Su tasa de fracaso
escolar es del doble que la media de la UE. Un 30% de los alumnos del
bachillerato abandonan la educación secundaria obligatoria (ESO), con lo que
un 14% sólo alcanzan estudios de primaria y no hace posteriormente formación
profesional, ambos porcentajes son los más elevados y los más bajos de la UE.
En la evaluación de PISA, un 26% de los estudiantes españoles no
consiguen los mínimos requeridos en lectura, otro 20% no los consigue en
ciencias y otro 25% no los consigue en matemáticas, quedando entre 3 y 4
puntos porcentuales por debajo de la media de la UE. La OCDE estima que en
España existe un 14% de la población entre 16 y 24 años que ni estudia ni
trabaja, la cuarta tasa más elevada de los 19 países miembros analizados, que
el 5% de los que dejan de estudiar después de la ESO queda atrapado en la
inactividad y otro 20% en el desempleo y que la tasa española de desempleo
juvenil es del 25%, la más elevada de dichos países.
Hay que recuperar la cultura del esfuerzo mediante incentivos
adecuados, mostrando que la educación no es algo lúdico sino costoso. Hay
que recuperar los controles centralizados a través de la antigua reválida a los
14 años a nivel nacional, abolida en 1975. Hay que ofrecer vías de acceso a
enseñanzas secundarias de formación profesional (FP) al acabar la primaria,
ya que hay tres alumnos universitarios en España por cada uno de FP,
mientras que la relación media entre ambos en la UE es sólo de uno a uno.
Hay que reforzar la enseñanza de idiomas extranjeros, el 55% de los españoles
no habla ninguno.
Hay que financiar generosamente a los grupos de apoyo a los alumnos
reaventajados. Hay que desarrollar en mayor medida el uso de tecnologías en
la transmisión del conocimiento, ya que sólo se utilizan las TICS en un 8% del
tiempo de clase, en combinación con el esfuerzo memorístico y el trabajo en
casa. Hay que reforzar la figura del profesor mediante su formación y reciclaje
continuo y hay que extender a la educación pública lo que ya ofrece la privada
y la concertada.
El tercero es la educación universitaria que, como en la educación
secundaria los incentivos no son los correctos. Un estudiante de universidad
pública cuesta aproximadamente unos 8.000 euros al año y sólo paga como
tasa de matriculación unos 1.000 euros al año, es decir el 12,5% del coste total
que es financiado por los contribuyentes. Esto significa que cada alumno
universitario recibe una subvención de 7.000 euros de los contribuyentes con
independencia de su nivel socioeconómico familiar y su currículo anterior.
El rendimiento, en términos salariales de un año adicional de educación
universitaria es entre el 7% y el 10% anual, mayor que el de gran mayoría de
los activos financieros, mientras que su rendimiento social es entre el 1% y el
3%. Esto significaría que el alumno debería de pagar el 70% del coste de su
formación y el resto el contribuyente y no sólo el 12,5%. Los sistemas de
financiación universitaria pública que mejor funcionan son aquellos cuyas
matrículas son elevadas y con ellas se dan préstamos a los que no pueden
pagarlas y se financian becas para los alumnos con más talento y menos
capacidad económica. Por ejemplo, España dedica a becas el 0,08% del PIB
mientras que la media de la UE es tres veces más (0,25% del PIB).
La tasa de fracaso universitario es incluso superior a la del fracaso
escolar porque sus incentivos son perversos. Un 30% de los estudiantes
universitarios abandona dos años después de empezar sus estudios sin
obtener titulación alguna. Sólo un 30% completan su licenciatura en los 4 años
establecidos y el restante 40% la completa dos años más tarde ya que la
duración media es de 6 años. Además, la financiación de las universidades
públicas depende en un 90% del número total de sus alumnos y sólo el 10% de
la calidad de su docencia e investigación. Si a esto se le añade la precariedad
de los jóvenes, el resultado es un grado de sobre-educación cercano al 25%,
donde la educación superior ha perdido buena parte de su capacidad de señal
de las competencias y habilidades del individuo.
Finalmente, la trascripción del Proceso de Bolonia en España ha sido
diferente al del adoptado por 43 de los 46 países firmantes. En lugar de elegir
la idea propuesta de un grado de 3 años y un master de 2 años se ha decidido
elegir un grado de 4 años y un master de 2 años. Los grados de 3 años
hubieran reducido sustancialmente la tasa de fracaso universitaria,
recuperando una buena parte del desperdicio de fondos públicos. Además
hubiera sido un foco de atracción de estudiantes extranjeros, que hoy sólo
representan el 2 por ciento frente al 15 por ciento de Estados Unidos y el reino
Unido.
Los cálculos realizados sobre el desperdicio del gasto público en
educación son los siguientes: En universidad, siendo el flujo de entrada anual
es de unos 250.000 alumnos y el stock de 1,38 millones de alumnos en 2008,
el desperdicio anual sería de 3.304 millones de euros, el 0,3% del PIB de dicho
año. Si se añade el despilfarro procedente del 30 por ciento del abandono
escolar de los estudiantes de la ESO, donde el gasto anual por alumno es de
6.000 euros, esto supone 1.440 millones de euros más al año, lo que
representa un 0,13 del PIB de dicho año. En total, 4.744 millones de euros al
año o el 0, 43% del PIB al año. Con esta cantidad podría financiarse un plan
nacional de incremento de la I+D+i en las empresas.

¿CÓMO RECUPERARSE DE LA RECESIÓN?Salida y Recuperación Problemas Estructurales

Salida y Recuperación
Conviene distinguir entre salida de la crisis y recuperación. La salida es
inmediata una vez que se ha tocado fondo en el último trimestre de 2009. Es
decir, la salida sólo consiste en que el primer trimestre de 2010 el crecimiento
trimestral sea mayor que el del trimestre anterior en el que se tocó fondo. La
salida, que sólo consiste en alcanzar una tasa de crecimiento intertrimestral
positiva, es sólo el primer paso de un proceso de recuperación muy largo y
complejo. El segundo paso consiste en alcanzar una tasa de crecimiento
interanual positiva. Según las predicciones del FMI, la OCDE y la Comisión
Europea, no va a poder alcanzarse en 2010, ya que estiman que la tasa
interanual será ligeramente negativa respecto a la de 2009. Habrá que esperar
a 2011 para alcanzarla.
El tercer paso consiste en alcanzar la tasa de crecimiento potencial (no
inflacionista) de la economía española. En el período 1994-2007 fue en
promedio del 2,9%, ahora será ligeramente inferior al 2% ya que una parte de
la oferta productiva ha sido destruida, como muestra un paro del 20%, la
quiebra de unas 300.000 empresas, la retracción de la inversión, el abandono
de planes de aumento de la capacidad productiva instalada que estaban
presupuestados, etc. etc. Esta tasa de crecimiento potencial sólo conseguiría
alcanzarse en 2013, si las economías avanzadas consiguen recuperarse antes
que la española y las emergentes mantengan su crecimiento actual, lo que no
está todavía totalmente claro. El cuarto y último paso consiste el alcanzar, no la
tasa, sino el nivel de producción, medido en euros, potencial de la economía
española, que va a ser también bastante menor que el alcanzado en 2007, lo
que probablemente se consiga en 2015.
En todo caso, conviene advertir que la tasa de crecimiento de 2006 y
2007 no volverá a alcanzarse hasta la segunda mitad de esta década y que el
nivel de PIB en euros de 2007 no volvería a alcanzarse hasta la década
siguiente, si todo va bien. No hay que olvidar, como ha sido explicado más
arriba, que en los años anteriores a la llegada de la crisis y la recesión la
economía estaba creciendo por encima de sus posibilidades, con un exceso de
inflación, con fuertes desequilibrios financieros y externos, lo que era
totalmente insostenible ya que se habían debido a dos choques externos
positivos que es muy poco probable que puedan repetirse en las próximas dos
décadas.
Este proceso tan largo de recuperación coincide con la experiencia
histórica. El FMI ha realizado un estudio de enorme interés sobre lo que ha
ocurrido en las pasadas recesiones de 21 países de la OCDE entre 1960 y
2007. Sus resultados muestran que la recesión típica ha durado casi 4
trimestres y ha producido una caída del PIB del 2 por ciento. Aquellas
recesiones en las que ha habido un credit crunch o un desplome de los precios,
bien de la vivienda o de la bolsa duran más tiempo.
En las que ha habido un credit crunch, que han sido una de cada seis,
han durado en promedio dos años y medio y el crédito ha caído un 20%. En las
que ha habido un desplome de los precios de la vivienda, que han sido una de
cada cuatro, la duración ha sido incluso mayor, ya que en promedio han durado
cuatro años y medio con una caída promedio de un 30% de los precios reales
de las viviendas. En las que se ha dado un desplome de los precios reales de
las acciones, que han sido una de cada tres, la duración media ha sido de dos
años y medio y los precios reales de las acciones han caído un 50%.
Es decir, las recesiones que más duran y que son más profundas son
las asociadas a un credit crunch y a un desplome de los precios reales de la
vivienda y su impacto sobre el PIB se da con un retraso promedio de cuatro o
cinco trimestres. Las caídas de PIB que generan son entre dos y tres veces
mayores que las que no los han sufrido lo que demuestra que existe una
relación de causa efecto entre el sector financiero y el real de las economías.
Aquellas que están asociadas a un desplome de los precios de la vivienda son
las de mayor caída del PIB, independientemente de los cambios en las
variables financieras, incluidos los volúmenes de crédito y los precios de las
acciones. Un análisis reciente de la Comisión Europea muestra que la tasa de
crecimiento potencial del Área Euro (AE) en 2009-2010, caería a casi la mitad
de la de 2008, del 1,3% al 0,7% en su estimación media.

Problemas Estructurales
Las recesiones siempre ponen en evidencia los problemas estructurales
de una economía y es durante estas cuando hay que intentar atajarlos ya que
de no hacerlo, la recuperación puede ser todavía más lenta. Ahora que la
actividad económica ha tocado fondo y que las ayudas públicas de
sostenimiento de la demanda se han detenido y tienen que ser retiradas
gradualmente, los problemas del lado de la oferta de la economía pasan a jugar
el papel fundamental en esta larga fase de recuperación.
En primer lugar, producen un aumento del desempleo de larga duración
o estructural, ya que hay que recolocar a los desempleados en sectores o
empresas en expansión diferentes de aquellos en contracción en que
trabajaban, como construcción, automóvil, servicios bancarios, comercio y
turismo. En segundo lugar, suponen una menor acumulación de capital físico,
lo que, unido a una mayor obsolescencia del capital instalado, hace que, a
medio plazo, caiga la productividad total de los factores (PTF), es decir, la
diferencia entre la tasa de crecimiento de la producción total y la tasa
ponderada de incremento de los factores de producción (capital y trabajo).
En el caso español han quedado al descubierto sus graves problemas
estructurales en el mercado laboral, en la formación, y en la educación
secundaria y terciaria, en la innovación, en la competitividad externa y ahora
además, en el tamaño del gasto y la deuda pública.
Competitividad Baja
La economía española ha perdido, desde 1999, casi 17 puntos
porcentuales de competitividad respecto al Área Euro (AE) medida en términos
de costes laborales unitarios por hora trabajada. La razón es muy sencilla, la
inflación ha sido más elevada cada año que la del Área Euro AE, los salarios
han aumentado con la inflación, a pesar de que la productividad laboral crecía
muy por debajo de la del AE y la PTF ha sido negativa. En unos años eufóricos
en los que la demanda interna crecía al 5% y el sector exterior restaba al
crecimiento nadie pensaba que era un problema, pero ahora que la demanda
interna va a estar deprimida durante cierto tiempo y que hay que salir de la
recesión exportando bienes y servicios, de los que el AE absorbe el 60%, este
problema deviene grave.
Al no poder recurrir a una devaluación del tipo de cambio nominal, como
se hacía antaño, por existir una moneda única en el AE, la sola forma de
recuperarla es haciendo una devaluación interna del tipo de cambio real y esto
sólo se consigue si, durante varios años, los márgenes y los salarios crecen por
debajo de los del AE y si, durante varios años, la productividad laboral crece
por encima de la del AE. No hay otra opción, aun sabiendo que puede ser muy
duro. La otra forma complementaria de paliar esta dureza es llevando a cabo,
al mismo tiempo, una reducción de los costes laborales a costa del consumo.
Esto puede hacerse de tres maneras. La primera consiste en reducir en
varios puntos porcentuales las contribuciones empresariales a la seguridad
social a cambio de aumentar el IVA. Se calcula que por cada 3,5 puntos
porcentuales de reducción de las primeras, el IVA tendría que aumentar en 2
puntos porcentuales. Esto aumentaría el empleo el primer año en 1,4%. La
segunda es reducir directamente el IRPF de las rentas salariales medias y
bajas y compensarla con un aumento del IVA, sabiendo que por cada 2 puntos
porcentuales de reducción del tipo medio del IRPF el IVA debería aumentar 1
punto porcentual.
La tercera es aumentar los impuestos especiales sobre el tabaco, el
alcohol y los carburantes en lugar del IVA y esto por varias razones: primero
porque tiene más sentido gravar el consumo más inelástico, como el del
alcohol o tabaco. Segundo porque son menos regresivos que el IVA. Tercero,
porque son más fáciles de recaudar ya que el IVA deja de pagarse si no se da
factura, mientras que los especiales no pueden evadirse. Cuarto porque
además ayudan a reducir las importaciones de petróleo y quinto, porque
reducen el gasto sanitario (50.000 muertes al año relacionadas con el tabaco,
numerosos accidentes y muertes de tráfico debidas a la ingesta de alcohol etc.
Finalmente, podría también utilizarse una cuarta opción con una mezcla de IVA
e impuestos especiales ya que de los segundos sólo se recauda un 40% de lo
que se recauda con el IVA cada año.
Al mismo tiempo, sería fundamental que el mercado del AE creciese un
poco más rápido ya que ayudaría a aligerar este proceso. En este sentido sería
muy conveniente que los ciudadanos alemanes consumiesen más de lo que
consumen hoy día ya que sólo crecen a través de su demanda externa y no de
la interna. Habiendo sido los primeros en llevar a cabo una devaluación real
interna tanto con reducciones salariales como reducciones de los costes
laborales y aumentos del IVA, consiguen exportar más al AE y al resto del
mundo, pero no aumentan su propia demanda interna. Esta forma de actuar se
llamaba antiguamente “beggar my neighbour policies”.
El problema de recuperar la competitividad es que va a tener un efecto
negativo sobre la demanda interna al reducirse el consumo por un menor
crecimiento salarial, a menos que la productividad laboral crezca mucho, y por
un aumento de los impuestos sobre el consumo que lógicamente tenderán a
reducirlo.

¿CÓMO RECUPERARSE DE LA RECESIÓN?Euforia y Recesión

¿CÓMO RECUPERARSE DE LA RECESIÓN?
Guillermo de la Dehesa
Presidente del Centre for Economic Policy Research, London
Euforia
La economía española, ha conseguido alcanzar una tasa de crecimiento
medio ininterrumpida del 3,5% durante 14 años, entre 1994 y 2007, claramente
por encima de su potencial, que era del 2,9% promedio durante dicho período
lo que ha hecho que se hayan producido importantes desequilibrios aunque ha
logrado transformarse en una economía más desarrollada con una importante
mejora de su sector privado empresarial y de sus infraestructuras físicas.
Este largo ciclo expansivo ha estado basado en dos choques positivos
externos de enorme magnitud e irrepetibles. El primer choque derivado de las
crecientes perspectivas de entrada de España en la UEM a partir de 1994, que
han hecho que los tipos de interés nominales y reales a corto y largo plazo
cayeran rápidamente y que, tras la introducción del euro y la desaparición de la
peseta y del riesgo de cambio, los tipos reales de interés a corto plazo
empezasen a ser cercanos a cero o negativos.
Esta dramática caída de los tipos de interés nominales a corto plazo y a
largo plazo, (desde un 13,3 y 11,7 por ciento respectivamente en promedio de
1992, a un 3,0 y un 4,7 por ciento respectivamente en 1999 y a un 2,2 y un 3,4
por ciento, respectivamente en 2005) desató una fuerte y larga ola de demanda
de crédito para invertir, por parte de las familias en la compra de una vivienda
así como en bienes de consumo duradero y, posteriormente, por las empresas
en empleo y en bienes de equipo.
Pero también fue creando una burbuja en el mercado de la vivienda,
cuyos precios subieron un 30 por ciento en términos reales, empujada también
y crecientemente por su demanda por parte de familias europeas y, más tarde,
por la de inmigrantes, y otra burbuja en el mercado de la construcción, sector
que legó a alcanzar, en 2006, el 16 por ciento del PIB en términos reales y que
llegó a generar el 20 por ciento de todo el empleo creado en la economía en los
últimos 14 años y el 33 por ciento del empleo total creado en la UE a 15.
El segundo choque debido de la inmigración masiva a partir de 2002,
atraída por la demanda de empleo en la construcción y de algunos servicios
básicos de poco valor añadido que ha dado otro fuerte impulso añadido a la
actividad económica. A mediados de 2009, el número de extranjeros
empadronados en España había alcanzado 5,6 millones, el 12,0 por ciento de
un total de la población de 46,6 millones, sin contar otros cientos de miles en
situación irregular que no se cuentan porque no están ni siquiera
empadronados.
Los inmigrantes han llegado a representar más del 80 por ciento del
crecimiento de la población total española, lo que ha ayudado a incrementar la
fuerza laboral (número de personas en edad de trabajar) y los contribuyentes a
la Seguridad Social. Así, la economía española ha llegado a alcanzar dos
éxitos históricos: una tasa de desempleo de sólo el 8 por ciento y una tasa de
empleo del 66 por ciento, dos de cada tres personas en edad de trabajar tenían
empleo frente a una de cada dos en 1994, lo que disparado el crecimiento del
PIB por habitante. Ambos choques positivos han logrado incrementar el PIB
total y el PIB por habitante de tal forma que este último ha llegado a igualar por
primera vez al de Italia a finales de 2007. La aportación de los inmigrantes al
PIB anual ha sido del 33 por ciento del total, entre 2000 y 2006.
Este largo período de crecimiento elevado por encima del potencial ha
producido una ola de optimismo y euforia en el que el crédito total ha llegado a
crecer al 27%, cuatro veces más que el PIB nominal y el 25% de todo el crédito
concedido en la zona euro, cuando el PIB español era sólo el 12% de dicha
zona. Además, en 2006, el crédito a la construcción ha llegado a alcanzar un
crecimiento del 36% y se han iniciado 760.000 viviendas y concluido 955.000
transacciones inmobiliarias, más que en Estados Unidos, con 7 veces más
población que España y ha llegado a generarse un déficit por cuenta corriente
del 10% del PIB, el segundo mayor del mundo en valor tras el de EEUU.
Esta euforia ha hecho que la economía haya pasado de no necesitar
financiación exterior en 1996, ya que las operaciones netas con el resto del
mundo presentaban un superávit del 0,8% del PIB, a tener una necesidad de
financiación exterior del 9,7% del PIB en 2007 que se repartía en un 11,1% del
PIB para sociedades no financieras, un 2,7% del PIB para hogares y un
capacidad de financiación exterior del sector público de 2,2% del PIB. En
términos netos, es decir pasivos menos activos financieros totales, la brecha de
financiación de las sociedades no financieras ha llegado a un máximo del
19,8% del PIB a principios de 2008 y la de los hogares a un máximo del 9% del
PIB.
Recesión
La crisis financiera ha llegado en el peor momento posible para la
economía española. Con un peso excesivo de la construcción en el PIB y el
empleo, con una enorme burbuja inmobiliaria y un exceso de viviendas
terminadas, sin vender, con un déficit por cuenta corriente del 10% que hay que
financiar cada año y con un sector privado muy endeudado con el ahorro
extranjero que ha tenido serias dificultades para refinanciarse al cerrarse la
mayoría de los mercados. Finalmente, en estos años de euforia no se han
acometido ninguna de las reformas que más necesita la economía española,
como la de la contratación laboral, la de la negociación colectiva, la de las
pensiones o la de la educación.
Esta crisis financiera ha producido la recesión más grave desde la
guerra civil derivada de una fuerte caída de la demanda interna en la
economía, provocada por un hundimiento del consumo y de la inversión
privadas, generada por el efecto riqueza negativo fruto de las pérdidas de valor
de los activos financieros e inmobiliarios en los patrimonios empresariales y
familiares. Esta caída de la demanda privada ha sido compensada mediante un
enorme aumento de la demanda pública, tanto por dejar funcionar los
estabilizadores automáticos, como por estímulos fiscales discrecionales y
algunas ayudas al sistema crediticio para evitar una contracción del crédito.
Sin embargo, estas políticas fiscales y monetarias temporales de
sostenimiento de la demanda agregada tienen un límite y ahora deben irse
eliminando para poder mantener un marco de estabilidad fiscal y monetaria a
largo plazo y asegurar un crecimiento futuro no inflacionista. Ahora bien, hay
que acertar con el momento oportuno para hacerlo ya que, si se eliminan
demasiado pronto, puede producirse otra recesión.
La recesión ha tenido graves consecuencias tanto para el empleo que ha
duplicado la media de la UE, como para las cuentas públicas que han
producido un déficit desproporcionado. Por un lado, el desempleo ha pasado
del 8% al 20%, en dos años, volviendo una vez más, a alcanzar una tasa que
duplica la media de la UE.
Por otro, el déficit público ha pasado de un superávit de 1,9% del PIB en
2007 a un déficit del 11,4% del PIB en 2009, es decir, un deterioro record de
13,3 puntos porcentuales en dos años. Los ingresos han caído, tanto por la
recesión como por la caída de las bases imponibles, y los gastos han
aumentado, tanto los discrecionales como los derivados de los estabilizadores
automáticos por el aumento del desempleo. El desempleo actual cuesta 32.000
millones de euros al año. Así, el gasto público ha superado en 2009 el 45% del
PIB y la deuda pública ha pasado del 37% del PIB en 2007 al 55,2% del PIB en
2009 pero todavía por debajo del 78,2% del PIB de media en el Area Euro.

martes, 2 de noviembre de 2010

El crédito, la nueva burbuja

Ya ha desaparecido el original http://app2.expansion.com/blogs/web/blas.html?opcion=1&codPost=20853
que estaba en Expansión y solo queda una copia lo salvamos


Ahora que se habla del gurú que predijo la crisis crediticia actual, Roubini, reproduzco por su interés el artículo publicado por nuestro ex compañero y actual redactor de Financial Times, Javier Blas, en Expansión.com que anticipaba en abril de 2007 muchas de las consecuencias de la abundancia de deuda barata en el mercado.

El crédito, la nueva burbuja
12:26 21-04-2007

LONDRES

La burbuja puntcom se hinchó entre 1997 y 2001; la inmobiliaria, entre 2003 y 2006, ahora, en 2007, en los bancos centrales y los reguladores se teme que el fuerte aumento del crédito en los últimos cinco años, gracias a los bajos tipos de interés en todo el mundo, se transforme en la próxima burbuja de este mercado global. "Hay excesos en el mercado de crédito", reconoce Robert McAdie, jefe de estrategia global de crédito de Barclays Capital en Londres.

La mayor preocupación de los reguladores se centra en, por un lado, los derivados de crédito y las titutilizaciones, y, por otro, las compras apalancadas de los grupos de capital riesgo. Hoy me centraré en los primeros y dejaremos los segundos para más adelante.

"Una gran proporción de los inversores podría estar siendo demasiado complaciente", avisó el presidente del BCE, Jean-Claude Trichet, esta semana en un discurso ante la asamblea anual de la Asociación Internacional de Derivados e Instrumentos de Intercambio [International Swaps and Derivatives Association (ISDA)].

Un derivado de crédito es, en términos generales, un contrato bilateral privado (no cotizan en un mercado) en el que una de las partes busca cubrir el riesgo de impago de un instrumento financiero y la otra toma ese riesgo a cambio de un prima.

Los derivados permiten en general especular sobre el riesgo, por ejemplo, de suspensión de pagos de una empresa, de una cartera de hipotecas o de una cartera de préstamos concedidos por una empresa de tarjetas de crédito.

Los dos tipos de derivados más importantes son los instrumentos de intercambio de impago de crédito [credit default swaps ó CDS] y las obligaciones de deuda con garantía [collateralized debt obligations ó CDO].

Las primeras ofrecen protección contra el riesgo de impago, mientras que las segundas son carteras de derivados de crédito (por tanto, derivados de derivados) que permiten apostar sobre el riesgo de impago. Esas carteras se dividen en tramos, cada uno con un perfil de riesgo.

El mercado de derivados de crédito, que prácticamente no existía en 1997, está creciendo a un ritmo vertiginoso, gracias a unas condiciones únicas: bajos tipos de interés, altos beneficios empresariales, baja volatilidad y enorme apetito por el riesgo. En un mundo en que obtener una alta rentabilidad ha sido difícil debido a los bajos tipos de interés oficiales, los derivados de crédito han sido un objetivo predilecto de los inversores institucionales, ávidos de rentabilidad.

En 2006, el saldo vivo de los derivados de crédito alcanzó los 34,5 billones de dólares, un 102% más que en 2005. El saldo en 2003 era de menos de 5 billones y en 2000 no alcanzaba el billón. La emisión de CDO y titulizaciones de crédito, ya sea de préstamos o de hipotecas, alcanzó en 2006 los 2,5 billones, frente a menos de 0,5 billones en 2000, según datos del FMI.
Saldo vivo de los derivados de crédito, en billones de dólaresFuente: 'Informe de estabilidad financiera global', abril 2006, Fondo Monetario Internacional y Asociación Internacional de Derivados e Instrumentos de Intercambio (para las cifras de 2006) El desarrollo de este mercado y el de las titulizaciones ha tenido beneficios: el riesgo está ahora redistribuido, y ha facilitado el acceso al crédito. Los bancos ya no prestan el dinero y retienen el riesgo, sino que originan (el préstamo) y redistribuyen (el riesgo de ese crédito) mediante titulizaciones y derivados. El cambio de modelo, en si, no preocupa a los reguladores; pero sí el hecho de que algunos inversores actúen como si los derivados eliminasen el riesgo; cuando simplemente lo redistribuyen. Trichet dice que eso podría "explicar en parte el rápido crecimiento del crédito bancario". Pero, al final, alguien siempre soporta el riesgo. El problema para los reguladores es que muchas veces desconocen quién es el tenedor último del riesgo de un crédito. Y que temen que ese último eslabón podría ser débil y desconocer el peso real que soporta. Para colmo, el mercado de derivados es extraordinariamente opaco y su tecnología está, en muchos casos, poco desarrollada. Cuando la Reserva Federal comenzó a revisar su funcionamiento, hace 18 meses, se quedó horrorizada de que muchas operaciones se cerrasen por teléfono y los archivos no estuviesen informatizados. Pese a los avances, hoy todavía se tarda una media de 5,5 días en procesar un contrato de derivados de crédito. En 2006, la media era de 16,2 días. Pero aún hoy hay contratos que tardan más de 30 días en procesarse ¿Qué ocurrirá si el mercado sufre un revolcón con toda esa cola de contratos sin procesar? Nadie los sabe, pero los reguladores temen que la liquidez se seque de repente. La juventud del mercado, muchos de cuyos productos se inventarios tan recientemente como hace seis meses, complicado aún más saber qué ocurrirá en caso de que algo salga mal. El ex gobernador del Banco de España y hoy director del Departamento de mercados del FMI, Jaime Caruana, me dijo en una entrevista que no podía estar seguro de que en caso de una shock el mercado de derivados fuese a funcionar correctamente. Ni lo contrario. Pero el hecho de que uno de los supervisores más importantes reconozca que no sabe qué pasara si vienen mal dadas no es tranquilizador. El otro problema es que el desarrollo es cada vez más exótico: uno de los segmentos en mayor peligro son los derivados de titulizaciones de hipotecas, sobre todo si estas últimas son de alto riesgo [supbrime]. Imaginen el cóctel: uno toma una cartera de hipotecas de alto riesgo de un banco hipotecario y las tituliza, después, un banco de inversión empaqueta varias titulizaciones en forma de un CDS. El resultado: un ABCDS [asset-backed securites credit default swap]. Gracias a la ingeniería financiera, algunos tramos de estos ABCDS logran un excelente ráting (AAA), cuando los activos que los respaldan son hipotecas de alto riesgo (con ráting CCC). Sorpresa para los inversores ahora, cuando la burbuja hipotecaria de EEUU ha estallado: creían tener activos AAA, y se encuentran con suspensiones de pagos. También se están empaquetando ABS en forma de CDO, lo que permite un mayor apalancamiento. También están surgiendo recientemente CDO cuyo subyacente son carteras de bonos de países emergentes, al igual que bonos que cumplen con la ley islámica (Sharia). Si el vertiginoso desarrollo de estos productos es una burbuja o no sólo el tiempo lo dirá, pero por el momento los reguladores están temblando. En próximos días en este blog, la otra fuente de preocupación ahora en los mercados financieros: las compras apalancadas de los grupos de capital riesgo.

http://www.expansion.com/blogs/capitalriesgo/2008/10/30/la-mejor-prediccion-de-la-burbuja-de.html