martes, 25 de diciembre de 2007

Se avecina el colapso del sistema bancario moderno

Se avecina el colapso del sistema bancario moderno

Mike Whitney
Sin Permiso



Las acciones cayeron drásticamente la pasada semana al conocerse la aceleración de la inflación, que limitará la capacidad de la Reserva Federal para seguir bajando los tipos de interés. El jueves, el Dow Jones Industrials cayó 294 puntos, tras anunciarse el recorte de un cuarto de punto en el tipo de los fondos de la FED. El viernes, el Dow bajó otros 178 puntos, cuando datos del gobierno revelaron que los precios del consumo habían subido un 0,8% el mes pasado, tras un 0,3 por cien en octubre. El mercado de valores va dando tumbos cuesta abajo, camino de convertirse en un “mercado primario bajista”. Ha habido un continuo deterioro en las ventas al detalle, en el sector comercial inmobiliario y en los transportes. La industria financiera pasa por una importante retracción, habiendo perdido más del 25% en capitalización agregada desde julio. El mercado inmobiliario está colapsado. El gobernador de California, Arnold Schwarzenegger, anunció el viernes que declarará la “emergencia fiscal” en enero y pedirá más poderes para hacer frente al déficit presupuestario de 14 mil millones de dólares generado por la fusión del préstamo subprime.

Los economistas están comenzando a reconocer públicamente lo que muchos analistas demarcados sospechaban desde hace meses; la economía de la nación ha entrado en barrena picada.

El presidente de Morgen Stanley en Asia, Stephen Roach, observó lo que sigue en el New York Times del pasado domingo:

“Esta recesión será más profunda que la superficial contracción de comienzos de esta década. El desplome del punto.com derivó del colapso de un capital de negocios, cuyo gasto llegó a representar en el momento culminante, en 2000, sólo el 13% del producto interior bruto. La presente recesión tiene que ver con la capitulación del consumidor americano que se avecina, el gasto del tiene ahora récord de un 72% del PIB.”

La mayoría de la gente no tiene la menor idea de la gravedad de la presente situación, ni del desastre al que tendrá que hacer frente el país, cuando empiece a soplar el huracán de los billones de dólares procedentes de bonos y títulos sobreapalancados. Está extendida la creencia de que los pilotos del sistema - Bernanke y Paulson – pueden, de uno u otro modo, maniobrar para sacar a la economía de este “curso turbulento” y llevarla a aguas tranquilas. Pero no es así, y el prejuicio revela una incomprensión fundamental del modo de funcionamiento de los mercados. La FED no tiene poderes mágicos, y no se expondrá ella misma a ser atropellada por los mercados manteniéndose atravesada en el camino de una avalancha de mercado. A medida que aumenten los cierres y las bancarrotas, las acciones se desplomarán, y la FED se mantendrá circunspectamente al margen.

En estas últimas semanas, Bernanke y Paulson han ensayado varias estrategias fallidas. Paulson pergeñó un plan para ayudar a los grandes bancos inversores a consolidar y re-empaquetar su basura hipotecariamente respaldada, convirtiéndola en un “Super SIV” [SIV: “vehículo de inversión estructurada”, por sus siglas en inglés; N.T.], a fin de darles otra oportunidad de descargar en el público sus malas inversiones. El plan no era otra cosa que una táctica de relaciones públicas que ha sido ya abandonada por el grueso de los participantes clave. La implicación de Paulson es un verdadero lamparón para el Departamento del Tesoro. Tal parece como si tratara de engañar a los inversores, mientras viene en socorro de sus amigotes de Wall Street.

Paulson agregó también una congelación de los tipos “para apoyar a la industria” que, pretendidamente, habría de ayudar a los 3,5 millones de propietarios de vivienda que se enfrentan a la perspectiva de convertirse e morosos, si no reciben asistencia gubernamental. Estimaciones recientes de expertos dicen que el plan de Paulson solo ayudará a 140.000 hipotecados, abandonando en cambio a millones a su suerte. Una y otra vez, Paulson ha demostrado no estar a la altura de un desafío económico de esta magnitud.

El jefe de la FED, Bernanke, no lo ha hecho mucho mejor que Paulson. Su rebaja de tres cuartos de punto en los Fondos de la FED no ha hecho bajar las tasas de interés hipotecario, ni ha generado mayores ventas inmobiliarias, ni ha estabilizado el mercado de valores, ni ha mitigado el masivo endeudamiento de los bancos. Ha sido un pinchazo de principio a fin. Todo lo que ha conseguido es debilitar el dólar y disparar una ola de inflación. De hecho, de acuerdo con las estadísticas que presenta ahora el gobierno, los precios de la energía están subiendo un 18,1% anual. Se diría que Bernanke está siguiendo al pie de la letra la supuesto dicho de Lenin, según el cual “la mejor manera de destruir el sistema capitalista es corromper la moneda”.

El miércoles, la Reserva Federal comenzó un “esfuerzo coordinado” con el Banco de Canadá, el Banco de Inglaterra, el Banco Central Europeo y el Banco Nacional Suizo, a fin de afrontar las “altas presiones a que está sometido el aprovisionamiento monetario a corto plazo de los mercados”. La FED hizo una declaración, conforme a la cual “pone a disposición del Banco Central Europeo y del Banco Nacional Suizo 24 mil millones de dólares para incrementar la oferta de dólares en Europa” (Bloomberg). La FED añadirá otros 40 mil millones por vía de subastas, a fin de incrementar la liquidez en EEUU. Bernanke trata de aflojar el nudo con que el Libor (London Interbank Offered Rate) ha ceñido los tipos en Inglaterra, reduciendo el préstamo interbancario. El declive ha hecho cojitranco el ritmo de crecimiento, y podría meter al mundo en una espiral de recesión. El “plan maestro” de Bernanke es poco más que inyección de efectivo en bancos a pique de hundirse. Son ínfimas sus posibilidades de éxito. La FED está ofrciendo 0,85 dólares por dólar atrapado en los títulos hipotecariamente respaldados (MBS, por sus siglas en inglés) y obligaciones de deuda colateralizada (CDO, por sus siglas en inglés), que se vendían la semana pasada en la E*Trade liquidation a 0.27 dólares por dólar. Al mismo tiempo, la FED ha prometido mantener secretas las dentidades de los bancos que toman prestados esos fondos de emergencia. La FED está llevando sus negocios como un vulgar corredor de apuestas.

Desgraciadamente, la operación de salvamento de la FED no ha conseguido nada. Los tipos Libor –que están ahora en su valor más alto de los últimos siete años— no han bajado. Eso causa gran preocupación entre los dirigentes de los Bancos Centrales de todo el mundo, pero nada pueden hacer al respecto. Los bancos están hacienda acopio de efectivo para subvenir a las necesidades de capital. Tratan de contrarrestar la pérdida de valor de sus activos (hipotecariamente respaldados) incrementando sus reservas. Al mismo tiempo, el sistema está obturado por billones de dólares de malos títulos, lo que ha paralizado el crédito. Las gigantescas inyecciones de liquidez realizadas por la FED no han hecho nada por mejorar o rebajar los tipos interbancarios. Ha sido un pinchazo. El mercado es el que dirige ahora los tipos de interés . Si la situación persiste, el mercado de valores se desplomará.

Mirar el abismo

Uno de los principales economistas británicos, Peter Spence, lanzó una advertencia el sábado:

“El gobierno tiene que suspender un conjunto de regulaciones bancarias que están en el núcleo de la presente crisis financiera, o arriesgarse a ver cómo la economía entra en una espiral, cuyo final podría hacer aparecer el crack de 1929 como un paseíllo por el parque.”

LLeva razón Spencer. Los bancos no tienen el dinero necesario para prestar a las empresas o a los consumidores, porque tratan de hacerse con más efectivo para subvenir a sus necesidades de capital en activos que continúan en declive. (La FED puede pagar 0,85 dólares por dólar, pero los inversores no están dispuestos a pagar nada.) Spencer supone fundadamente que la razón de que los bancos hayan paralizado el préstamo no es porque “desconfíen” de otros bancos, sino porque están pillados de capital a causa de todas sus engañosas hojas “fuera de balance”. Si no se modifican las regulaciones de Basilea, los mercados monetarios seguirán congelados, el PIB menguará y habrá una oleada de quiebras bancarias.

Spencer dijo:

El Banco [de Inglaterra] está mirando al abismo. La Autoridad de Servicios Financieros tiene que hacer una ronda y comprobar que todos los bancos son solventes, y luego tiene que rebajar el nivel de capital requerido por Basilea, pasando de 8pc a 6pc. (“Call to Relax Basel Banking Rules, UK Telegraph)

Spencer confirma lo que ya sabíamos: que los bancos están gravemente subcapitalizados y severán sometidos a creciente presión, a medida que cientos de miles demillones de dólares de títulos hipotecariamente respaldados (MBS) y de obligaciones de deuda colateralizada (CDO) sigan perdiendo valor y tengan que ser sostenidas con capital adicional. Los bancos simplemete no tienen los recursos, y llegará el día en que tendrán que echar cuentas.

Bill Gros, de Princo, lo pone así: “En substancia, estamos asistiendo al derrumbre de nuestro actual sistema bancario”. Lleva razón Gros, pero con eso cubre sólo una pequeña porción del problema.

El economista Ludwig von Mises fue en su día más lacónico:

“No hay modo de evitar el colapso final de un boom fundado en la expansión crediticia. La cuestión es sólo si la crisis llegará pronto, como resultado de la interrupción voluntaria de una ulterior expansión crediticia, o más tarde, como catástrofe final y total del sistema monetario en cuestión.”

El problema básico trae su origen en la FED, cuando el anterior jefe Alan Greenspan bajó los tipos por debajo de la inflación durante 31 meses seguidos, lo que inyectó billones de dólares de crédito a bajo interés en el sistema financiero y encendió un frenesí especulativo en el sector inmobiliario. Greenspan ha dedicado mucho tiempo últimamente a descargarse de toda culpa por la catástrofe que engendró. Es un “pasa-culpas” de primera. En el Wall Street Journal del pasado viernes, Greenspan pergeñó una defensa en 1500 palabras de su acción como jefe de la Reserva Federal, señalando con el dedo a todo y a todos, desde el “bajo coste de la fuerza de trabajo” en China a “la caída Delmiro de Berlín”. El opúsculo está escrito en la habitual prosa confusionaria de Greenspan. Con su opacidad marca de la casa, Greenspan pasa de puntillas por encima de hechos bien documentados de la época de su jefatura en la FED, para absolverse a sí mismo de cualquier responsabilidad personal por el desastre subsiguiente.

La apología de Greenspan es una obra maestra de lógica viciosamente circular, deliberada evasión y patente negación de la realidad. Dice:

“No dudo de que unos tipos bajos federales en respuesta al desplome del punto.com, y especialmente el tipo del 1% alcanzado a mediados de 2003 para contrarrestar la potencial deflación, bajaron los tipos de interés hipotecario variables y pueden haber contribuido al aumento de precios de la vivienda en EEUU. En mi opinión, sin embargo, el impacto sobre la demanda de vivienda financiada con hipotecas variables no fue grande.”

¿Qué ”no fue grande? 3,5 millones de embargos potenciales, un acúmulo de oferta no vendida de 11 meses, desplome de los precios inmobiliarios, todo un sector hundido en una angustia terminal que arrastra a la economía global, ¿eso “no es grande”?

Pero Greenspan está parcialmente en lo cierto. Las cuitas inmobiliarias no pueden atribuirse totalmente a las políticas monetarias de “crédito barato” desarrolladas por la FED. También fueron alimentadas por una Doctrina de la Desregulación que ha penetrado, perneándolos, en los mercados norteamericanos de capitales desde la era Reagan. Las ideas de Greenspan sobre el modo en que los mercados deberían funcionar estaban –en buena medida— moldeadas por esa ideología no-intervencionista/no-supervisadora que ha creado enormes burbujas en los mercados de valores y no menos enormes desequilibrios. El apoyo dado por el anterior jefe de la FED a las hipotecas de interés variable y al préstamo subprime muestra que Greenspan se entendía a sí mismo más como un animador de los grandes jugadores del mercado que como un árbitro imparcial, cuya tarea era controlar los comportamientos temerarios o poco éticos.

En su artículo, Greenspan añade también esta reveladora pieza de información:

“El valor de los títulos comerciados en el mayor Mercado de valores del mundo ha subido hasta alcanzar los 50 billones de dólares, el doble que en 2002. La drástica subida de los precios de la vivienda generó una erupción de grandes burbujas inmobiliarias a escala mundial, siendo Japón y Alemania las únicas excepciones.”("The Roots of the Mortgage Crisis", Alan Greenspan, Wall Street Journal)

Admisión que prueba la culpabilidad de Greenspan. Si sabía que los precios de las acciones habían doblado su valor en apenas 3 años, también tenía entonces que saber que los títulos no subían a causa de incrementos de productividad o de demanda (fuerzas del mercado). La única explicación razonable para la inflación de activos, pues, era la política monetaria. Como dijera famosamente su propio mentor, Milton Friedman: “La inflación es siempre y dondequiera un fenómeno monetario”. Cualquier economista capaz habría sabido que la explosión de los precios de la vivienda y de las acciones era un signo de inflación irregular. Ahora que ha estallado la burbuja, la inflación se propaga desatada por la economía toda.

Greenspan es un hombre muy listo. Es absurdo pensar que no sabía lo que estaba pasando. Es teoría económica elemental. Claro que sabía por qué las acciones y los precios inmobiliarios se disparaban. Fue él quien puso la cadena del dominó en marcha con la ayuda de su imprenta.

Pero el crédito a bajo interés de Greenspan solo es una parte de la ecuación. La otra parte tiene que ver con el modo en que los mercados han sido alterados por las “finanzas estructuradas”.

Lo que resulta tan destructivo de las finanzas estructuradas es que permiten a los bancos crear crédito “de la nada”, arrebatando a la FED su papel de controladora de la oferta monetaria. David Roche explica cómo funciona eso en extracto de libro New Monetarism aparecido en el Wall Street Journal:

“La causa del crecimiento exponencial del crédito, pero no de la moneda en general, fue simplemente que los bancos dejaron de registrar sus préstamos en sus libros, y los que figuran en las hojas de saldo del banco, cuentan como dinero. Ahora, tan pronto hacen los bancos un préstamo, lo “securitizan”, y lo sacan de su hoja de saldo.

“Sólo había dos maneras de hacer eso. Una era vender el préstamo segurizado como bono. La otra era proceder a una segurización “sintética”: por ejemplo, usando derivados para escapar al riesgo de morosidad (con cambios de créditos fallidos) y aferrarse al tipo de interés debido al préstamo (con cambios de tipo de interés). Ambas formas de segurización significan que el banco prestador queda en libertad para realizar nuevos préstamos sin que se vea afectada su capacidad prestamista, una vez los préstamos realizados han sido “segurizados”.

“Así, para redefinir la liquidez bajo lo que yo llamo Nuevo Monetarismo, a la tradicional definición de la moneda en general, hay que añadir todo el crédito creado y movido por las hojas de saldo de los bancos hacia las hojas de saldo de los intermediarios no-financieros. Esa nueva forma de liquidez ha alterado la naturaleza misma de la bestia que es el crédito. Lo que ahora determinaba el crecimiento del crédito era el apetito de riesgo: la disposición de las empresas y de los individuos a llevar sus negocios con mayores niveles de endeudamiento.” (Wall Street Jornal.)

Los bancos han estando creando billones de dólares de crédito (por la vía de originar seguridades respaldadas hipotecariamente, obligaciones de deuda colateralizada y títulos comerciales respaldados por activos), sin mantener las reservas de capital proporcionales para respaldar ese crédito. Eso explica por qué los bancos estaban tan prontos a proporcionar crédito hipotecario a millones de solicitantes sin documentación, sin ingresos, sin colateral y con una mala historia crediticia. Creían que no había riesgo, porque estaban haciendo enormes beneficios sin comprometer en lo más mínimo el propio capital. Era, literalmente, dinero por nada.

Ahora, desgraciadamente, el mecanismo generador de nuevos préstamos (e ingresos) se ha derrumbado. La fuentes principales de la renta bancaria, o han sido gravemente dañadas o se han secado completamente. Una de esas fuentes de renta, los títulos comerciales respaldados hipotecariamente (ABCP, por sus siglas en inglés), han experimentado un decremento de un tercio (400 mil millones de dólares) en sólo 17 semanas. También la segurización de las seguridades hipotecariamente respaldadas murió antes de ingresar en el hospital. El mercado para MBSs y CDOs y otros complejos bonos se ha unido a los pterodáctilos en los libros de historia. Lo mismo vale para los “vehículos de inversión estructurada” (SIV, por sus siglas en inglés) y otros timos “fuera de hoja de saldo”, que o se han desplomado por completo o se están ahora marchitando salvajemente en bonos respaldados hipotecariamente. No hay vía de salida. Vendrán bancarrotas y quiebras de bancos. Las “finanzas estructuradas” han usurpado la autoridad de la FED para generar crédito nuevo, poniéndolo en manos de los bancos.

Ahora todo el mundo pagará el pato

Los inversores han perdido su apetito por el riesgo y huyen de todo lo que tiene que ver con propiedad inmobiliaria y bonos hipotecariamente respaldados. Eso significa que unos 3 billones de deuda segurizada (CDOs, MBs y ASCP) se estrellarán en tierra ocasionando una violenta sacudida a la economía. No sólo los bancos sufrirán un revés. Como señala el profesor Nouriel Roubini, los intermediarios financieros, los bancos de inversión, los fondos de mercados monetarios, los fondos de derivados financieros y los prestamistas de hipotecas están igualmente en el punto de mira:

“Las instituciones no bancarias carecen de acceso directo al apoyo en liquidez de la FED y de otros bancos centrales, y corren ahora el riesgo de un colapso de liquidez, en la medida en la que tienen responsabilidades a corto plazo pero su activos son a largo plazo y no líquidos; de modo que el riesgo de algo equivalente a una quiebra bancaria está creciendo en el caso de estas instituciones financieras no bancarias. Y no hay posibilidades de que instituciones de depósitos presten a su vez a esas instituciones no bancarias los fondos que les prestan los bancos centrales, porque ellas mismas tienen problemas liquidez y no acaban de fiarse de las instituciones no bancarias. Así pues, en resolución, la política monetaria es ahora totalmente impotente para enfrentarse a problemas de liquidez y a los riesgos de quiebra ante las responsabilidades líquidas de una buena parte del sistema financiero.” (Nouriel Roubini, Global EconoMonitor)

A medida que se acelera el declive de los CDOs y los MBSs, los inversores emprenderán un “febril vuelo” hacia la liquidez, como se acaba de ver con el reciente incremento en la demanda de bonos del Tesoro de EEUU. A eso podría seguir una serie de quiebras bancarias y no bancarias espectaculares. Los billones de dólares de “capital virtual” milagrosamente creados por la segurización cuando el mercado estaba henchido de optimismo se desvanecerán en un instante en cuanto el mercado se deje llevar por el miedo. De hecho, la burbuja accionarial ya ha pinchado, y el proceso está en marcha.

Mike Withney es un analista político independiente que vive en el estado de Washington y colabora regularmente con la revista norteamericana CounterPunch.
http://www.rebelion.org/noticia.php?id=60967

martes, 18 de diciembre de 2007

La bola de cristal para 2008

La bola de cristal para 2008

Artículo de Alan Brown, Director de Inversión de Schroders, sobre las perspectivas de la gestora para 2008.

Leer bolas de cristal suele ser una ocupación peligrosa. Este año, tras la “crisis crediticia”, realizar previsiones parece una ocupación de especial riesgo.

Esto es lo que dijimos en diciembre del año pasado: “Nuestras principales expectativas para el próximo año son un suave aterrizaje de la economía estadounidense y una mejora del equilibrio en el crecimiento mundial. Para ello es esencial que:

• Las repercusiones de la desaceleración inmobiliaria en EE.UU. sobre la tasa de ahorro y consumo sean limitadas.
• Europa y Japón se desvinculen en cierta medida de EE.UU.
• Y las presiones inflacionistas continúen moderándose.

En caso de que estemos equivocados, nuestra preocupación será que las repercusiones de la desaceleración del mercado de la vivienda sean mucho más graves. Si esto sucediese, el riesgo de una leve recesión en EE.UU., y posiblemente en otros lugares, en algún momento de 2007, aumentaría notablemente.”

Sin duda, teníamos en mente los problemas correctos y, con el mercado inmobiliario estadounidense en absoluta caída libre en aquellos momentos, parece que esos mismos problemas vuelven a estar de actualidad. Sin embargo, la “crisis crediticia” de agosto ha modificado el contexto y los posibles resultados parecen bastante más inciertos.

Por lo tanto, nuestra Bola de Cristal de finales de año nos revela primero qué ocurrió exactamente en agosto en los mercados interbancarios y cuáles fueron los motivos. A continuación, analizamos nuestras principales previsiones para los Mercados Mundiales en 2008 y sus alternativas. Mientras que nuestro punto de partida no es tan diferente al del año pasado, las alternativas resultan mucho más dolorosas. En estos momentos nunca vistos antes, elegir entre ellas es especialmente difícil. No disponemos de un paralelismo moderno a la “crisis crediticia” de agosto que nos proporcione una orientación valiosa acerca de lo que puede esperarse. ¡La enorme incertidumbre y todo lo que está en juego en los resultados no es una buena combinación!

LAS SUBPRIME Y LA CRISIS DE LIQUIDEZ DE AGOSTO

El problema de las hipotecas de alto riesgo en EE.UU. resurgió seriamente en el primer trimestre. ¿Qué sucedió después para que el mercado interbancario se paralizase en agosto y cómo un problema, relativamente manejable, de 100 mil millones de dólares con los préstamos de alto riesgo (representa una tasa de impago del 20% con un riesgo del 50% sobre un billón de dólares de deuda de alto riesgo originada en 2005-2206) pudo poner de rodillas a los mercados monetarios? Los préstamos irresponsables de alto riesgo concedidos por emisores que planearon asegurar y después deshacerse de la deuda lo más rápido posible fueron, sin duda, el catalizador y la causa inmediata, pero el problema real residía en otra parte.

Lo que ocurría simplemente era que el problema de los préstamos de alto riesgo infectó el mercado, de mayor envergadura, de los Instrumentos Comerciales Respaldados por Activos (mercado con un valor de 1.200 billones de dólares a principios de agosto) y una compleja red de instrumentos de inversión derivados. Como no había compradores para refinanciar los Instrumentos Comerciales porque los instrumentos existentes vencieron, los emisores se vieron obligados a recurrir a las líneas de crédito respaldadas por bancos. En general, calculamos que los bancos sumaron a sus balances más de 500 mil millones de dólares en “activos” que hubieran preferido no tener. Esto provocó que los bancos acumulasen liquidez para satisfacer los cobros, lo cual condujo al agotamiento de los mercados interbancarios.

A medida que analizamos el futuro, nuestro punto de partida y las perspectivas alternativas, la cuestión sobre si los mercados de crédito recuperarán algo de normalidad para que puedan continuar las actividades de préstamo, será la clave. Si los bancos centrales ven sus esfuerzos frustrados por una falta de confianza continua, se encontrarán “tirando de la cuerda” y sin que los estabilizadores habituales funcionen. Este sería el resultado más desalentador, que podría conducir al mundo a un largo invierno oscuro de recesión, deflación y nuevas pérdidas crediticias. Esto supondría trasladar un problema similar al de Japón a todo el mundo y, una vez iniciado, posiblemente podría durar muchos años.

EL ESCENARIO DEL VASO MEDIO LLENO

Para que se restablezca la situación empresarial habitual es necesario que vuelva la confianza y que los bancos estén dispuestos a concederse préstamos entre ellos así como a clientes con capacidad crediticia. Como parte de este proceso, los bancos centrales necesitan estar preparados para proporcionar liquidez y relajar la política monetaria. En este preciso instante, hay indicios de que las condiciones normales se irán restableciendo gradualmente. Los diferenciales de las permutas basados en el LIBOR a un día, en dólares, euros y libras comparados con los tipos de cambio oficiales han retrocedido todos de los 110 puntos básicos a alrededor de 60 puntos básicos.

Sin embargo, esto sigue estando muy por encima de los niveles normales en torno a los 10 puntos básicos. Por su parte, el mercado de los instrumentos negociables respaldados por activos se ha relajado (los pagos pendientes denominados en dólares han caído cerca de 275 mil millones de dólares desde su cota máxima en el momento de redacción de este documento).

Si bien, la agitación en los mercados financieros y un mercado inmobiliario muy debilitado sin duda pasarán factura al crecimiento económico, existen varios factores compensatorios positivos:

• Los balances de los bancos son sólidos aunque están sometidos ahora a una mayor presión, ya que están asumiendo un volumen cada vez mayor de activos no deseados.
• Los balances de las empresas también son sólidos y el sector empresarial estadounidense se encuentra actualmente en superávit. Es una situación poco habitual y significa que el sector empresarial es un proveedor, y no un consumidor, de liquidez.
• Los productores de petróleo y los fondos soberanos siguen siendo los principales proveedores de liquidez.
• Los préstamos al consumo en EE.UU. han aumentando a cotas históricas, pero los activos han subido de manera aún más pronunciada.
• Tanto Extremo Oriente como Europa se han desvinculado en cierta medida de la economía estadounidense y están viviendo un impulso propio positivo. Si adoptamos una perspectiva a más largo plazo, sólo en EE.UU. encontramos unas previsiones de crecimiento económico negativas. Si analizamos los cambios en las previsiones consensuadas desde principios de 2006 en cuanto al crecimiento en las principales regiones en 2007, todas las áreas, salvo EE.UU., han registrado aumentos.

¿Qué significa esto para los mercados? Sin duda, parece que hay suficientes motivos compensatorios para que la crisis crediticia e inmobiliaria no nos arrastre. Sin embargo, un periodo de desaceleración del crecimiento económico después de una expansión prolongada suele crear un entorno desafiante para la renta variable que, normalmente, tiene que esforzarse por mantener el nivel de rentabilidad del efectivo.

Aunque en esta ocasión, los mercados de renta variable ya han tenido en cuenta un crecimiento de los beneficios más lento y no parecen caros comparados con la evolución histórica.

Es lógico decir que, en la actualidad, los beneficios se sitúan muy por encima de tendencias a largo plazo. Sin embargo, incluso si analizamos los niveles de valoración habituales, los mercados no parecen estar fuera de lugar.

De modo que, con esta visión global, las perspectivas para los mercados de renta variable son realmente muy positivas. Por supuesto, nos enfrentamos a un crecimiento inferior, quizá en torno al 2%, en EE.UU. en 2008, pero los niveles de valoración son tentadores. Seguramente, no puede hacerse una comparación con las condiciones del mercado en 1999/2000. La disminución de la incertidumbre a medida que los mercados financieros vuelvan a la situación normal debería facilitar cierta revalorización. Además, las oportunidades no se quedarán solamente en la renta variable. El crédito generará rendimientos muy elevados. Los diferenciales A simples han crecido cerca de 60 puntos básicos hasta más de 140 puntos básicos. Si los diferenciales cayesen hasta 100 puntos básicos en tres años, el crédito produciría unos rendimientos similares a los de la renta variable.

EL ESCENARIO DEL VASO COMPLETAMENTE VACÍO

Según esta opinión, ya nos encontramos o nos estamos dirigiendo hacia una recesión provocada por la agitación financiera de los meses de verano y el extremadamente debilitado mercado inmobiliario estadounidense. Aún más importante, en este panorama existe un riesgo real de que los políticos “tiren de la cuerda” y no funcionen los estabilizadores habituales, una situación que conocemos demasiado bien por la experiencia deflacionista vivida recientemente en Japón.

No existen dudas de que el mercado inmobiliario estadounidense está muy débil y que es posible que empeore aún más.

Ante la debilidad del precio de la vivienda, una nueva caída de la actividad inmobiliaria resulta prácticamente inevitable. Por lo tanto, existen posibilidades de que se produzca una tormenta casi perfecta:

• La actividad inmobiliaria continua debilitando el crecimiento económico.
• Los bajos precios inmobiliarios y la agitación financiera reducen la confianza del consumidor.
• Los consumidores empiezan a economizar, sus ahorros aumentan y las ventas minoristas disminuyen.
• La creación de empleo se desacelera.
• Los sistemas financieros no logran ganar confianza a pesar de la nueva intervención de los Bancos Centrales y las reducciones de los tipos de interés.
• Continúa el desapalancamiento en los mercados de renta fija. La actividad prestamista se estanca. La “pirámide” del crédito se deshace.
• La plaga se extiende a los mercados de renta variable, dañando aún más la confianza del consumidor.
• Y la espiral a la baja continúa.

Este es el tipo de limpieza dolorosa del sistema que algunos consideran que debía haberse producido hace tiempo. Por primera vez desde la Segunda Guerra Mundial, en lugar de que el nivel de deuda aumente en cada ciclo económico, la deuda se está liquidando.

¿CUÁL ES NUESTRA OPINIÓN?

Definitivamente, la vivienda será un lastre para el crecimiento económico y la agitación financiera del verano también tendrá repercusiones negativas. Sin embargo, consideramos que existen suficientes elementos compensatorios positivos para evitar una recesión. Un crecimiento por debajo de la media concentrado principalmente en EE.UU. y el Reino Unido, y el restablecimiento de las condiciones normales en los mercados financieros deberían crear un entorno favorecedor para la renta variable y el crédito. Además, existen muchas posibilidades de que los mercados reciban el respaldo de nuevas reducciones de los tipos de interés, no sólo en EE.UU., sino también, muy probablemente, en el Reino Unido a principios de año, y posteriormente en Europa, en nuestra opinión.

En cuanto a las divisas, ante la mayor desaceleración y la más brusca caída de los tipos de interés en EE.UU., es muy probable que el dólar estadounidense se mantenga débil. No nos sorprendería que el euro se encaminase a los 1,50, por muy poco que le guste a Francia. Sin embargo, si el dólar alcanzase el 1,50, estaría tan depreciado a largo plazo como lo estuvo el euro en octubre de 2000, en 0,83, ¡hace tan sólo siete años! Es más probable que la depreciación del dólar se concentre contra las divisas asiáticas, que todavía tienen bastante espacio para revalorizarse con el tiempo.

Dicho esto, debemos reconocer que nos encontramos en aguas desconocidas. Un error político por parte de los bancos centrales o una reacción por parte de los consumidores más negativa de lo esperado podría inclinar la balanza hacia la recesión.

En caso de que esto sucediese, consideramos que se trataría de una recesión corta y brusca de dos trimestres y no del panorama apocalíptico descrito anteriormente. Parte de los motivos para considerar que la economía mundial mostrará resistencia es la próspera desvinculación de Europa y Asia de EE.UU. Ningún país puede ser inmune a lo que ocurra en la economía estadounidense, pero el mundo ya no avanza al son de EE.UU. Preferimos apostar en contra de que el fin del mundo llegue pronto y mirar con esperanza a la temporada vacacional y a un rentable 2008.

http://www.finanzas.com/id.9210215/noticias/noticia.htm

domingo, 16 de diciembre de 2007

La incertidumbre se traslada a China y Problemas de la moneda china

Ahora que el dólar ha caído más de un 40% desde la que fue su cotización más alta frente al euro, el proceso de reequilibrio financiero mundial está en camino. El déficit comercial y de cuenta corriente estadounidense ha empezado a disminuir en proporción al PIB estadounidense y mundial. Los excedentes por cuenta corriente asiáticos están también a punto de disminuir, en especial si el crecimiento se ralentiza notablemente en Estados Unidos como consecuencia del final del auge inmobiliario.
Por el momento, Europa es la que más ha acusado el golpe, ya que el valor del euro respecto al dólar ha subido más y con más rapidez. Pero Latinoamérica y Asia empezarán también a experimentar dificultades, ahora que el papel de importador de último recurso para la economía mundial que Estados Unidos ha mantenido durante una década se aproxima a su fin.

Siempre que los desequilibrios de los flujos de comercio y capitales mundiales se relajen lenta y suavemente, la magnitud de cualquier tensión económica mundial debería ser relativamente pequeña. Por supuesto, no le parecerá pequeña a los exportadores y a sus trabajadores que pierdan los mercados estadounidenses, o a los estadounidenses que pierdan el acceso al capital barato proporcionado por los extranjeros. Pero los próximos años traerán un problema de política económica más amenazador y grave que la relajación de los desequilibrios mundiales.

Sí, Estados Unidos podría experimentar una pequeña recesión; las probabilidades de que ocurra son del 50%. Sí, una recesión estadounidense podría extenderse al resto del mundo y causar una recesión mundial. Y sí, es improbable que el crecimiento mundial de los próximos cinco años sea tan rápido como el de los cinco anteriores. No hay, sin embargo, una probabilidad abrumadora de que se dé una recesión formal, y es probable que sea pequeña. La perspectiva de que el aterrizaje sea forzoso se hace menos probable cada día que pasa.

En dos supuestos verosímiles -ambos referentes a China- la relajación de los desequilibrios mundiales podría causar una depresión regional o incluso global. En el primer supuesto, China sigue intentando mantener el pleno empleo en Shanghai, Guangzhou no mediante el estímulo de la demanda interna sino intentando fomentar aún más las exportaciones a costa de mantener el renminbi estable respecto al dólar y devaluándose respecto al euro.

El esfuerzo de mantener la tasa de cambio dólar / renminbi a un nivel aprobado por el Consejo Estatal chino ya ha provocado un enorme aumento de la liquidez financiera de la economía china. Las consecuencias de dicha liquidez se manifiestan ahora en la inflación inmobiliaria y del mercado bursátil, pero todavía no en una inflación desatada y descontrolada de los precios al consumo, al menos por el momento. Pero si China no acelera la revalorización del renminbi, el mundo podría contemplar un gran estallido de la inflación al consumo en China en los próximos tres o cuatro años. Si eso ocurriese, las consecuencias variarán entre la destructiva inflación descontrolada conocida por buena parte de Latinoamérica después de la II Guerra Mundial o la estanflación. Las consecuencias de este supuesto, sin embargo, se limitarán en gran medida a Asia.

El segundo supuesto es más peligroso para todo el mundo. En él, nuevamente China sigue intentando mantener el pleno empleo a costa de conservar el renminbi infravalorado. Pero esta vez, el Gobierno chino consigue controlar la inflación interna, de modo que el déficit comercial estadounidense con Asia deja de caer y empieza a subir nuevamente, al igual que el de Europa, mientras que Latinoamérica se encuentra expulsada de sus mercados de exportación por un exceso de precio. De aquí a cinco o seis años, el mundo se enfrenta al peligro que afrontó hace dos años, aunque el temor esta vez no es un desplome repentino del valor del dólar, sino un desplome repentino del valor del dólar y del euro frente a las monedas asiáticas.

El secretario del Tesoro de Richard Nixon, John Connally, dijo que mientras el dólar fuese la moneda estadounidense, su alineamiento incorrecto era problema de Europa. Hoy, el alineamiento incorrecto del dólar y del euro frente al renminbi es cada vez más un problema de Asia.

J. Bradford DeLong es catedrático de Economía en la Universidad de California en Berkeley y ex secretario del Tesoro estadounidense durante la Administración de Clinton. © Project Syndicate, 2007.

http://www.elpais.com/articulo/seman...lpneglse_1/Tes

Problemas de la moneda china

A lo largo de los últimos años, el gobierno de China sufrió considerables presiones por parte de la comunidad internacional - y en especial por parte de USA - para revaluar su divisa. China cedió en cierto modo a estas presiones y dejó subir su divisa (el Yuan) de 8,2 por dólar americano a nivel actual, que es 7,4 yuanes por dólar, subida equivalente a un 10%. La revalorización del 10% del yuan contra el dólar es una revalorización significativa, pero como observamos en el siguiente gráfico los recientes ascensos del yuan palidecen frente los descensos de la primera mitad de los años 90. De hecho, el yuan debería de subir otro 23% para llegar a los niveles en los que estaba hace 13 años. Esto, probablemente, es el indicador del potencial alcista del yuan.

La opinión política acerca del rango de cotización del yuan es ridícula porque Estados Unidos es el primer beneficiario del valor artificialmente bajo del yuan mientras que para la economía china un yuan bajo constituye una desventaja, y aún así USA venía clamando por un yuan más fuerte mientras que China se negaba a revalorizar su moneda. No obstante, estas posturas son comprensibles porque los políticos, involucrados en esta disputa, se centran en los efectos de los movimientos del tipo de cambio solo en la parte que afecte las economías de sus propios países, ignorando los efectos globales. Más exactamente, el gobierno americano se fija en los efectos adversos que la importación de los productos chinos baratos pueda producir en el sector de manufacturas americano, ignorando los beneficios aportados a una mayor parte de la economía de Estados Unidos debido a bajos precios de los productos de gran consumo. El gobierno chino, por su parte, se fija en las ventajas competitivas de sus exportaciones gracias a un yuan artificialmente bajo mientras que, al menos hasta hace poco, ignora la gran carga que soporta el total de su economía debido a un yuan bajo.

Hemos dicho “hasta hace poco” en el párrafo de arriba porque parece que el gobierno chino al final se dio cuenta del “lado oscuro” de mantener tan irrealmente bajo el tipo de cambio de su moneda. El “lado oscuro” es la inflación, problema que surgirá inevitablemente debido a los intentos de crear la coyuntura favorable para las exportaciones devaluando la moneda.

La inflación es el resultado inevitable de la clase de la política monetaria que había adoptado China desde hace muchos años porque la única manera de mantener el tipo de cambio en niveles tan irrealmente bajos durante un largo período de tiempo es incrementando sustancialmente la oferta monetaria. En el caso de China, los recién impresos yuanes se han utilizado para comprar dólares americanos.

Durante un tiempo los efectos de la manipulación monetaria china solo se restringían a los activos financieros y a las materias primas importadas, pero ahora China está experimentando un vertiginoso incremento de los precios al consumo (el gobierno chino reconoce un 6,9% anual de pérdida del poder adquisitivo, pero la tasa real probablemente esté alrededor del 10%). Si siguen permitiendo que esta situación continúe, entonces incluso las industrias orientadas a la exportación - industrias que más se han beneficiado de un yuan barato - sufrirán serios daños debido a que sus costes subirán más deprisa que los ingresos.

Demostrando que puede llegar a ser tan tonto como la mayoría de los gobiernos cuando se trate de un repunte de la inflación, uno de los métodos utilizados por el gobierno chino para combatir el ascenso de los precios ha sido congelar los precios de la gasolina. Obviamente, esta medida ha provocado un tremendo déficit de combustible, teniendo que racionar el consumo, dado que las refinerías, que no están bajo el estricto control del gobierno, han reducido su producción para evitar pérdidas. La situación actual de China está demostrando, una vez más, que congelar los precios es un método insidioso de afrontar el problema de la inflación porque simultáneamente reduce el incentivo de las productoras y aumenta el consumo.

Adicionalmente a las tácticas que crean déficit de materias primas importantes sin atender las reales causas del incremento de los precios, el gobierno chino también toma medidas para frenar la oferta monetaria y, de este modo, podría llegar al mismísimo corazón de problema. Por ejemplo, las reservas exigidas a los bancos han sido elevadas desde el ya incrementado 13,5% hasta el máximo de los últimos 20 años del 14,5%. Esto podría afectar la expansión crediticia y, de este modo, solucionar el problema subyacente, aunque si el yuan permanece por debajo de su valor real, entonces el banco central de China tendrá que imprimir más riadas de yuanes para mantener su tipo de cambio; en cuyo caso todos las medidas tomados para frenar la expansión crediticia serán contrarrestadas por la impresión masiva de yuanes para mantener la actual política de tipo de cambio.

En otras palabras, para solucionar el problema candente de la inflación, China debe revaluar el yuan lo más rápido posible.

http://elsabado.es/Actualidad/Articulos/57Yuan.html

miércoles, 12 de diciembre de 2007

Qué estaban fumando?

Qué estaban fumando?
December 9th, 2007 by Paulo De León

por Paulo De León, CABI

Cada vez que un conocido va al norte le pido revistas como la Fortune, Money, Kipplinger o The Economist. Lo que tiene de bonito las revistas es que son excelentes medios para revisar el sentimiento de la masa, además de ver los adelantos en materia de productos financieros, tecnología y otras cosas.

Lo que no es bonito, es la cubierta de la revista fortune más reciente. Abajo una copia.

fortune.gif

El reportaje principal es la debacle del mercado de crédito y deuda y debajo del duro encabezado “Qué estaban fumando?” , aparecen las fotos de los 4 CEO de las 4 instituciones financieras más grandes del mundo. Porqué fallaron? Porqué no lo vieron venir? No se supone que las mejores tecnologías, los mejores cerebros trabajan con uds.?

La respuesta a mi parecer pueden ser muchas, aquí doy tres que me parecen razonables. Primera, hace 6 meses éstos personajes decian que todo estaba Ok, hoy sus cabezas rodaron y han sido reemplazados. El sistema económico depende del factor psicológico humano, es obvio que los equipos líderes de éstas instituciones cuando están metidos en una tremenda fiesta y son llevados por el ímpetu no puedan tener una visión de largo plazo. Y es que como dicen en Wall Street, hablar de negocios es hablar de los dos sentimientos que dominan al ser humano metido en éste juego: Miedo y Codicia. Los ciclos se mueven entre ambos extremos. Cuando todos están positivos es la codicia de seguir ganando y ganando, sin tomar en cuenta los ciclos económicos y aceptarlos; luego viene el ajuste, el dolor y varias veces el colapso. Es entonces el Miedo lo que domina. Lo hemos visto éste año ambas cosas, aunque eso se repetirá por lo siglos de los siglos mientras el ser humano siga existiendo.

Segundo, la competencia rampante hace que los planes de largo plazo no tengan mucho peso. Lo que importa es cumplir la meta de fin de trimestre, cueste lo que cueste. La carrera por defender el “market share” los hace perder el norte, como dice el refrán. Si la competencia lo hace nosotros también, aunque talvez dicha movida sea no rentable y generan grasa e incercia. Es una carrera hacia la ineficiencia. En ésta vorágine la estrategia queda de lado. A veces es mejor perder market share pero conservar mi tasa de rendimiento, a veces es mejor contraerse y ponerse a la defensiva. Todo mundo quiere anotar goles y goles, como dice el famoso entrenador Capelo, los equipos de futbol se arman de atrás para adelante. En otras palabras, defensiva. En mis lecturas y experiencia de observar a los mejores son dos cosas que dominan las mejores empresas y CEO: estrategia y siempre a la defensiva. El resto es pura suerte.

Tercero, los controles de riesgo dan una “falsa” sensación de estabilidad y de que nada puede pasar. Al sentirse más seguros toman riesgos indebidos y los justifica que están regulados y que sus modelos aquí y sus modelos allá, dicen nada puede pasar. Es algo improbable.

Palabras finales: los sistemas financieros son proclives a colapsos. La naturaleza perse de las mismas los hace débiles por naturaleza, es el leverage o apalancamiento la razón de que éstos colapsos pasan y pasarán. También hay otro factor en común por lo que sucederán: las economías y la naturaleza se mueven en ciclos. Cuando las cosas están tan bien es muy probable que inicie el ciclo a la baja. En éste sentido, los ciclos a la baja son positivos, sinceran y limpian los excesos; y a las personas en franca codicia les dan una lección de una de las virtudes: humildad.
http://ca-bi.com/blackbox/?p=427#comments

lunes, 10 de diciembre de 2007

¿Crujido o colapso?

¿Crujido o colapso?

¿Cómo se imagina Ud. a sí mismo durante el peor credit crunch?

Para poder imaginar este panorama, primero deberíamos comprender, desde una perspectiva fundamental, qué es exactamente un “credit crunch”. Para empezar, su mayor causa no es la crisis de las hipotecas de alto riesgo como dicen en todos los medios de comunicación. Es mucho más profundo que eso.

Todos sabemos que la estructura financiera mundial depende de una cosa, tan solo de una cosa. Y esta cosa es la base y los cimientos sobre los que luego se construye todo el edificio del sistema financiero:

EL CRÉDITO

Fundamentalmente, no obstante, este término es el eufemismo de lo que realmente es:

LA DEUDA

El sistema financiero mundial es una estructura que se mantiene y se alimenta por los bancos, y los bancos son lo que prestan dinero para los comercios, gobiernos y consumidores individuales. En otras palabras, todo el mundo debe a los bancos.

Todo esto no sería ningún problema si pudiésemos devolver nuestras deudas, pero desafortunadamente incluso el propio “dinero” que estamos utilizando es deuda.

¿Cómo es posible eso?

Es posible porque la misma definición del dinero (por ejemplo, “M1” o la forma más líquida de la total oferta monetaria) incluye los depósitos bancarios, y los depósitos bancarios se forman cuando alguien toma prestado el dinero del banco.

Cuando Ud. presta una taza de azúcar a su vecino, Ud. va a su cocina, coge su azúcar y se lo da al vecino esperando que un día le devuelva el favor. Como un ser humano normal, Ud. no puede prestar lo que no tiene. Eso es bastante obvio.

Un banco, no obstante, es una criatura especial, que legalmente está autorizada a crear de la nada lo que luego le presta a Ud. Después el importe, ingresado a su cuenta en forma de crédito bancario, se computa como parte de la oferta monetaria del país.

En otras palabras, el banco no le ha dado nada de lo que poseía, pero Ud. ahora legalmente le debe dinero al banco. Genial ¿verdad?

Y ahora el banco es propietario legal de sus futuros ingresos, sea Ud. una persona, sea una empresa, dado que Ud. tendrá que entregar sus futuros ingresos en pago de la deuda que ha contraído con el banco, o sea esencialmente Ud. tendrá que pagar por nada. Esto significa que el dinero que Ud. ha pedido prestado en realidad no existe, no tiene el valor real más que su promesa de “devolver” la deuda. Y esta promesa suya ahora es contabilizada por el banco como “activo”.

Existe también otro punto de vista.

El “dinero” que está circulando dentro de cada país en concreto y dentro de la economía global es una ficción, respaldada únicamente por el permiso de los gobiernos concedido a los bancos de crearla de la nada, a la vez autorizando al sistema bancario a utilizar su compromiso de devolver la deuda contra Ud.

El efectivo físico en circulación (por ejemplo, las monedas y los billetes emitidos por la banca central) constituye tan solo una pequeña parte de toda la oferta monetaria existente, normalmente del 5 al 10%. La gran parte de dinero circula en forma electrónica.

La ganga

Y ahora, vamos a pensar ¿qué es lo que recibe el gobierno a cambio de esta ganga monetaria? Esencialmente, el gobierno recibe de los bancos centrales un perpetuo cheque en blanco.

Los bancos centrales contraen el compromiso con el gobierno en cuestión de suministrar todo el “dinero” que este gobierno necesite para pagar sus facturas cada vez más elevadas (a un interés, por supuesto).

Y de esta manera, los bancos nos convierten a todos, tanto a las personas como a nuestros gobiernos, en sus deudores.

Por otro lado, el gobierno se asegura que Ud. y yo gastemos esta deuda. Lo consiguen introduciendo leyes que obliguen a cualquiera, a quien ofrezcamos esta deuda en forma de pago, a aceptarla. De otro modo, la deuda desaparecería. El término legal para esto es curso de pago (no el pago en sí mismo). De ahí la frase “moneda de curso legal”.

Deuda como pago por otra deuda

Este sistema tiene sus trucos que consisten en requerimientos de reservas bancarias y “multiplicadores monetarios”, etc., pero no hay necesidad de profundizar en estos conceptos ahora para comprender el verdadero origen de lo que es un “credit crunch”.

La verdadera naturaleza del credit crunch

Los créditos hipotecarios no son otra cosa que otra promesa de pago.

Cuando Ud. solicita una hipoteca, el funcionario del banco teclea un número en el ordenador del banco que se refleja en el sistema como el importe del crédito concedido en su cuenta. Lo hace a cambio de su compromiso de devolver esta deuda al banco. De esta manera, el banco le hace entrega de algo previamente inexistente y el gobierno respaldará cualquier reclamación del banco contra Ud. en el caso del impago, asegurándose muy bien el banco de que Ud. le pague lo que debe.

En esencia, es Ud. - no el gobierno - el que asegura la oferta monetaria del país. En realidad, son sus futuros ingresos fruto de su trabajo lo que crea el dinero que “hace el mundo seguir girando” como dice la popular canción.

Ud. es Atlas que sujeta el mundo financiero en sus brazos, y los bancos yacen encima de sus hombros.

Y ahora, finalmente los bancos se han consumido a sí mismos en pos del mayor crecimiento.

Su mayor propósito por excelencia es hacer que se endeude más y más gente lo que les haría prosperar, y lo que les llevó a ingeniar métodos de financiación cada vez más creativos para poder enganchar cada vez a más deudores.

Su último recurso fue prestar dinero para comprar casas a gente que realmente no tenía capacidad de endeudamiento. Se empeñaron en poder endeudar a la gente que realmente no ha demostrado ningún potencial de obtención de futuros ingresos con lo que podrían hacer frente a sus compromisos de devolución del “crédito” que los bancos estaban creando en sus cuentas.

Así que, cuando los tiempos han cambiado para peor, subiendo un poco los tipos de interés, estos deudores entraron en suspensión de pagos, incapaces de repagar sus hipotecas, y su número fue creciendo.

Estos deudores no tienen gran cosa que perder. Obtuvieron sus casas por prácticamente nada, basándose en ficticias garantías que los vendedores de hipotecas crearon para ellos, haciéndolos soñar que sus créditos fueron justificados. Los jefes de los vendedores de hipotecas cerraban los ojos, emitían créditos, cobraban su bonus contentos de haber encontrado a más pringados para su causa, y el mecanismo seguía rodando.

Y ahora estas hipotecas son el epicentro del llamado credit crunch.

Pero la naturaleza de estos créditos no es muy diferente de la naturaleza del propio “dinero” que cada uno ganamos y gastamos, dinero que los gobiernos, los bancos y el comercio, ahora contagiados por el miedo, dejarán de inyectar con tanta facilidad como lo venían haciendo.

La triste verdad es que tanto las hipotecas como el dinero, en el que se supone se pagarán estas hipotecas, no es otra cosa que deuda.

Cuando los bancos pierden confianza en los bancos

Normalmente, los bancos temen que los consumidores individuales o las empresas no sean capaces de devolver sus deudas a tiempo. Ahora los bancos tienen miedo de los propios bancos porque desconocen la real exposición de cada uno a la crisis crediticia.

Hemos leído sobre las pérdidas gigantescas de las entidades financieras más grandes del mundo. Algunas de estas pérdidas alcanzan importes cercanos a decenas de miles de millones. La banca más pequeña tiene problemas similares aunque a menor escala.

Sabiendo esto, y sabiendo que estas pérdidas son causadas por el descenso del precio de los activos inmobiliarios, ningún banco en su sano juicio va a prestar a otro banco el dinero que urgentemente necesita para financiar sus propias operaciones.

Este pequeño problema hizo subir en vertical el tipo de interés al que los bancos se prestan dinero entre sí.

Y actualmente, no solamente las hipotecas de alto riesgo están en peligro, sino incluso peligran los créditos concedidos a deudores con buen historial crediticio. Sus hipotecas (su deuda) fue vendida por los bancos a otros inversores, a los llamados SIV o “vehículos de inversión estructurada”, un término estrambótico inventado para cubrir la farsa crediticia.

Recuerde que las hipotecas, que en realidad son tan solo compromisos de pago, constituyen “activos” en la industria del endeudamiento. Los bancos emisores de estos créditos los vendieron a inversores tipo hedge funds o SIVs, con lo que estos créditos hipotecarios ya no aparecen en los balances de los bancos emisores.

La importancia de este proceso consiste en que los bancos, de esta manera, aumentaban su capacidad de emitir más crédito. Legalmente, un banco está obligado a mantener ciertas reservas, respetando el ratio de crédito versus reservas. Cuando un banco emite un préstamo, éste se refleja en sus libros como activo (el derecho de percibir los pagos futuros del deudor) y como pasivo (el dinero prestado). Suponiendo que el ratio es de uno a nueve, por cada 100.000 de reservas, el banco “tan solo” puede prestar 900.000.

Vendiendo estos préstamos a otras entidades, el banco puede convertir lo que antes era una relación de activo - pasivo, en puro activo. Y una vez recibido el pago en concepto de las hipotecas (a descuento, por supuesto), sus “reservas” aumentan en el mismo importe.

Entonces, el banco puede seguir prestando el dinero en proporción de una a nueve veces del importe de sus reservas.

Y así es como un crédito hipotecario se convierte en el equivalente financiero de nueve créditos, cada uno por el mismo importe prácticamente. Ahora, coja este proceso y repítalo miles de veces, cada día, a lo largo y a lo ancho de todo el país, y entonces obtendrá una buena imagen del riesgo de impago que existe en estos momentos.

No obstante, el problema real es que muchos bancos han abierto para los compradores de hipotecas las líneas de crédito a las que éstos pueden recurrir en caso de dificultades financieras. Y ahora que los compradores no reciben la rentabilidad esperada, están recurriendo a estos acuerdos. La razón es fácil: los activos respaldados por las hipotecas que ellos compraron están perdiendo vertiginosamente su valor debido a los impagos por parte de los propietarios de viviendas cuya calidad crediticia fue sobrevalorada.

Ésta es la exposición al riego que causó recelo en el sistema bancario.

Los bancos regularmente se prestan dinero entre ellos a bajo tipo de interés para financiar sus operaciones diarias. Sin estos préstamos, simplemente no podrían funcionar. Sin esta fuente de financiación, los bancos o deben recurrir a sus reservas para responder a sus compromisos o pagar un mayor interés para obtener la financiación necesaria. Las dos opciones hacen menguar su capacidad crediticia.

Y éste es el devastador efecto real del credit crunch.

Cuando los bancos no tienen capacidad de emitir más crédito, los deudores que necesitan dinero no pueden obtenerlo y, así, su consumo se reduce, lo que hace reducir el flujo monetario dentro del sistema económico, de tal manera que la economía se ralentiza y esto reduce el crecimiento del producto interior bruto hasta que el crecimiento se convierte en negativo, es lo que se llama recesión.

La recesión mutante

Al igual que el virus muta haciéndose resistente a los antibióticos, ahora observamos la aparición de nuevos tipos de recesión que ya no responden al tratamiento prescrito de los bajos tipos de interés.

En circunstancias normales, las recesiones puede ser temporalmente aliviadas o incluso convertidas en nuevas burbujas mediante inyecciones de más “crédito” (deuda) en los sistemas económicos. Esto se consigue bajando los tipos de interés, y los bancos centrales lo pueden hacer de numerosas maneras.

Pero cuando los bancos ya no confían unos en otros, puede estar seguro de que confían aún menos en sus clientes. Ya hemos sido testigos del endurecimiento de las condiciones del crédito hipotecario, y esto sucede cuando los tipos se han bajado 75 puntos básicos desde que golpeó la crisis crediticia el verano pasado, y todavía se espera que los tipos bajen aún más.

Esto pone a los bancos contra las cuerdas: ya no pueden confiar que sus deudores paguen las deudas como lo hicieron antes, pero la emisión de crédito es su método primordial de ganar dinero. Y como resultado, prestan menos dinero que antes.

Prestar menos dinero significa que van a ganar menos dinero.

Prestar menos dinero también significa que el crecimiento del crédito (de la oferta monetaria) empezará a reducirse.

Cuando este proceso llegue a un punto donde no solamente se reduce el ritmo del crecimiento del crédito, sino que también se reduce el total importe de la deuda existente, tendremos una contracción crediticia en toda regla, y el término que normalmente se usa para denominarla es “deflación”.

La única “solución” a este dilema es que la Fed siga inyectando cada vez más dinero (deuda) en el sistema.

Ésta es la base del problema

La deuda debe ser creada para mantener la propia existencia del dinero. Para pagar esta deuda, más dinero debe ser creado, lo cual requiere aún más deuda. La deuda se apila sobre la deuda, y luego encima de esta pila se coloca aún más deuda. Es una pirámide invertida de la expansión crediticia, y todos sabemos que semejantes estructuras no pueden sostenerse por sí mismas. Alguien debe fomentarlas, pero el sistema está concebido de tal manera que solamente más deuda puede mantener el crecimiento de la deuda, lo cual solo agrava el problema.

Ud., como propietario de una empresa, como ciudadano individual, padre, madre, trabajador o empresario, o lo que sea, está soportando esta pirámide invertida. Como el mismísimo Atlas, soportando la pirámide invertida sobre sus espaldas, con la excepción de que el tamaño de Atlas estaba en proporción con el mundo que sujetaba, mientras que Ud. con su tamaño natural está soportando una pirámide de dimensiones equiparables a la de Keops.

Y esta es su función en la economía, querido lector.

Alex Wallenwein

http://elsabado.es/Actualidad/Articulos/56CreditCrunch.html

miércoles, 5 de diciembre de 2007

El imperio mundial del ladrillo caerá en 2008, según el 'gurú' Schiller

El imperio mundial del ladrillo caerá en 2008, según el 'gurú' Schiller
Máximo experto en mercados inmobiliarios, el profesor Robert Shiller ha creado un índice para valorar la evolución del precio de la vivienda que prevé el final del boom inmobiliario tanto en EEUU como en otras partes del mundo.

Predice incluso que el año 2008 será un ejercicio de precios inmobiliarios a la baja en todo Estados Unidos, un hecho raro en un mercado tan diferente geográficamente.

En el año 2000, con su libro Irrational Exuberance, que se convirtió en un bestseller, había previsto el fin de la burbuja bursátil relacionada con los títulos de la electrónica y de la informática. Shiller, que da clases de Economía y Finanzas en Yale desde 1982, está considerado uno de los mejores exponentes del comportamentismo contemporáneo, la escuela económica que mira con escepticismo la presunta racionalidad de los inversores y prefiere acudir a menudo a la psicología para explicar a fondo algunos fenómenos, entre ellos los relacionados con las burbujas del mercado.

Guiado por su instinto

Algunos, en el pasado, le reprocharon a Shiller una previsión miope, porque la burbuja de las .com fue seguida a partir de 2002 de otros cinco años de buenos resultados en los mercados accionariales. "Hace tiempo que saqué del dólar mis inversiones personales", observa Shiller que, a sus 61 años, quedaría perfecto en el papel de joven profesor de una serie televisiva. "Las partidas corrientes hablaban claro", dice, admitiendo que se dejó guiar sustancialmente por ese criterio y por su instinto.

El artículo que catapultó al joven Shiller al estrellato de los economistas se remonta a 1981. Se trataba de un ataque directo a la teoría de las expectativas racionales. Demostraba, de hecho, que Wall Street se movía en aquella época mucho más que lo que podía indicar un modelo, en el que los precios se corresponden con el valor actual neto de los dividendos futuros racionalmente esperados.

"Si analizamos el mercado inmobiliario, vemos que el fuerte aumento de los precios ha afectado no sólo a Estados Unidos, sino también a otros mercados. A casi todos los mercados más importantes, excepto Alemania. Ahora bien, hablando del caso americano, que es el que conozco mejor, no consigo encontrarle explicaciones racionales", asegura.

Un fenónemo nuevo

A su juicio, se trata de un fenómeno nuevo en Estados Unidos tanto por su amplitud, desde el último trimestre de 1996 al primer trimestre de 2006, con un aumento de los precios reales de un 70% a escala nacional; como por el hecho de que nunca se había producido una subida así.

Sólo la psicología puede explicar el fenómeno: "Creo que, por un lado, se ha venido abajo la idea de que una vivienda nunca pierde valor y la verdad es que desde la Segunda Guerra mundial hasta ahora siempre fue así, al menos en cuanto a su valor nominal. Naturalmente, el bajo coste del dinero ayudó a ello. Y por el otro, se ha extendido la convicción de que tener una casa será cada vez más costoso, porque hay mucha gente que aspira a tenerla y porque los materiales de construcción costarán cada vez más".

De todas formas, estamos en el reino de la irracionalidad. El coste de una casa nueva viene determinado por el precio del terreno y por el coste de la construcción. "El terreno incide, en Estados Unidos, en un 15% de los costes efectivos. Y siempre fue así. Los costes de construcción subieron gradualmente pero, a fin de cuentas, no demasiado, porque a los materiales cada vez más caros se respondió con técnicas más eficaces y, por lo tanto, menos costosas. Las sucesivas subidas no han tenido justificaciones racionales, al menos no para que los precios subiesen en esa medida".

Primera bajada desde 1933

¿Las consecuencias? "Prevemos que el 2008 será el primer año generalizado de bajada de los precios de las viviendas en todo Estados Unidos por vez primera desde 1933". Shiller no se atreve a avanzar cifras, pero recuerda que por un fenómeno entonces extraño los precios de las viviendas bajaron en EEUU desde 1925 a 1933, comenzando, pues, la bajada en pleno boom económico. Y el año final de aquel ciclo fue la última vez que se produjo un descenso a nivel nacional. Un descenso que se volverá a repetir ahora.

"Como el final de cualquier boom, también el final del inmobiliario tiende a provocar una restricción crediticia". ¿Y afectará a la caída del dólar? "La burbuja inmobiliaria no fue sólo una cuestión americana". Pero la crisis de las hipotecas subprime, sí. "Eso es cierto, fue sobre todo un asunto americano". Pero el ciclo del dólar se rige principalmente por las cuentas americanas con el exterior, que estaban en números muy rojos y que ahora, tras el descenso del dólar, están mejorando. Todos los ciclos terminan por un incidente cualquiera, que acelera los elementos de debilidad".

No hay, pues, crisis de Occidente. No hay eclipse del capitalismo estadounidense. No hay final del dólar como moneda internacional de referencia. No hay paso del testigo a Asia. Entre dinero fresco o fácilmente disponible, el Golfo dispone, según diversas estimaciones, de más de 2.000 millones de dólares preparados para invertir. Una vez y media el PIB entero de un país como Italia.

http://www.eleconomista.es/empresas-finanzas/noticias/323577/12/07/Ano-2008-la-caida-del-imperio-del-ladrillo.html

La economía mundial a inicios del siglo XXI (XI)
¿El capital deja de ser escaso?

Orlando Caputo Leiva
Rebelión

En el documento “Estados Unidos y China: ¿Locomotoras en la recuperación y en las crisis cíclicas de la economía mundial?” de mediados de 2004, y publicado por CLACSO en el libro “La economía mundial y América Latina”, en un apartado especial nos referíamos a este neurálgico e inquietante tema, bajo la siguiente pregunta: “¿Abundancia o escasez de capital?”, en que señalábamos:

“Es posible que el capitalismo mundial esté pasando a una etapa en que el capital se hace relativamente abundante. Junto con el capital que se amplía por los incrementos de la producción y de las ganancias, ha tomado fuerza creciente el capital dinero que tiene su origen en los Fondos de Pensiones, los que en su origen corresponden a una parte de la masa salarial, pero que como ahorro en dinero se transforma en capital dinero. También actúan en este sentido los Fondos de Inversiones que captan ahorros de múltiples sectores y lugares, incrementando la disponibilidad de capital.

Una situación como la actual nos recuerda los señalamientos de Marx y de Keynes en el sentido de que en etapas avanzadas del capitalismo, se producirá un exceso de capital que lo lleva a que deja de ser escaso en términos relativos. Keynes señala: “Estoy seguro de que la demanda de capital está limitada estrictamente en el sentido de que no sería difícil aumentar la existencia del mismo hasta que su eficacia marginal descendiera a una cifra muy baja [..], Ahora bien, aunque este estado de cosas sería perfectamente compatible con cierto grado de individualismo, significaría, sin embargo, la eutanasia del rentista, y, en consecuencia la del poder de opresión acumulativo del capitalista para explotar el valor de escasez del capital [...] El propietario de capital puede obtener interés porque aquel escasea, lo mismo que el dueño de la tierra puede percibir renta debido a que su provisión es limitada; pero mientras posiblemente haya razones intrínsecas para la escasez de tierra, no las hay para las del capital [...] Pero aún así, todavía sería posible que el ahorro colectivo pudiera mantenerse, por medio de intervención del Estado, a un nivel que permitiera el crecimiento del capital hasta que dejara de ser escaso [...] Veo por tanto, el aspecto rentista del capitalismo como una fase transitoria que desaparecerá tan pronto como haya cumplido su destino y con la desaparición del aspecto rentista sufrirán un cambio radical otras muchas cosas que hay en él” ( Keynes, John Maynard ‘Teoría General de la Ocupación, el Interés y el Dinero’1956, 360 y 361)”

En el Informe reciente -abril 2006-, del Fondo Monetario Internacional, World Economic Outlook, se dice lo siguiente en relación a la tasa de interés de largo plazo:

“Por el comportamiento de las dos últimas décadas del siglo XX, las tasas de interés de largo plazo medidas en términos reales y nominales han sido muy bajas […] Pero también las tasas reales de largo plazo de los bonos del gobierno [desindexados] son también bajas en Estados Unidos y en Europa. En el mismo período la tasa de interés a diez años de los bonos del Tesoro, deflactados por las expectativas de la tasa de inflación para los diez años siguientes, fue de cerca del dos por ciento”.

A continuación agrega, que sin embargo, en una perspectiva histórica las tasas de los bonos no aparecen inusuales. Compara el período de 1870 hasta el inicio de la primera Guerra Mundial.

Trasladándonos al pasado, Marx destaca en su época, el comportamiento de la tasa de interés en relación al ciclo económico y las tasas de interés en una perspectiva histórica. En relación a lo primero señala: “Veremos que en la mayor parte de los casos, el bajo nivel de interés corresponde a los períodos de prosperidad o de ganancias extraordinarias y que el tipo máximo de interés, hasta llegar a un nivel usurario se da en los períodos de crisis”.

Marx, basándose en un documento de 1849, señala que, “A partir del verano de 1843 se observa un estado manifiesto de prosperidad; el tipo de interés, que en la primavera de 1842 era todavía del 4 ½ %, descendió en la primavera y en el verano de 1843 al 2%, llegando en septiembre hasta el 1 ½% […] Más tarde, durante la crisis de 1847 subió hasta el 8% y aún más.”

A continuación Marx agrega:

“Es cierto que, por otra parte el bajo interés puede coincidir con la paralización de los negocios y un interés moderadamente alto con un estado creciente de animación”

En una perspectiva histórica, Marx señala lo siguiente:

“Pero existe también una tendencia del tipo de interés completamente al margen de las oscilaciones de la cuota de ganancia. Tendencia que obedece a dos causas fundamentales” En relación a la primera causa, citando un documento de 1836 señala:

“[…], pues a medida que un pueblo progresa en el desarrollo de la riqueza, surge y va creciendo cada vez más una clase de gentes a quienes el trabajo de sus antepasados pone en posesión de fondos de cuyos intereses puede vivir. Muchos, aún aquellos que en su juventud y su edad madura han participado activamente en los negocios, se retiran para vivir tranquilamente en su vejez a costa de las sumas acumuladas. Estas dos clases tienden a aumentar a medida que crece la riqueza del país, […]”

Más adelante agrega:

“Por eso en los países viejos y ricos la parte del capital nacional cuyos propietarios no quieren emplearlos por sí mismos representa una proporción mayor respecto al capital productivo de la sociedad en su conjunto que en los países nuevamente organizados y pobres. No hay más que fijarse en lo numerosa que la clase de los rentistas es en Inglaterra. En la misma proporción en que se aumenta la clase de los rentistas crece también la de los prestamistas de capital., pues son unos y los mismos”.

En relación a la segunda causa de la disminución a la tendencia de la baja de la tasa de interés se debe al desarrollo del sistema financiero, Marx señala lo siguiente:

“El desarrollo del sistema de crédito, hace que por mediación de los banqueros, los industriales y comerciantes puedan disponer en proporción creciente sin cesar de los ahorros de los dineros de todas las clases de la sociedad y la concentración progresiva de estos ahorros para formar masas en que pueden actuar como capital-dinero, tienen que pesar necesariamente sobre el tipo de interés”

En el documento del FMI de abril de 2006, como hemos señalado, se afirma que en los últimos años las instituciones financieras tienen un excedente de ahorros, pero señala también que las empresas productoras de bienes y servicios también han incrementado sus fondos propios.

“Las corporaciones financieras han registrado una positiva y creciente posición excedentaria de ahorro desde inicios de los noventa. Los desarrollos del sector financiero están relacionados con factores estructurales que son específicos de las instituciones financieras y por lo tanto parecen ser parte de una tendencia de largo plazo” (página 139)

Señala también que las instituciones financieras tienen un exceso de recursos (por ejemplo, las ganancias no distribuidas han superado los gastos de capital) desde inicios de la década de los noventa, generando un fuerte incremento de las ganancias no distribuidas, alcanzando en 2004 el mayor valor de dichos excedentes en las dos últimas décadas.

En relación al ahorro privado de las empresas y de las familias se señala:

“En un fuerte contraste de un secular declive del ahorro de las familias, el ahorro de las empresas en los países del G-7 se ha incrementado fuertemente en las últimas décadas”.

En el documento de FMI de abril de este año, en relación a las empresas productoras de bienes y servicios señala lo siguiente:

“El sector corporativo no financiero ha tenido un cambio más recientemente y han llegado a ser prestamistas netos (y ha impulsado profundamente el comportamiento reciente del conjunto del sector corporativo). Parte de este cambio se refleja en la disminución de los pagos por intereses que han tenido lugar por la caída de las tasas de interés nominal debido a la inflación. Sin embargo, aun después de los ajustes por inflación, el exceso de la posición de ahorro de las empresas no financieras de los países del G-7 en los en los años recientes se mantienen como un fenómeno inusual desde una perspectiva histórica”.

Es necesario aclarar que el ahorro de las familias y las otras categorías económicas utilizadas en el documento del FMI están referidos a los resultados anuales y a la composición de las diferentes cuentas del PIB anual. Por lo que no se refieren al stock o fondos acumulados de los rentistas individuales, ni se refiere al stock de los montos acumulados por muchos años en los fondos de pensiones

Esta transformación de los flujos anuales en los últimos años, es tan grande que en el documento del FMI, se incluye el tema en un capitulo especial, dentro de los cuatro capítulos del documento. El capitulo IV y final del documento se titula: “Abundancia de efectivo: ¿Por qué ahorran tanto las empresas?”

El resumen de está capítulo se inicia señalando: “El inusitado ritmo de acumulación de activos en las empresas es un factor clave del actual bajo nivel de las tasas de interés mundial y a largo plazo. Durante 2003-04, (el año más reciente del que se disponen datos) las empresas en los países del G-7, acumularon US$ 1 billón 300.000 millones en activos financieros. Esta cifra es más del doble del tamaño de los superávit en cuenta corriente de los países de mercados emergentes y en desarrollo en el mismo período, y adquirió notoriedad cuando el Presidente de la Reserva Federal, Ben Bernanke, se refirió a ella como una “saturación del ahorro” mundial.

La explicación del exceso de ahorro de las empresas productoras de bienes y servicios es explicada en el reciente documento del FMI con el siguiente planteamiento:

“Uno de los factores detrás del incremento del exceso de ahorro del sector de las empresas no financieras desde 2000, ha sido el fuerte incremento de las ganancias (ganancias después de intereses e impuestos como porcentaje del PGB) que ha apoyado el alto ahorro corporativo, a pesar del incremento del pago de dividendos”

En el documento del FMI se reconocen dos hechos trascendentes: el predominio del capital productivo y la disminución de la dependencia del capital financiero que analizamos en la nota anterior, el exceso de capital en la actualidad. La disminución de la escasez relativa del capital que podría llevar a un cambio cualitativo en una perspectiva histórica positiva para la sociedad - eutanasia relativa de los rentistas-, pero también el exceso relativo de capital puede llevar a una gran crisis, que provoque una gran desvalorización del capital dinero y del capital productivo.


1 Economista de la Universidad de Chile. Investigador del CETES y del Grupo de Economía Mundial de CLACSO y de la Red de Economía Mundial, REDEM. Agradezco la colaboración de la economista Graciela Galarce en la elaboración de este documento.

http://www.rebelion.org/noticia.php?id=32364

sábado, 1 de diciembre de 2007

Generación del baby boom, generación X y ciclos sociales

Generación del baby boom, generación X y ciclos sociales

El eterno debate sobre el futuro económico de América del Norte cobra intensidad con cada año que pasa. Por un lado están aquellos que creen en el desarrollo tecnológico y que este desarrollo proporcione la demanda suficiente como para salvar las economías americana y canadiense del desgaste cíclico. Y por otro lado están los que sostienen que ningún gasto público ni tampoco las intervenciones de los bancos centrales podrán reducir los efectos dañinos del recalentamiento.

¿Se pueden evitar los impactos negativos de los ciclos económicos a través de la política económica intervencionista? Si es posible, entonces ¿cómo? Y para empezar ¿qué es lo que está causando la expansión y contracción de los ciclos? Todas estas cuestiones fueron estudiadas en el fascinante libro de Edward Cheung “Generación del baby boom, generación X y ciclos sociales” (Vol. 1, Long Wave Press, 2007; 300 páginas).

Existe mucha confusión respecto a los ciclos de onda larga (que muchos erróneamente consideran como ciclos normales). El ciclo largo de Kondratieff es, probablemente, el más conocido de los ciclos de este tipo. La duración del ciclo largo de Kondratieff es de entre 50 y 60 años entre mínimo y mínimo. El libro de Cheung de nueva edición, primero fue publicado en 1994, relaciona el ciclo de onda larga de Kondratieff con la demografía.

Según escribe en la página 249: “El motor principal del desarrollo de un ciclo largo es la demografía, dado que los cambios demográficos conllevan cambios sociales, económicos y políticos.” En realidad, el libro de Cheung es un pormenorizado estudio del perfil de Norteamérica desde finales de 1700 hasta el día de hoy.

Cheung identifica tres ciclos largos en la historia de Norteamérica. El primer ciclo largo comienza en 1789, llega a su punto álgido en 1814 y marca mínimos en 1843. El segundo toma su inicio en 1843, alcanza el máximo en 1864, coincidiendo con la guerra civil americana, y finaliza en 1897. El tercero empieza en 1897, con el máximo en 1920 y termina en 1932. El cuarto (y el actual ciclo largo) se inició en 1932, llegando al punto de máxima expansión en 1974 y desde aquel momento se está contrayendo, según Cheung.

Cheung mantiene que cada ciclo largo puede ser comprendido y propiamente analizado solamente dentro del contexto del desarrollo demográfico. Por ejemplo, las etapas expansivas de cualquier ciclo largo son llamadas como la generación B. La generación B representa a la joven y próspera población de un país en concreto, y se caracteriza por el idealismo y la innovación en los campos de la industria, la tecnología, la música y las artes. El activismo social también es muy típico de esta generación.

La generación B ya envejecida y sus hijos, generación X, es el tipo dominante de la población durante las etapas contractivas de un ciclo largo. Cheung observa que la población se reduce a ciertos ritmos durante las etapas contractivas de la mayoría de los ciclos largos. Y esto se está haciendo especialmente patente durante el cuarto, el actual, ciclo largo (lo que a largo plazo tendrá unas implicaciones económicas muy profundas). La generación X se caracteriza por su filantropía pero tienen menos interés en la industria, aunque presta un mayor interés a servicios e inversiones.

Cheung subraya que la mayor parte de la etapa contractiva de un ciclo largo se reconoce por la prosperidad económica. Por contra de lo que creen algunos analistas de los ciclos largos, durante las etapas contractivas es cuando se observa un repunte de la especulación financiera y ciertas clases de la población obtienen grandes riquezas. Es la consecuencia de que la generación B había trabajado duramente con su alto nivel de ahorro correspondiente durante la etapa expansiva del ciclo largo y ahora busca rentabilizar sus riquezas acumuladas. Los tipos de interés tienden a subir de manera sostenida a lo largo de la etapa expansiva. En cambio, durante las etapas contractivas los tipos de interés bajan y los precios de los activos suben.

Y solo al final de la fase contractiva del ciclo largo de la generación X, la economía entra en recesión y crisis. La recesión económica, que coincidiría con masivas jubilaciones de la generación B, entre el año 2010 y el siguiente, es obvia para los analistas de ciclos largos. También Cheung habla de este asunto importante explicando cómo se puede reducir el impacto económico negativo que causarán las jubilaciones de la generación del baby boom.

Además de ser un buen analista de ciclos económicos y sociales, Cheung es un hábil historiador, que enseña el camino a los lectores a través de las épocas más enigmáticas de las historia de Norteamérica, mostrando a aquellos personajes y eventos históricos dentro del contexto del desarrollo del ciclo largo. Entre los temas tratados por Cheung están la prohibición, las guerras, las cruzadas religiosas, los movimientos sociales y las tendencias musicales.

Por supuesto, el aspecto más notable de un ciclo largo es el impacto inflacionista y deflacionista que se experimenta a lo largo del ciclo. La etapa expansiva se caracteriza por una elevada inflación, mientras que las etapas contractivas son marcadas por procesos deflacionistas. La inflación coincide con el crecimiento de la población, la característica intrínseca de una etapa expansiva, según Cheung. Como consecuencia de esta inflación, se incrementan los salarios, los tipos de interés y los precios.

Uno de los aspectos más provocativos de la historia de los ciclos largos es el hecho de que las autoridades monetarias siempre parecen vivir en una fase previa del ciclo. Durante los períodos inflacionistas, la política económica es encauzada a combatir la inflación. Durante la fase deflacionista, la estrategia de las autoridades monetarias sigue invariable y siguen combatiendo la inflación. En otras palabras, la política monetaria siempre va con retraso y tiende a enfocar los problemas de la fase anterior del ciclo largo en vez de centrarse en las fases actuales.

Cheung observa: “A lo largo de las dos décadas y media que siguieron a la Gran Depresión , el tema central de la política económica era la prevención de las depresiones. Después de un ataque inflacionista en los años 70, la lucha contra la inflación se ha convertido en la prioridad de la política económica durante prácticamente tres décadas. Actualmente, la tasa de la inflación, los tipos de interés y los incrementos salariales están en el nivel más bajo de muchas décadas... Mientras los salarios y la economía mantengan el crecimiento actual, aquellos que tengan trabajo seguirán viendo aumentar su nivel de vida.”

Ahora que estamos en la fase deflacionista del cuarto ciclo largo identificado por Cheung, estamos siendo testigos de los típicos efectos de las etapas contractivas. Lo más preocupante, según Cheung, es la tendencia hacia la reducción de la población. “Los actuales ritmos de nacimientos y de matrimonios son los más bajos de toda la historia de Norteamérica, lo que no pinta muy bien para el futuro de nuestra economía”, Cheung predice que las dificultades empezarán con las jubilaciones de la generación del baby boom en 2010.

“Con el ciclo largo, -escribe después- tenemos la base para comprender las relaciones históricas y para comprender el futuro... Los ciclos de onda larga son una poderosa herramienta para desentrañar los cambios sociales y los miles de sucesos aparentemente disparatados que transcurrieron en una docena de países a lo largo de cientos de años. Y dada la ausencia de controles científicos en las ciencias sociales, la teoría de ciclos largos ocupa el mejor lugar entre las metodologías de las ciencias sociales.”

“El crecimiento de la población es el soporte del progreso tecnológico y político de la sociedad,” escribe Cheung. “La reducción de su crecimiento está acompañada por el conservadurismo y declive económico.” Continua, “Un número estable de la población o que tiende a reducirse significa una menor demanda de productos y servicios y, consecuentemente, menor necesidad de construir nuevas fábricas, presiones a la baja de los precios, de los sueldos y un nivel de vida más bajo.”

Entre los defectos del trabajo de Cheung se puede indicar la ausencia de una explicación detallada de la economía global y de las consecuencias que afecten el nivel de vida en los próximos años. Y lo que es más importante, ¿qué efectos pueden tener las economías emergentes en el ciclo largo de Norteamérica? ¿Cambiarán las reglas del juego, por llamarlo así? ¿O sus efectos serán insignificantes cara a la deflación del ciclo largo en 2010? También sería aconsejable tomar en cuenta el crecimiento de la población de inmigrantes.

En general, el amplio estudio de Cheung de la historia de Norteamérica dentro del contexto de los ciclos largos es una poderosa demostración de la naturaleza cíclica de todos los eventos. Es la validación de una sabia observación de Salomón en el Ecliastés: “Lo que fue, eso será; lo que se hizo, eso se hará; nada nuevo hay bajo el sol.”

Clif Droke
ClifDroke.com
http://elsabado.es/Actualidad/Articulos/54BabyBoom.html

El costo para EE.UU. de reciclar petrodólares

David Wessel
IAR Noticias

Estados Unidos enfrenta varias amenazas económicas, pero consideremos por un momento una vieja preocupación: el temor de que los países productores de petróleo no sean capaces de "reciclar" todo el dinero que han cobrado, para detrimento de la economía mundial.

La angustia por el "reciclaje de petrodólares" fue noticia en los años 70. Un temor que hoy en día parece curioso cuando Abu Dhabi Investment Authority intercambia las ganancias de alrededor de 75 millones de barriles de petróleo, el valor aproximado de una semana de importaciones de crudo por parte de EE.UU., por una participación del 4,9% en Citigroup.

Sin embargo, hace tres décadas había verdadera preocupación ante la posibilidad de que la Organización de Países Exportadores de Petróleo no supiera qué hacer con las ganancias obtenidas con la primera crisis del crudo. Y había temores de que los países importadores de petróleo, sobre todo en el mundo en vías de desarrollo, pudieran intentar compensar sus crecientes déficits comerciales inducidos por el petróleo, reduciendo otras importaciones.

El Fondo Monetario Internacional estableció "facilidades de petróleo" especiales para prestar a las naciones en desarrollo sedientas del commodity que estaban registrando enormes brechas comerciales.

La OPEP comenzó a comprar. El dinero que ahorró, antes de que cayeran los precios del petróleo, se destinó a valores del gobierno o depósitos bancarios. Los bancos comerciales, a su vez, aumentaron los préstamos a Latinoamérica y otros países en vías de desarrollo, de lo que se arrepintieron más tarde.

Ahora los precios del petróleo están al alza y el dinero vuelve a fluir desde los consumidores en EE.UU., Europa, Japón, China e India a los productores. Incluso si el petróleo regresa a US$70 por barril, los productores cuentan con casi US$2.000 millones para invertir cada día. Entonces, ¿por qué nos inquieta tan poco el reciclaje de los petrodólares?

Para empezar, la economía mundial de principios de 2000 ha sido mucho más sana que la estanflación de los 70. El mundo se ha deshecho en gran medida de los regímenes de tasa de cambio rígidos, aunque no del todo, un problema de los países de Oriente Medio cuyas divisas vinculadas al dólar se están hundiendo junto con a la moneda estadounidense cuando los fundamentos sugieren que deberían estar subiendo. Los mercados financieros globales son mucho mayores de lo que eran entonces.

La perspectiva de enormes déficits comerciales no parece tan inquietante como antes, quizá porque EE.UU. ha podido mantener un gran y (hasta hace poco) creciente brecha comercial. Y los mayores mercados emergentes son más robustos que hace 30 años.

Está claro que los productores de crudo hoy son inversionistas mucho más expertos que en los 70, aunque nadie sabe con certeza a dónde va todo el dinero. Simon Johnson, economista jefe del FMI, dice que sólo se da cuentas de la mitad de las ganancias de los productores de petróleo.

Pero actualmente sólo hay un gran prestatario en la economía mundial: EE.UU. Otros importadores de petróleo, han restringido el gasto del consumidor, aumentado el ahorro o reducido la inversión para evitar los enormes déficits comerciales al estilo de EE.UU. que requieren financiamiento del extranjero.

¿Es todo esto bueno o malo? Este dinero ha ayudado a mantener las tasas de interés de EE.UU. entre medio punto y tres cuartos de punto porcentual por debajo de lo que deberían estar, un contrapeso al daño económico producido por los altos precios del petróleo. Y, como muestra el acuerdo de Citigroup, es bueno tener a alguien con capital para invertir cuando las firmas financieras estadounidenses lo necesitan, aunque sea costoso.

Sin embargo, todos los días la economía estadounidense se vende un poco más a los productores de petróleo y a las economías asiáticas porque no ahorra lo suficiente para financiar su inversión. A cambio, las ganancias futuras de dichos activos fluirán al extranjero en lugar de quedarse en EE.UU.

viernes, 30 de noviembre de 2007

La burbuja financiera en un mundo de burbujas: una metáfora de la inestabilidad sistémica

Las burbujas ascienden a través del líquido a velocidades vertiginosas. Si tuviesen conciencia, y si esa conciencia fuese parecida a la nuestra que valora positivamente las alturas y negativamente todo lo bajo, deberían sentirse francamente contentas. Ensimismadas con su rápida progresión ascendente quizás no se diesen cuenta de que arriba les espera la muerte. Un muro compuesto de aire, al igual que ellas mismas, permanece al final del líquido para recordarles lo inevitable; aire eres y en aire te convertirás, o como decía Gandhi; la vida y la muerte no son estados distintos, sólo diferentes aspectos del mismo estado.

La burbuja es una metáfora de la vida breve, de lo efímero del éxito y quizás también de esa otra metáfora popular que nos dice que todo lo que sube baja, que el infinito -una metáfora más, en esta ocasión matemática- a pesar de tener su utilidad operacional, es un fenómeno desconocido para nosotros los humanos, unos seres tan limitados. La metáfora de la burbuja viene aplicándose profusamente en los últimos tiempos al ámbito simbólico de lo financiero. La burbuja financiera nos da una idea, en cuanto metáfora, de la enorme inestabilidad del actual sistema financiero mundial.



El dinero como símbolo


Empecemos por el origen. El dinero es un símbolo que sirve para intercambiar productos del trabajo humano de forma previsiblemente más eficiente que su predecesor el trueque. En la era de la globalización el dinero pasa a ser re-simbolizado; la moneda tradicional y el billete dan paso a tarjetas de crédito, libretas de ahorro, cheques, etc. que, a su vez, nos dan acceso, vía ventanilla del banco o cajero automático, a los registro informáticos que son en última instancia el dinero. Pasamos del trabajo a la mercancía, de la mercancía al papel-moneda, y del papel moneda a una sucesión de ceros y unos inscritos en un soporte magnético. Esta cadena de simbolizaciones y re-simbolizaciones no se detiene de ninguna manera aquí. Las necesidades del modelo de acumulación de capital han forzado las simbolizaciones, han creado nuevos ingenios financieros que permiten que las transferencias de dinero, es decir, la transformación de los símbolos en nuevos símbolos, se produzca a velocidades vertiginosas. Con esto, todo el proceso de simbolización se vuelve invisible a los ojos humanos, que sólo son capaces de percibir los destellos del fenómeno, los precios que retransmiten con cierta frecuencia diferentes medios de comunicación: precios de acciones, de materia primas, tipos de interés, etc. Se pierde la conciencia del proceso en sí y, lo que es más importante se pierde la conciencia de sus causas. Al agente de bolsa, al director financiero, al empresario sagaz, no les interesan las causas de la explosión financiera, están más bien interesados por adivinar aquellas señales que les permitan prever la evolución de los precios a corto plazo porque de ello depende su capacidad de obtener ganancias.



Burbuja financiera


A corto plazo las leyes de la oferta y la demanda determinan el precio de los diferentes activos cotizados en los mercados financieros. La conocida ley de la oferta y la demanda resume de forma simple el pseudos-orden que brota de las dinámicas de los mercados. Cuanto mayor es la demanda de las acciones de una empresa y menor es la oferta su precio tiende a aumentar, y al contrario, a menor demanda y mayor oferta menor precio. Sin embargo, debajo de los precios corrientes existe, según los economistas, un precio teórico, determinado por las variables fundamentales. El precio teórico, como su propio nombre indica, es teórico y por lo tanto no se puede tener más que una idea aproximada de su cuantía y representa el precio del activo en ausencia de especulación. El uso de los mercados de activos para obtener beneficios de modo directo es un viejo conocido. Los especuladores existen desde que existe el capitalismo. La actividad de estos individuos que obtienen beneficios sin participar directamente en ninguna actividad productiva influye en los precios; de modo que el precio no es el mismo que si no existiese especulación. La burbuja surge cuando un precio corriente se separa demasiado -al alza- de su precio teórico, por presiones especulativas. Se dice en ese caso que el activo se encuentra sobrevalorado. El precio puede seguir aumentando porque los especuladores pueden seguir comprando a pesar de que sepan que el valor real del activo es menor que lo que ellos han pagado, se basan en estos casos en la suposición de que el precio va a seguir subiendo durante algún tiempo de forma que su posterior venta les permita obtener algún beneficio. Como la gente sigue comprando, la oferta se mantiene, o incluso crece y, por lo tanto, el precio aumenta. A esto se le llama en ciencias sociales profecía autocumplida, la gente espera que el precio aumente y actúa como tal, provocando, de esta manera, que el precio aumente en la realidad.

Por supuesto, toda esta dinámica tiene un límite. El límite podría situarse en el sentido común, aunque a veces no lo hace. La cuestión es que llegados a determinado precio, pongamos cuarenta millones por un piso de cuarenta metros, la situación empieza a mostrarse ante los especuladores como insostenible. Empieza a correr el rumor de que hay una burbuja y de que las cosas no pueden seguir así durante mucho tiempo. Sin embargo, incluso en una situación tan evidente de burbuja, la gente puede seguir apostando por el activo en cuestión, de modo que el precio puede continuar subiendo. La clave de la reversión de esta tendencia es que alguien -o alguienes- den el pistoletazo de salida. Ciertos grupos financieros pueden, debido a su gran capacidad para poner en venta grandes volúmenes de activos marcar una tendencia -al alza o a la baja- en los precios. Como ejemplo suele citarse el caso en el que George Soros -multimillonario filántropo y tal- provocó la salida de la libra del Sistema Monetario Europeo (SME) tras emprender una maniobra de especulación contra esa moneda; en palabras llanas, se puso a vender libras y provoco una depreciación tal que el reino Unido tuvo que replantearse su política de cambio ligada al resto de los países del SME.

En fin, cuando el pistoletazo de salida se produce, y el precio disminuye tiende a aparecer el pánico. Los especuladores comienzan a vender el activo a marchas forzadas, de modo que su precio se desploma. A nivel macroeconómico esto genera una cantidad de pérdidas inmensa entre aquellos especuladores que no vendieron a tiempo. A nivel macroeconómico provoca una inestabilidad altísima y tiene efectos en toda la economía, dando lugar en la mayoría de los casos a intervenciones públicas de "salvamento" que consisten en financiar algunas deudas para que el fenómeno no se "contagie" y de lugar al colapso del sistema financiero mundial en su totalidad. A pesar de ello, el fenómeno suele ser difícil de controlar. La crisis asiática de 1998, por ejemplo, se originó en Tailandia; pero acabó afectando además de a los países de la zona y a Rusia, a países tan lejanos como Argentina o Brasil.

Estamos pues ante un sistema que es altamente inestable, y en el cual cualquier disfunción tiende a amplificarse de forma ilimitada. La cadena de simbolizaciones que se origina como consecuencia de la globalización financiera es interdependiente. El pago de una obligación -por ejemplo un préstamo- depende del cobro de otra, si a mí no me pagan no puedo pagar; de modo que una crisis parcial tiende a amplificarse, a provocar un efecto dominó que finalmente suele verse interrumpido por la actuación gubernamental de salvamento. Sin embargo, dar por hecho que las crisis financieras son siempre controlables implicaría cierto grado de ingenuidad. Las crisis financieras más importantes que han surgido desde los setenta han tenido lugar en países periféricos o semi-periféricos; por lo que sus efectos a nivel sistémico son previsiblemente menores que los que generaría una crisis en el centro. Sería interesante, por ejemplo, preguntarse sobre los efectos que tendría en la economía mundial de una depreciación repentina del dólar, una moneda que actualmente se encuentra altamente sobrevalorada.



La crisis del modelo de acumulación de posguerra y el surgimiento del actual sistema monetario y financiero mundial


Al margen de los mecanismos a través de los cuales se produce este proceso es interesante preguntarse por las causas de su surgimiento, ya que esto nos puede dar una idea aproximada de las funciones que cumple, y por lo tanto de las necesidades de cambiarlo. En este sentido, creo que el fenómeno de la globalización financiera responde a necesidades sistémicas de la acumulación de capital, y que por lo tanto las resistencias al cambio son enormes, debido precisamente a que atentarían contra las bases del actual modelote acumulación.

La expansión masiva de la esfera financiera, conocida como globalización financiera, es el resultado de una serie de acontecimientos históricos que tuvieron lugar en el último tercio de siglo pasado. El modelo de acumulación de capital instaurado después de la Segunda Guerra Mundial entra en crisis en los años setenta, dando lugar a un periodo de bajo crecimiento y alta inflación. Esta crisis, catalogada por algunos como crisis del petróleo por le aumento de los precios de esta materia prima que se produjo en esta época, esta lejos de ser una crisis coyuntural. El aumento de los precios del petróleo sólo fue un factor desencadenante, el verdadero problema era estructural; se había llegado al límite de un modelo caracterizado por la intervención del estado en la economía y el crecimiento sostenido. Los cambios a partir de esta crisis se suceden en todos lo ámbitos de la economía y de la sociedad: desregulación económica, auge de las políticas neoliberales, privatizaciones, recortes en el gasto social, etc. La esfera monetaria y la financiera tampoco serán ajenas a estos cambios; se crea un nuevo sistema monetario internacional en el que la esfera financiera, especialmente la especulativa adquiere una importancia creciente.

El sistema monetario actual surge oficialmente en la cumbre de Jamaica del 76 debido a la crisis del sistema anterior, el conocido como patrón dólar. El nuevo sistema ha sido calificado como de no sistema, debido a que se basa en la libre flotación de las monedas. Son los países los que individualmente o mediante la cooperación en materia monetaria pueden establecer diversas regulaciones sobre el tipo de cambio, aunque no tienen por qué hacerlo necesariamente. En la práctica estas regulaciones se materializan a través de los acuerdos de cooperación en materia económica o de las políticas de diversos organismos como el FMI que imponen condiciones a determinados países en materia monetaria. Pero no existe un sistema monetario internacional como tal.

La liberación de los tipos de cambio da pie a unos mayores márgenes de especulación. Se puede especular, por ejemplo, con la evolución de los tipos de cambio; pero esta no es la única implicación, ya que cualquier transacción internacional que implique intercambio de monedas depende en alguna medida de la evolución del tipo de cambio. De esta, manera, la desregulación monetaria, contribuyó a un proceso ya iniciado de expansión de los movimientos de capital a escala mundial, especialmente de los movimientos especulativos de capitales.

El crecimiento de la esfera financiera y especulativa se deriva también del hecho de que, debido a la crisis estructural del sistema capitalista iniciada en los setenta, se reduce la posibilidad de obtener ganancias mediante la inversión en actividades productivas. Esto genera un desplazamiento de las inversiones desde lo productivo a lo especulativo. A pesar de que la especulación no genera valor, permite al especulador apropiarse de una parte del valor creado en el ámbito productivo. La imagen del dinero procreando consigo mismo, la creencia de que el dinero genera dinero por sí mismo, subyacente a toda la imaginería financiera, es una metáfora estimulante para el adoctrinamiento de nuevos mini-capitalistas u obreros-capitalistas; pero es también una metáfora, o si se prefiere un engaño, que oculta la base real del proceso; esto es, que la ganancia especulativa en particular, y la ganancia en general, son actividades que no generan valor por sí mimas, sino que, más bien, se apropian del valor creado mediante el trabajo.

Tenemos pues que las necesidades de la acumulación del capital en un marco en el que el modelo de acumulación de posguerra había entrado en crisis conducen a una expansión de lo financiero y de lo especulativo; los movimientos de capitales a nivel internacional se multiplican sin tener una base material que los sustente. La obtención de la ganancia se produce en el ámbito de lo simbólico, perdiéndose cada vez más la referencia de la instancia material de la creación de valor, el trabajo humano. Como hemos visto anteriormente, esta nueva forma de fetichismo tiene también importantes consecuencias para la estabilidad sistémica del sistema capitalista, porque hace surgir una tendencia a la creación de burbujas cuya explosión da lugar a catástrofes económicas como bien ilustra el ejemplo de la crisis asiática de finales de los noventa. Por otra parte, la globalización financiara es una de las bases del actual modelo de acumulación, por lo que existen importantes resistencias a su reforma. Nos encontramos por lo tanto ante una contradicción a nivel sistémico, algo que no debería sorprender a nadie, ya que una de las principales características del sistema capitalista y, probablemente, su mayor motor de cambio, es precisamente la existencia en su seno de múltiples contradicciones y luchas que se resuelven mediante el cambio social. La cuestión es si esas contradicciones serán siempre resolubles o existirá alguna que conduzca al colapso del sistema.



La inestabilidad sistémica: un mundo de burbujas


Si hay una metáfora adecuada para definir al sistema capitalista es la de la burbuja. Cuando surge una contradicción el sistema tiende a asimilarla en su seno mediante la creación de nuevas instituciones sociales, de nuevos símbolos y de reformas parciales de la estructura. Se insufla más aire a la burbuja; pero jamás se renuncia a que la burbuja siga ascendiendo, el sistema debe seguir creciendo, porque el crecimiento -la acumulación incesante de capital- es su razón de ser. El movimiento obrero en Europa, por ejemplo, se desarticula haciendo concesiones, en parte, a los sindicatos y desplazando el centro de gravitación de la explotación de la mano de obra a países periféricos, de modo que los problemas derivados de un sistema altamente polarizante se resitúan geográficamente, se re-legitiman racialmente "no son capaces, son desorganizados"; pero, esto es lo importante, no se resuelven definitivamente. El capitalismo como sistema no resuelve sus contradicciones, las transforma, y, de esta manera, se transforma a sí mismo.

El problema es que esto genera sobre-adaptación y sobre-especialización. El capitalismo es un sistema adaptado a su propia historia. Resuelve sus contradicciones haciéndose cada vez más complejo y es, por lo tanto, cada vez más preso de sí mismo. Estudios en biología muestran que muchas especies se extinguen por sobre-adaptación. Adaptarse adecuadamente al medio es una ventaja porque permite a las especies sobrevivir de manera más efectiva; pero también es una desventaja, porque si el medio cambia, su sobre-adaptación puede volverse contra ellas, pude convertirse en una sobre-desadaptación.

El ejemplo de la dependencia humana de los hidrocarburos ilustra perfectamente esta cuestión. Nuestra civilización ha conseguido unos niveles productivos inimaginables hace un siglo, ha conseguido la capacidad -que en muchas ocasiones no se hace efectiva- de resolver cada vez más problemas; y sin embargo, todo este proceso de crecimiento y desarrollo económico y tecnológico, además de que no logra satisfacer las necesidades mínimas de la mayoría de la población medial, da lugar a un sistema sumamente frágil que depende de un recurso agotable. Si los hidrocarburos se agotan en un periodo corto de tiempo, y parece que lo harán, no existen alternativas viables para mantener el actual ritmo de producción. Podría plantearse que la solución es dejar de producir tanto, eliminar lo superfluo, pero esto no parece demasiado factible en un sistema complejísimo cuyo principio es la acumulación incesante de capital y por tanto el crecimiento infinito, en un sistema preso de una cadena de simbolizaciones que puede provocar una caída en serie, un efecto domino y un colapso total.

Vivimos rodeados de burbujas interrelacionada. burbujas energéticas, burbujas de desigualdad, burbujas financieras, burbujas productivas, burbujas climáticas... El colapso de una puede inducir el colapso en cadena de otras. El sistema financiero actual ilustra el fetichismo creciente que se produce en el seno del capitalismo mediante la cadena de simbolizaciones que nos hace perder el punto de referencia. Tiene además un efecto amplificador; cualquier problema a nivel económico puede ser amplificado por la acción de los mecanismos financieros y especulativos, unos mecanismos cuyo objetivo es, paradójicamente, cumplir la función contraria: la reducción del riesgo.

En un mundo de burbujas las mejores opciones para que el mismo mundo deje de ser una burbuja son la autoconciencia y la transformación radical. Lo primero que tiene que hacer una burbuja para salvarse de la muerte inminente que le espera más allá del líquido es ser consciente de su situación. Una vez hecho esto sólo le queda una opción: dejar de ser burbuja. Probablemente ahí empiece lo difícil.

Horacio Kalean
http://www.economiacritica.net/index.php?option=com_content&task=view&id=124&Itemid=78

Sin especulación no hay mercado
Estimado Horacio Kalean:

Permíteme que te felicite por tu articulo sobre las Burbujas, quisiera aclarar algunos conceptos:

Especular: Buscar un beneficio basado en las variaciones de los precios o de los cambios (Diccionario de la RAE).
El hecho de que haya especuladores es bueno puesto que si hay especuladores hay liquidez y si hay liquidez funciona el mercado y por ende la economía.

No es cierto que la especulación no genera riqueza, sin la especulación no puede haber inversión y de hecho buena parte de los fondos de pensiones, depende de ella.

Quizas el problema de fondo sea que tanto la especulación como la inversión y de hecho la industria financiera en general no tribute en igual medida que lo hacen el resto de industrias y aporte su parte al estado de bienestar.
Ello es debido principalmente, a que no se quiere ver la realidad, y esta no es otra que mientras una industria típica como la siderurgia , compra el acero lo transforma y lo vende, obtiene un beneficio, la industria financiera hace exactamente lo mismo, la única diferencia reside en la materia prima que en este caso es el dinero.
Ahí es donde entra la teoría propuesta por D. Ramiro Pinto, sobre un impuesto europeo a la especulación, para la financiación de la Renta Básica, que no seria otra cosa que un IVA, sobre las transacciones financieras, contribuyendo al igual que cualquier otra industria.

El problema de fondo de las burbujas es la falta de conocimiento y asesoramiento de los inversores, estos al final guiados por la avaricia caen en las trampas del mercado.
Por ello antes de invertir es aconsejable formarse adecuadamente.

El pulso que le echo Soros al Banco de Inglaterra fue por una testarudez del propio Banco al menospreciar la capacidad de inversión del financiero, el hecho es que mientras el Banco de Inglaterra debía de disponer del dinero contante y sonante el financiero podía apalancarse mediante contratos de futuros en el mercado, de ahí que su capacidad financiera fuera superior, y le permitiera enfrentarse y vencer a la institución. El hecho de conocer todos los productos para la especulación permite disponer de una ventaja competitiva. Por ultimo decir que las correciones son necesarias puesto que es lo que realmente permite la especulación.

Un saludo

Jose Miguel

www.rentabasica.blogspot.com