viernes, 30 de noviembre de 2007

La burbuja financiera en un mundo de burbujas: una metáfora de la inestabilidad sistémica

Las burbujas ascienden a través del líquido a velocidades vertiginosas. Si tuviesen conciencia, y si esa conciencia fuese parecida a la nuestra que valora positivamente las alturas y negativamente todo lo bajo, deberían sentirse francamente contentas. Ensimismadas con su rápida progresión ascendente quizás no se diesen cuenta de que arriba les espera la muerte. Un muro compuesto de aire, al igual que ellas mismas, permanece al final del líquido para recordarles lo inevitable; aire eres y en aire te convertirás, o como decía Gandhi; la vida y la muerte no son estados distintos, sólo diferentes aspectos del mismo estado.

La burbuja es una metáfora de la vida breve, de lo efímero del éxito y quizás también de esa otra metáfora popular que nos dice que todo lo que sube baja, que el infinito -una metáfora más, en esta ocasión matemática- a pesar de tener su utilidad operacional, es un fenómeno desconocido para nosotros los humanos, unos seres tan limitados. La metáfora de la burbuja viene aplicándose profusamente en los últimos tiempos al ámbito simbólico de lo financiero. La burbuja financiera nos da una idea, en cuanto metáfora, de la enorme inestabilidad del actual sistema financiero mundial.



El dinero como símbolo


Empecemos por el origen. El dinero es un símbolo que sirve para intercambiar productos del trabajo humano de forma previsiblemente más eficiente que su predecesor el trueque. En la era de la globalización el dinero pasa a ser re-simbolizado; la moneda tradicional y el billete dan paso a tarjetas de crédito, libretas de ahorro, cheques, etc. que, a su vez, nos dan acceso, vía ventanilla del banco o cajero automático, a los registro informáticos que son en última instancia el dinero. Pasamos del trabajo a la mercancía, de la mercancía al papel-moneda, y del papel moneda a una sucesión de ceros y unos inscritos en un soporte magnético. Esta cadena de simbolizaciones y re-simbolizaciones no se detiene de ninguna manera aquí. Las necesidades del modelo de acumulación de capital han forzado las simbolizaciones, han creado nuevos ingenios financieros que permiten que las transferencias de dinero, es decir, la transformación de los símbolos en nuevos símbolos, se produzca a velocidades vertiginosas. Con esto, todo el proceso de simbolización se vuelve invisible a los ojos humanos, que sólo son capaces de percibir los destellos del fenómeno, los precios que retransmiten con cierta frecuencia diferentes medios de comunicación: precios de acciones, de materia primas, tipos de interés, etc. Se pierde la conciencia del proceso en sí y, lo que es más importante se pierde la conciencia de sus causas. Al agente de bolsa, al director financiero, al empresario sagaz, no les interesan las causas de la explosión financiera, están más bien interesados por adivinar aquellas señales que les permitan prever la evolución de los precios a corto plazo porque de ello depende su capacidad de obtener ganancias.



Burbuja financiera


A corto plazo las leyes de la oferta y la demanda determinan el precio de los diferentes activos cotizados en los mercados financieros. La conocida ley de la oferta y la demanda resume de forma simple el pseudos-orden que brota de las dinámicas de los mercados. Cuanto mayor es la demanda de las acciones de una empresa y menor es la oferta su precio tiende a aumentar, y al contrario, a menor demanda y mayor oferta menor precio. Sin embargo, debajo de los precios corrientes existe, según los economistas, un precio teórico, determinado por las variables fundamentales. El precio teórico, como su propio nombre indica, es teórico y por lo tanto no se puede tener más que una idea aproximada de su cuantía y representa el precio del activo en ausencia de especulación. El uso de los mercados de activos para obtener beneficios de modo directo es un viejo conocido. Los especuladores existen desde que existe el capitalismo. La actividad de estos individuos que obtienen beneficios sin participar directamente en ninguna actividad productiva influye en los precios; de modo que el precio no es el mismo que si no existiese especulación. La burbuja surge cuando un precio corriente se separa demasiado -al alza- de su precio teórico, por presiones especulativas. Se dice en ese caso que el activo se encuentra sobrevalorado. El precio puede seguir aumentando porque los especuladores pueden seguir comprando a pesar de que sepan que el valor real del activo es menor que lo que ellos han pagado, se basan en estos casos en la suposición de que el precio va a seguir subiendo durante algún tiempo de forma que su posterior venta les permita obtener algún beneficio. Como la gente sigue comprando, la oferta se mantiene, o incluso crece y, por lo tanto, el precio aumenta. A esto se le llama en ciencias sociales profecía autocumplida, la gente espera que el precio aumente y actúa como tal, provocando, de esta manera, que el precio aumente en la realidad.

Por supuesto, toda esta dinámica tiene un límite. El límite podría situarse en el sentido común, aunque a veces no lo hace. La cuestión es que llegados a determinado precio, pongamos cuarenta millones por un piso de cuarenta metros, la situación empieza a mostrarse ante los especuladores como insostenible. Empieza a correr el rumor de que hay una burbuja y de que las cosas no pueden seguir así durante mucho tiempo. Sin embargo, incluso en una situación tan evidente de burbuja, la gente puede seguir apostando por el activo en cuestión, de modo que el precio puede continuar subiendo. La clave de la reversión de esta tendencia es que alguien -o alguienes- den el pistoletazo de salida. Ciertos grupos financieros pueden, debido a su gran capacidad para poner en venta grandes volúmenes de activos marcar una tendencia -al alza o a la baja- en los precios. Como ejemplo suele citarse el caso en el que George Soros -multimillonario filántropo y tal- provocó la salida de la libra del Sistema Monetario Europeo (SME) tras emprender una maniobra de especulación contra esa moneda; en palabras llanas, se puso a vender libras y provoco una depreciación tal que el reino Unido tuvo que replantearse su política de cambio ligada al resto de los países del SME.

En fin, cuando el pistoletazo de salida se produce, y el precio disminuye tiende a aparecer el pánico. Los especuladores comienzan a vender el activo a marchas forzadas, de modo que su precio se desploma. A nivel macroeconómico esto genera una cantidad de pérdidas inmensa entre aquellos especuladores que no vendieron a tiempo. A nivel macroeconómico provoca una inestabilidad altísima y tiene efectos en toda la economía, dando lugar en la mayoría de los casos a intervenciones públicas de "salvamento" que consisten en financiar algunas deudas para que el fenómeno no se "contagie" y de lugar al colapso del sistema financiero mundial en su totalidad. A pesar de ello, el fenómeno suele ser difícil de controlar. La crisis asiática de 1998, por ejemplo, se originó en Tailandia; pero acabó afectando además de a los países de la zona y a Rusia, a países tan lejanos como Argentina o Brasil.

Estamos pues ante un sistema que es altamente inestable, y en el cual cualquier disfunción tiende a amplificarse de forma ilimitada. La cadena de simbolizaciones que se origina como consecuencia de la globalización financiera es interdependiente. El pago de una obligación -por ejemplo un préstamo- depende del cobro de otra, si a mí no me pagan no puedo pagar; de modo que una crisis parcial tiende a amplificarse, a provocar un efecto dominó que finalmente suele verse interrumpido por la actuación gubernamental de salvamento. Sin embargo, dar por hecho que las crisis financieras son siempre controlables implicaría cierto grado de ingenuidad. Las crisis financieras más importantes que han surgido desde los setenta han tenido lugar en países periféricos o semi-periféricos; por lo que sus efectos a nivel sistémico son previsiblemente menores que los que generaría una crisis en el centro. Sería interesante, por ejemplo, preguntarse sobre los efectos que tendría en la economía mundial de una depreciación repentina del dólar, una moneda que actualmente se encuentra altamente sobrevalorada.



La crisis del modelo de acumulación de posguerra y el surgimiento del actual sistema monetario y financiero mundial


Al margen de los mecanismos a través de los cuales se produce este proceso es interesante preguntarse por las causas de su surgimiento, ya que esto nos puede dar una idea aproximada de las funciones que cumple, y por lo tanto de las necesidades de cambiarlo. En este sentido, creo que el fenómeno de la globalización financiera responde a necesidades sistémicas de la acumulación de capital, y que por lo tanto las resistencias al cambio son enormes, debido precisamente a que atentarían contra las bases del actual modelote acumulación.

La expansión masiva de la esfera financiera, conocida como globalización financiera, es el resultado de una serie de acontecimientos históricos que tuvieron lugar en el último tercio de siglo pasado. El modelo de acumulación de capital instaurado después de la Segunda Guerra Mundial entra en crisis en los años setenta, dando lugar a un periodo de bajo crecimiento y alta inflación. Esta crisis, catalogada por algunos como crisis del petróleo por le aumento de los precios de esta materia prima que se produjo en esta época, esta lejos de ser una crisis coyuntural. El aumento de los precios del petróleo sólo fue un factor desencadenante, el verdadero problema era estructural; se había llegado al límite de un modelo caracterizado por la intervención del estado en la economía y el crecimiento sostenido. Los cambios a partir de esta crisis se suceden en todos lo ámbitos de la economía y de la sociedad: desregulación económica, auge de las políticas neoliberales, privatizaciones, recortes en el gasto social, etc. La esfera monetaria y la financiera tampoco serán ajenas a estos cambios; se crea un nuevo sistema monetario internacional en el que la esfera financiera, especialmente la especulativa adquiere una importancia creciente.

El sistema monetario actual surge oficialmente en la cumbre de Jamaica del 76 debido a la crisis del sistema anterior, el conocido como patrón dólar. El nuevo sistema ha sido calificado como de no sistema, debido a que se basa en la libre flotación de las monedas. Son los países los que individualmente o mediante la cooperación en materia monetaria pueden establecer diversas regulaciones sobre el tipo de cambio, aunque no tienen por qué hacerlo necesariamente. En la práctica estas regulaciones se materializan a través de los acuerdos de cooperación en materia económica o de las políticas de diversos organismos como el FMI que imponen condiciones a determinados países en materia monetaria. Pero no existe un sistema monetario internacional como tal.

La liberación de los tipos de cambio da pie a unos mayores márgenes de especulación. Se puede especular, por ejemplo, con la evolución de los tipos de cambio; pero esta no es la única implicación, ya que cualquier transacción internacional que implique intercambio de monedas depende en alguna medida de la evolución del tipo de cambio. De esta, manera, la desregulación monetaria, contribuyó a un proceso ya iniciado de expansión de los movimientos de capital a escala mundial, especialmente de los movimientos especulativos de capitales.

El crecimiento de la esfera financiera y especulativa se deriva también del hecho de que, debido a la crisis estructural del sistema capitalista iniciada en los setenta, se reduce la posibilidad de obtener ganancias mediante la inversión en actividades productivas. Esto genera un desplazamiento de las inversiones desde lo productivo a lo especulativo. A pesar de que la especulación no genera valor, permite al especulador apropiarse de una parte del valor creado en el ámbito productivo. La imagen del dinero procreando consigo mismo, la creencia de que el dinero genera dinero por sí mismo, subyacente a toda la imaginería financiera, es una metáfora estimulante para el adoctrinamiento de nuevos mini-capitalistas u obreros-capitalistas; pero es también una metáfora, o si se prefiere un engaño, que oculta la base real del proceso; esto es, que la ganancia especulativa en particular, y la ganancia en general, son actividades que no generan valor por sí mimas, sino que, más bien, se apropian del valor creado mediante el trabajo.

Tenemos pues que las necesidades de la acumulación del capital en un marco en el que el modelo de acumulación de posguerra había entrado en crisis conducen a una expansión de lo financiero y de lo especulativo; los movimientos de capitales a nivel internacional se multiplican sin tener una base material que los sustente. La obtención de la ganancia se produce en el ámbito de lo simbólico, perdiéndose cada vez más la referencia de la instancia material de la creación de valor, el trabajo humano. Como hemos visto anteriormente, esta nueva forma de fetichismo tiene también importantes consecuencias para la estabilidad sistémica del sistema capitalista, porque hace surgir una tendencia a la creación de burbujas cuya explosión da lugar a catástrofes económicas como bien ilustra el ejemplo de la crisis asiática de finales de los noventa. Por otra parte, la globalización financiara es una de las bases del actual modelo de acumulación, por lo que existen importantes resistencias a su reforma. Nos encontramos por lo tanto ante una contradicción a nivel sistémico, algo que no debería sorprender a nadie, ya que una de las principales características del sistema capitalista y, probablemente, su mayor motor de cambio, es precisamente la existencia en su seno de múltiples contradicciones y luchas que se resuelven mediante el cambio social. La cuestión es si esas contradicciones serán siempre resolubles o existirá alguna que conduzca al colapso del sistema.



La inestabilidad sistémica: un mundo de burbujas


Si hay una metáfora adecuada para definir al sistema capitalista es la de la burbuja. Cuando surge una contradicción el sistema tiende a asimilarla en su seno mediante la creación de nuevas instituciones sociales, de nuevos símbolos y de reformas parciales de la estructura. Se insufla más aire a la burbuja; pero jamás se renuncia a que la burbuja siga ascendiendo, el sistema debe seguir creciendo, porque el crecimiento -la acumulación incesante de capital- es su razón de ser. El movimiento obrero en Europa, por ejemplo, se desarticula haciendo concesiones, en parte, a los sindicatos y desplazando el centro de gravitación de la explotación de la mano de obra a países periféricos, de modo que los problemas derivados de un sistema altamente polarizante se resitúan geográficamente, se re-legitiman racialmente "no son capaces, son desorganizados"; pero, esto es lo importante, no se resuelven definitivamente. El capitalismo como sistema no resuelve sus contradicciones, las transforma, y, de esta manera, se transforma a sí mismo.

El problema es que esto genera sobre-adaptación y sobre-especialización. El capitalismo es un sistema adaptado a su propia historia. Resuelve sus contradicciones haciéndose cada vez más complejo y es, por lo tanto, cada vez más preso de sí mismo. Estudios en biología muestran que muchas especies se extinguen por sobre-adaptación. Adaptarse adecuadamente al medio es una ventaja porque permite a las especies sobrevivir de manera más efectiva; pero también es una desventaja, porque si el medio cambia, su sobre-adaptación puede volverse contra ellas, pude convertirse en una sobre-desadaptación.

El ejemplo de la dependencia humana de los hidrocarburos ilustra perfectamente esta cuestión. Nuestra civilización ha conseguido unos niveles productivos inimaginables hace un siglo, ha conseguido la capacidad -que en muchas ocasiones no se hace efectiva- de resolver cada vez más problemas; y sin embargo, todo este proceso de crecimiento y desarrollo económico y tecnológico, además de que no logra satisfacer las necesidades mínimas de la mayoría de la población medial, da lugar a un sistema sumamente frágil que depende de un recurso agotable. Si los hidrocarburos se agotan en un periodo corto de tiempo, y parece que lo harán, no existen alternativas viables para mantener el actual ritmo de producción. Podría plantearse que la solución es dejar de producir tanto, eliminar lo superfluo, pero esto no parece demasiado factible en un sistema complejísimo cuyo principio es la acumulación incesante de capital y por tanto el crecimiento infinito, en un sistema preso de una cadena de simbolizaciones que puede provocar una caída en serie, un efecto domino y un colapso total.

Vivimos rodeados de burbujas interrelacionada. burbujas energéticas, burbujas de desigualdad, burbujas financieras, burbujas productivas, burbujas climáticas... El colapso de una puede inducir el colapso en cadena de otras. El sistema financiero actual ilustra el fetichismo creciente que se produce en el seno del capitalismo mediante la cadena de simbolizaciones que nos hace perder el punto de referencia. Tiene además un efecto amplificador; cualquier problema a nivel económico puede ser amplificado por la acción de los mecanismos financieros y especulativos, unos mecanismos cuyo objetivo es, paradójicamente, cumplir la función contraria: la reducción del riesgo.

En un mundo de burbujas las mejores opciones para que el mismo mundo deje de ser una burbuja son la autoconciencia y la transformación radical. Lo primero que tiene que hacer una burbuja para salvarse de la muerte inminente que le espera más allá del líquido es ser consciente de su situación. Una vez hecho esto sólo le queda una opción: dejar de ser burbuja. Probablemente ahí empiece lo difícil.

Horacio Kalean
http://www.economiacritica.net/index.php?option=com_content&task=view&id=124&Itemid=78

Sin especulación no hay mercado
Estimado Horacio Kalean:

Permíteme que te felicite por tu articulo sobre las Burbujas, quisiera aclarar algunos conceptos:

Especular: Buscar un beneficio basado en las variaciones de los precios o de los cambios (Diccionario de la RAE).
El hecho de que haya especuladores es bueno puesto que si hay especuladores hay liquidez y si hay liquidez funciona el mercado y por ende la economía.

No es cierto que la especulación no genera riqueza, sin la especulación no puede haber inversión y de hecho buena parte de los fondos de pensiones, depende de ella.

Quizas el problema de fondo sea que tanto la especulación como la inversión y de hecho la industria financiera en general no tribute en igual medida que lo hacen el resto de industrias y aporte su parte al estado de bienestar.
Ello es debido principalmente, a que no se quiere ver la realidad, y esta no es otra que mientras una industria típica como la siderurgia , compra el acero lo transforma y lo vende, obtiene un beneficio, la industria financiera hace exactamente lo mismo, la única diferencia reside en la materia prima que en este caso es el dinero.
Ahí es donde entra la teoría propuesta por D. Ramiro Pinto, sobre un impuesto europeo a la especulación, para la financiación de la Renta Básica, que no seria otra cosa que un IVA, sobre las transacciones financieras, contribuyendo al igual que cualquier otra industria.

El problema de fondo de las burbujas es la falta de conocimiento y asesoramiento de los inversores, estos al final guiados por la avaricia caen en las trampas del mercado.
Por ello antes de invertir es aconsejable formarse adecuadamente.

El pulso que le echo Soros al Banco de Inglaterra fue por una testarudez del propio Banco al menospreciar la capacidad de inversión del financiero, el hecho es que mientras el Banco de Inglaterra debía de disponer del dinero contante y sonante el financiero podía apalancarse mediante contratos de futuros en el mercado, de ahí que su capacidad financiera fuera superior, y le permitiera enfrentarse y vencer a la institución. El hecho de conocer todos los productos para la especulación permite disponer de una ventaja competitiva. Por ultimo decir que las correciones son necesarias puesto que es lo que realmente permite la especulación.

Un saludo

Jose Miguel

www.rentabasica.blogspot.com

jueves, 29 de noviembre de 2007

Crisis real de la riqueza ficticia

Crisis real de la riqueza ficticia

por Alexander Schubert*

Quien haya seguido los acontecimientos actuales en el mercado mundial de créditos, seguramente se ha asombrado de las sumas que bancos, fondos de inversión y otros están perdiendo a raíz del derrumbe de los valores hipotecarios en diversas partes del mundo. Las sumas son tan cuantiosas, que cuesta imaginárselas. Y especialmente cuesta imaginarse qué es lo que representan. Es que se trata de valores contables de una riqueza que no se materializa en ningún bien real. Se trata de la propiedad sobre los ingresos futuros de las personas y las empresas. O sea, de una riqueza ficticia, cuya importancia económica ha pasado a ser muy superior a la riqueza real.

Según un reciente informe de la OCDE, las pérdidas a raíz de la crisis hipotecaria podrían alcanzar hasta 2008 la suma de 200.000 millones de dólares. Esto equivale a aproximadamente 12 veces el valor bursátil actual de General Motors, uno de los mayores fabricantes de automóviles del mundo. O sea, lo que se perdería de ser efectivo el cálculo de la OCDE equivaldría al cierre de 12 empresas similares. En el mundo real, ello representaría una crisis tremenda. En el mundo ficticio, pareciera ser poco relevante.

Eso tiene dos razones fundamentales. Por un lado, porque frente al total de la riqueza ficticia acumulada en el mundo, las actuales pérdidas todavía son minúsculas. Segundo, porque por tratarse de un fenómeno históricamente nuevo en sus formas, no se perciben todavía sus graves amenazas y repercusiones.

Frente a un producto mundial anual real equivalente a cerca de 50 trillones (en terminología norteamericana), el capital ficticio supera los 150 trillones de dólares (cifras de 2005, ya que el FMI dejó de publicar la serie respectiva), o sea, en tres veces. Comparado con esto, los 200.000 millones de pérdidas posibles calculadas por la OCDE, no son más que una pulga, o “peanuts”, como dicen los banqueros con plata. El problema está, sin embargo, en que esos 150 trillones son la suma de los supuestos valores de muchos papeles que ahora ya no tienen precio. O sea, que no valen nada, y que por tanto harán disminuir los 150 trillones no sólo a 149,8 si la OCDE tiene razón, sino a mucho menos, como es de suponer.

Nadie es capaz ni siquiera de imaginar una pérdida de capital ficticio, por ejemplo, del orden de 15 trillones, un 10 por ciento del total. Pero esa pérdida haría derrumbar todo el sistema bancario capitalista, incluyendo, por supuesto, el chino, tan asiáticamente sólido, como suponen algunos. No desaparecería ni una sola fábrica o empresa del mundo real; pero sí la propiedad ficticia de los superricos y de todo el resto. Lamentablemente no sólo sufrirían los magnates bancarios (más bien, estos no sufrirían nada). Lo grave es que decenas de millones de familias perderían sus ahorros y la posibilidad de disfrutar de sus bien ganadas jubilaciones y otros beneficios tan esperados y justificados. Y quedarían cortados de las fuentes de financiamiento para renovar sus deudas. La caída del consumo sería espectacular, y el deterioro social y productivo inimaginable.

Pero, ¿no será una exageración pensar que del capital ficticio de 150 trillones se pueda perder un 10 por ciento? Pues bien, observando la volatilidad diaria de las cotizaciones de los papeles que constituyen el capital ficticio mundial, esta estimación más bien resulta conservadora. Bien se podría pensar que en determinado momento las pérdidas podrían ser mucho mayores, y no de manera pasajera, sino permanente.

De ocurrir, nadie escaparía de sentirlo. El remezón sería terrible, y posiblemente equivalente al remezón de las invasiones del imperio romano por los “bárbaros” germánicos. Ellas hicieron desaparecer ese imperio. Sería la invasión del mundo ficticio por la simple y pura realidad capitalista. Se derrumbaría la ilusión de que las ficciones pueden brindar e, incluso asegurar, el bienestar de la población. El remezón sería trágico, pero quizás saludable. Depende de las alternativas que vayan surgiendo.

miércoles, 28 de noviembre de 2007

El declive del imperio americano

http://www.elpais.com/articulo/semana/declive/imperio/americano/elpepueconeg/20071125elpneglse_1/Tes

Hace seis años justos que la economía norteamericana inició el fuerte proceso de expansión que ha llevado a que el mundo actual se parezca tan poco al que conocíamos entonces y tanto al de hace 30 años que hasta un término obsoleto como "petrodólares" ha vuelto a entrar en circulación.

Entre los cambios más llamativos está el peso financiero que han adquirido China y los países productores de petróleo gracias a la acumulación de enormes reservas de divisas que, si en el caso de China alcanzan el equivalente a un billón y medio de dólares (toda Asia junta, tres billones) en el de los petrodólares podría estar cercano a los cuatro billones.

Una riqueza tan inmensa confiere a los que la gestionan un poder excepcional, lo mismo cuando anuncian sus propósitos de convertirla parcialmente en euros que cuando organismos públicos de China, Rusia, Oriente Próximo o Noruega compran acciones de empresas emblemáticas norteamericanas y europeas.

¿Por qué mezclar a Noruega en todo esto? Porque la actuación de Noruega, también exportador de petróleo, es el ejemplo que están siguiendo muchos de estos países con una enorme acumulación de reservas de divisas: pensando en el futuro en general y en el pago de las pensiones en particular, Noruega inició la constitución de lo que ahora se llaman "fondos soberanos", que no son otra cosa, dicho en términos muy generales, que lo que en España es el Fondo de Reserva de la Seguridad Social. Sólo que en su caso alimentado por la enorme riqueza que les afluye gracias a las exportaciones (el más importante es el de los Emiratos Árabes Unidos, que alcanza ya los 625.000 millones de dólares, seguido del de Noruega, con 322.000 millones).

¿Va a dar origen esta situación a una reacción proteccionista por parte de los Gobiernos occidentales en lo que a la compra de empresas se refiere? Aunque ya se ha dado algún caso, por ahora no lo parece, si bien la desaceleración de las economías podría terminar provocando una reacción de ese tipo.

Sin embargo, lo más probable es que los derroteros sean otros. Los fondos soberanos no son más que una de las vías actuales para reciclar los petrodólares o el exceso de reservas que acumulan los países que, como China, tienen un fuerte superávit comercial. Pero el futuro de esa riqueza ingente no está ni mucho menos garantizado. No hay más que pensar en que, a escala, ya hubo una acumulación comparable de riqueza durante los años setenta gracias a las subidas del precio del petróleo de 1973 y de 1979. Entonces, el reciclado de los petrodólares se realizó fundamentalmente a través de los bancos europeos y norteamericanos y los subsiguientes préstamos a los países latinoamericanos. El impago de estos préstamos terminó con la destrucción de esa riqueza en parte (o con su redistribución). Ahora, la pérdida de valor de los activos (caída de las bolsas, bajada del precio de los inmuebles, pérdidas en los préstamos hipotecarios, etcétera), que ya se ha iniciado, y que se acentuará con una eventual recesión de la economía norteamericana, podría provocar un final muy parecido para parte de esa riqueza.

Otros factores que entonces contribuyeron a la acumulación de las pérdidas fueron las inversiones desafortunadas fruto tanto de la subida del precio del oro y su súbita caída después, como del desplome y posterior recuperación de la cotización del dólar.

Al igual que ahora hace China, también Japón, ayudado por su superávit comercial, compró en los años ochenta empresas norteamericanas emblemáticas, justo antes de iniciar una travesía del desierto económico que aún no ha terminado.

Todo va a depender del ritmo que adquiera la desaceleración de la economía norteamericana que, en este momento, podría estar rozando la recesión con una probabilidad del 70%. De esa recesión Estados Unidos saldrá fortalecido y el dólar también (¡no habrá petroeuros por ahora!). Aunque antes tengan que pasar ambos por el purgatorio de un ajuste que dará mucho que hablar en los próximos meses en artículos con este mismo encabezamiento: el declive del imperio americano.

Juan Ignacio Crespo es director europeo en Reuters Gestión de Activos.

26 de Noviembre del 2007


Bancos sin plata

por Luis Casado

La crisis financiera que sacude al imperio y al planeta ha puesto en evidencia algo que suele ser ignorado por el personal. Contrariamente a lo comúnmente aceptado, los bancos no tienen plata, carecen de fondos propios, no tienen ni uno, andan “pato”, lo que contribuye a explicar los extraordinarios beneficios que logran esquilmando al prójimo.

El monto de los fondos propios se suele calcular no en función del volumen de actividad sino en función del “riesgo” tal como lo presentan los “modelos de negocio”.

Aunque los expertos cuenten otra cosa, el sistema bancario reposa sobre un capital extremadamente reducido en el que los créditos hacen los depósitos (y no el contrario como pudiera creerse), y sobre un desprecio total del “riesgo”.

Hasta hace poco los bancos consideraban como normal que la tasa a la cual se prestaban mutuamente algún billete (mercado interbancario) fuese igual a la tasa con la que el Banco Central alimenta el mercado. De modo que en todos los modelos el costo de “refinanciamiento”, o costo de la liquidez, ¡era igual a cero! (luego lo comparas con las tasas usureras que te aplican en los créditos al consumo).

Tal vez por eso los bancos solían ser generosos prestando mucha más plata de la que nunca tuvieron ni tendrán, para luego practicar la “bursatilización”, nombre bárbaro que designa un enjuague no muy limpio: pasarle el “riesgo” a otros actores de los mercados financieros. ¿Cómo se hace? Simple: vendiendo en el mercado los créditos como si fuesen valores bursátiles.

Otros bancos pisan el palito esperando hacer pingües beneficios, o le venden los créditos a otros incautos, y hete ahí que luego se revela que los deudores no pueden pagar, que los créditos no valen un cuesco, ergo diarrea, krisis, “pérdida de confianza”.

El “riesgo” se materializa y al hacerlo evidencia que los expertos o bien no tenían una pájara idea, o bien eran unos estafadores, elige tu mismo, porque las pérdidas son abismales. En agosto se estimaban en U$ 100 mil millones, ahora se habla de U$ 400 mil millones, y hay quién multiplica esa cifra por tres o cuatro asegurando que lo peor está por venir.

De golpe, el mercado interbancario se bloquea, nadie le presta plata a nadie, de una tasa igual a cero se pasa a una que está medio punto por encima de las tasas del BCE o de la FED, ¡Trágate esa!

Amén de los fondos que le confiaste a tu AFP, las víctimas de la insolvencia de los deudores -y de su propia avidez-, son los llamados “bancos de primera línea”, la crema de la crema: Merrill Lynch, Bear Stearns, Morgan Stanley, Citi Group, Wachovia, UBS, Barclays, etc, etc.

La revista estadounidense “Fortune” piensa en los patriotas que dirigen esos imperios financieros y se pregunta en primera página: “What were they smoking?”, “¿qué diablos fumaron?”

Porque son los más brillantes ejecutivos que el dinero pueda comprar, ¡Y vaya si cuestan caro! Para despedir a Stan O’Neal, Merrill Lynch tuvo que pagarle U$ 162 millones de indemnizaciones, el equivalente de más de cuarenta y seis mil años de salario mínimo chilensis.

Si tú mismo fueses director de uno de esos bancos te harías la pregunta evidente: “¿Qué hacemos con los créditos impagos que no sea ponerlos en el retrete? Porque para eso no sirven, suelen ser un pelín demasiado rígidos...

No te inquietes, la solución es simple: vendérselos a los bancos centrales que, otras cosas no pero inflar pelotas rotas y salvar bancos quebrados es su especialidad visto que lo hacen con plata del personal. Si no sabías porqué son “independientes” ahora lo sabes.

En fin, que en eso están el Departamento del Tesoro y la FED: imprimiendo billetes, restableciendo la liquidez y la circulación del crédito, comprando los papelitos de mierda a precio de oro, bajando las tasas de interés, adquiriendo a su precio nominal activos financieros que no valen un pífero, y extendiendo con ello la pérdida de confianza: la voracidad de los mercados es así, como la erección priápica, imposible de satisfacer.

Dicho sea de paso, si te cuentan que la baja del dólar se debe a la fortaleza de la economía chilena, cuando te termines de cagar de la risa piensa en Ben Bernanke, el director de la FED, ¡Pobre!, la herencia que le dejó Alan Greenspan es como la que Lagos le dejó a Michelle.

Y si no tienes pega, si no tienes plata, no seas huevón: ¡Pon un banco!

martes, 20 de noviembre de 2007

El impuesto es la base de la fortuna

El impuesto es la base de la fortuna

Roberto Bissio
Red del Tercer Mundo

Los recaudadores de impuestos no tienen buena fama. La Biblia los considera iguales o peores que las prostitutas, aunque Jesús afirma que unas y otros entrarán al cielo antes que muchos hipócritas (ver Mateo 21:31).

La clave para la prosperidad, a juicio de la ortodoxia económica y la prédica de las instituciones financieras internacionales, estaría en reducir a un mínimo el “peso del Estado”, o sea bajar la recaudación impositiva, que viene a ser lo mismo. En los últimos años la promesa de bajar impuestos ha estado en boca de muchos políticos y estadistas y la puesta a dieta de los gobiernos ha sido recomendada con una insistencia digna del Dr. Cormillot, prometiendo los mismos resultados de agilidad y buena salud.

Grande ha sido la sorpresa, entonces, cuando hace pocos días en París la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE) divulgó estadísticas actualizadas mostrando que en el promedio de los países más ricos del mundo los impuestos han subido de menos de treinta centavos por cada dólar en 1975 a más de treinta y seis centavos en la actualidad. Después de una ligera baja entre 2001 y 2004, el peso de los impuestos en los treinta países estudiados volvió a ser en 2005 igual al que había sido en 2000, antes de la subida de la marea “neoconservadora” encabezada por el presidente George W. Bush, quien hizo de la baja de impuestos su principal caballo de batalla político, junto a la guerra contra el terrorismo.

La noticia de que en realidad el porcentaje del Estado en la economía está subiendo y no bajando provocó muchos comentarios de prensa, ya que se contradice con los discursos oficiales y las promesas de tantos gobernantes de bajar impuestos. Cristopher Heady, jefe de política fiscal de la OCDE, intentó explicar cómo es posible que el total de la recaudación fiscal suba, aun cuando muchos países efectivamente han bajado sus tasas impositivas. La paradoja se debe, dijo, a que los países desarrollados tienen impuestos “progresivos” según los cuales pagan más quienes más tienen. Así, debido a que el crecimiento económico reciente ha concentrado ingresos en el tope de la pirámide, o sea que ganaron más quienes más contribuyen, la recaudación aumentó aunque el porcentaje de lo que los ciudadanos pagan haya bajado ligeramente. En otras palabras, si los beneficios del crecimiento económico se hubieran distribuido más equitativamente y los salarios hubieran subido en la misma proporción que las ganancias de las empresas, la recaudación fiscal no hubiera crecido en porcentaje, ya que los trabajadores pagan menos que las corporaciones. O sea que, mientras en teoría la baja de los impuestos iba a producir mayor crecimiento, en la práctica resultó ser que el crecimiento económico, al estar injustamente repartido, produjo mayor recaudación de impuestos.

Cuando los números se analizan país por país, las estadísticas revelan otras sorpresas más. Si fuera cierto que la prosperidad viene de la mano de un Estado con menos “peso” (o sea menor porcentaje de impuestos en el total del PIB), el país con mayor dinamismo debería ser Grecia, que tiene la menor carga impositiva entre los miembros europeos de la OCDE, con apenas veintisiete por ciento. Sin embargo, Grecia está entre los peores del grupo en términos de pobreza y estancamiento crónicos, mientras que uno de los países con mejores indicadores económicos y sociales del mundo es Suecia, donde el Estado recauda cincuenta centavos sobre cada dólar (o más bien corona) de actividad económica, el mayor valor entre los países estudiados. En los países en desarrollo, mientras tanto, los impuestos rara vez llegan a veinte centavos.

En Italia los impuestos eran un cuarto del PIB en 1975 y crecieron a cuarenta y tres por ciento el año pasado. En España, el país de mayor crecimiento de la carga impositiva, ésta se duplicó en ese periodo para llegar a treinta y siete por ciento. Francia, que tenía hace treinta años el peso fiscal que España tiene hoy, siguió subiendo hasta llegar a cuarenta y cinco por ciento. Mientras que en Alemania, Austria y Canadá el peso del Estado se ha alterado poco y Holanda es el único país de los estudiados en el que se ha reducido, Grecia, Corea del Sur, Portugal y Turquía han tenido gran crecimiento en su carga fiscal. O sea que los países que hace treinta años eran pobres y hoy se han “desarrollado” han duplicado su carga fiscal en ese período, mientras que los que ya eran ricos hace treinta años han tenido poca variación, pero también hacia arriba. ¡Todo lo contrario de la doctrina de bajar impuestos para crecer!

El caso de Suecia, con altos impuestos y buen crecimiento económico, demuestra, a juicio de Heady, que “mucho depende de cómo se gasta el dinero”. Los gobiernos, agregó, “pueden gastar dinero en muchas cosas distintas. Pueden hacerlo de maneras que estimulen el crecimiento económico y mejoren la infraestructura, pero también hay muchas maneras obvias de gastarlo que no promueven crecimiento”. Estados Unidos, con veintiocho por ciento de carga impositiva sobre el PIB, está entre los menos onerosos para los contribuyentes, pero también es el país de la OCDE con mayor mortalidad materna e infantil. Un Estado tan “barato” no puede brindar servicios y más de cincuenta millones de estadounidenses (uno de cada siete habitantes) carece totalmente de seguro de salud.

Otra tendencia observada en el estudio es la de un ligero crecimiento en los últimos años de los impuestos al consumo, como el impuesto al valor agregado (IVA), frente a los impuestos a la renta o a las propiedades. Sin embargo este desplazamiento, medido a lo largo de cuarenta años, es mínimo si se considera el total de los impuestos que afectan directamente al consumo. Si bien el IVA ha aumentado notoriamente en todas partes, este incremento ha sido para compensar la menor recaudación de otros impuestos al consumo, como las tarifas aduaneras sobre productos importados, que han debido bajar como consecuencia de la liberalización del comercio internacional.

Los expertos fiscales de la OCDE sostienen que habría que gravar aún más el consumo y menos a las propiedades o a las ganancias de las empresas, para así estimular la inversión y el crecimiento. Sin embargo, esta proposición teórica –que los empresarios apoyan con entusiasmo, obviamente– tampoco es corroborada por las estadísticas de la OCDE. Estados Unidos ha tenido buen ritmo de crecimiento económico en los últimos veinticinco años y, sin embargo, tiene muy pocos impuestos al consumo –no hay IVA, por ejemplo– y los ingresos de los distintos niveles de gobierno (federal, estatal, municipal) dependen de impuestos a las propiedades y a los ingresos en mayor medida que los países europeos.



El peso de los Estados Ingresos fiscales en % del PIB (2006)

Suecia 50,1 Bélgica 44,8 Francia 44,5 Noruega 43,6 Italia 42,7 Austria 41,9 Reino Unido 37,4 España 36,7 Alemania 35,7 Portugal 35,4 Irlanda 31,7 Suiza 30,1 Estados Unidos 28,2 Grecia 27,4 México 20

Fuente: OCDE

Roberto Bissio es director ejecutivo del Instituto del Tercer Mundo

Capital financiero, crisis y especulación
¿Qué pensaban Marx y Engels?

Jordi Escuer
Claridad



A pesar de estar en pleno siglo XXI, la sociedad sigue viviendo los hechos económicos como fuerzas de la naturaleza, incapaces de ser gobernadas por el ser humano. Cuando hay bonanza todo va bien pero cuando llegan las vacas flacas es como si un huracán o un terremoto nos asolase. Pero lo cierto es que no se trata de un misterio inaccesible.

Hoy en día se habla a menudo de la «financiarización» de la economía, para referirse al enorme crecimiento del sector financiero en relación con el resto de la economía y su dominio sobre la misma. Marx no se sorprendería de ese fenómeno pues, para él «el fundamento mismo de la producción capitalista impone que el dinero aparezca como forma autónoma del valor, frente a la mercancía, o que el valor de cambio adopte por fuerza una forma autónoma en el dinero»1. El dominio del capital financiero era la consecuencia natural del desarrollo del capital: «El sistema bancario, en lo que respecta a su organización formal y su centralización, es el producto más artificial y desarrollado a que haya llegado el sistema de producción capitalista en general… El carácter social del capital sólo puede aparecer y realizarse por entero gracias al pleno desarrollo del sistema de crédito y del bancario…» Marx veían en ese hecho una doble faceta: «Ello anula el carácter privado del capital, y contiene en potencia, pero sólo en potencia, la eliminación del capital mismo… Hace que la banca y el crédito sean el medio más poderoso para que la producción capitalista supere sus propios límites, y la convierte en uno de los vehículos más eficaces de las crisis y la especulación…»2.

El desarrollo del sector financiero estaba indisolublemente unido al de las sociedades por acciones, que para Marx tiene las siguientes consecuencias:

«1º.- Enorme extensión de la escala de producción y empresas que habrían sido imposibles para capitales aislados…

«2º.- El capital, que por definición se basa en el modo de producción social y presupone una concentración social de medios de producción y de fuerza de trabajo, adopta aquí de manera directa la forma de capital social (…), por oposición al capital privado (…). Es la abolición del capital como propiedad privada, dentro de los marcos de la propia producción capitalista.

«3º.- Transformación del capitalista realmente activo en un simple director y administrador de capital ajeno, y de los propietarios de capital en simples propietarios, en simples capitalistas financieros»3.

Veía que esta «supresión del modo de producción capitalista en su propio seno» hacía «renacer una nueva aristocracia financiera, una nueva especie de parásitos, en forma de promotores, especuladores y directores simplemente nominales» que propiciaba «todo un sistema de estafas y fraudes por medio de la promoción de corporaciones, de la emisión y el tráfico de acciones. Es la propiedad privada sin el control de la propiedad privada»4.

Crédito y especulación

Sobre las consecuencias del crédito añadía «que ofrece al capitalista privado el control absoluto, dentro de ciertos límites, del capital ajeno, de la propiedad ajena y, por consiguiente, del trabajo ajeno. El control sobre el capital social, no sobre su propio capital individual, le da el control sobre el trabajo social (…) Aquí desaparecen todas las normas, todos los pretextos más o menos justificados en el sistema de producción capitalista. Lo que arriesga el comerciante mayorista que especula no es su propiedad privada, sino la propiedad social»5.

El crédito, proseguía Marx, «acelera el desarrollo material de las fuerzas productivas y la constitución de un mercado mundial. La tarea histórica de la producción capitalista consiste precisamente en llevar hasta cierto punto de desarrollo estos dos factores, base material de la nueva forma de producción [el socialismo]. El crédito acelera al mismo tiempo los estallidos violentos de esta contradicción, las crisis, y, por lo tanto, los elementos que disuelven el antiguo modo de producción».

«He aquí los dos aspectos de la característica inmanente del sistema de crédito: por una parte, desarrollar el motor de la producción capitalista, es decir, el enriquecimiento por explotación del trabajo ajeno, para convertirlo en el sistema más puro y monstruoso de especulación y juego, y para limitar cada vez más el pequeño número de quienes explotan las riquezas sociales. Pero, por otro lado, constituir la forma de transición hacia un nuevo modo de producción»6. Marx ve la inviabilidad a largo plazo del sistema capitalista y el socialismo como la solución natural de sus contradicciones. El autor de El Capital veía el crédito como un factor que inicialmente estimulaba el desarrollo económico —con su inevitable polizón especulativo—, pero que, conforme el proceso de crecimiento perdía fuelle, sus efectos «positivos» se transformaban en un lastre que agravaba el problema: «Todo el proceso [de utilización del crédito por parte de las empresas] se complica hasta tal punto, debido a las simples operaciones de especulación y a las transacciones con mercancías que sólo tienen por objeto el libramiento de letras, que los negocios pueden tranquilamente seguir dando la ilusión de una gran estabilidad y una gran facilidad de los reflujos de dinero, cuando en verdad éstos hace tiempo que ya se hacen sólo a costas, en parte de los prestamistas estafados, y en parte de los productores estafados. Ello es lo que siempre crea la impresión de que precisamente antes del «crack» el mercado es sano, casi demasiado sano»7. La especulación era vista por Marx como algo consustancial al capital, cuando afirmaba que «todas las naciones dedicadas al modo de producción capitalista son presa, periódicamente, del vértigo de hacer dinero sin la intervención del proceso de producción»8. Al referirse a la especulación con el suelo añadía: «Una parte de la sociedad exige a otra que (…) le pague un tributo por el derecho a habitar la tierra, tal como la propiedad del suelo incluye, en general, el derecho del propietario de explotar el globo terráqueo, las entrañas de la tierra, el aire, y por lo tanto lo que condiciona la conservación y el desarrollo de la vida»9. Un fenómeno que desaparecería con el socialismo: «Desde el punto de vista de una organización económica superior de la sociedad, el derecho de propiedad de ciertos individuos sobre determinadas partes del globo parecerá tan absurdo como el de un individuo sobre otro. Toda una sociedad, una nación, y aún todas las sociedades contemporáneas juntas, no son propietarias de la tierra. Sólo son sus poseedoras, la disfrutan y deben legarla a las generaciones futuras después de haberla mejorado como boni patres familias»10.

Las crisis

Engels, en su prólogo de 1894 al Tercer Libro, señalaba la importancia que la Bolsa había ganado desde que Marx escribiera su obra en 1865, convirtiéndose en «la representante más eminente de la propia producción capitalista». Parejo al desarrollo de la Bolsa, se habían extendido las sociedades por acciones, la concentración de capital y el número de rentistas. Pero los auges y las crisis, por muy importante papel que jueguen las finanzas, no son independientes de la evolución de las fuerzas productivas reales y de los conflictos entre las naciones y las clases. En una de sus acotaciones al trabajo de Marx introduce una reflexión muy interesante a propósito de las crisis económicas: «En el periodo infantil del comercio mundial, de 1815 a 1847, se llega a demostrar la existencia de ciclos de más o menos cinco años [entre crisis]. Desde 1847 a 1867 el ciclo es, con claridad de 10 años. ¿Estaremos por casualidad en el periodo preparativo de un nuevo derrumbe mundial, de una violencia inaudita? Muchos hechos parecen indicarlo así. Después de la última crisis general de 1867 se produjeron grandes modificaciones. La colosal ampliación de los medios de transporte —barcos transatlánticos, ferrocarriles, telégrafo eléctrico, Canal de Suez— estableció por primera vez, en realidad, un mercado mundial. Una serie de potencias industriales competitivas se colocaron al lado de Inglaterra, que hasta entonces poseía el monopolio de la industria. En todas partes del mundo, territorios infinitamente más amplios y variados se han abierto a la colocación del exceso de capitales europeos, de modo que éstos están mucho más distribuidos, lo cual permite superar con mayor facilidad los excesos de la especulación en un punto. Todos estos factores suprimieron la mayoría de los antiguos focos de crisis y eliminaron casi todas las ocasiones de crisis, o por lo menos las atenuaron. Al mismo tiempo, en el mercado mundial, la competencia deja lugar a los cárteles y monopolios, en tanto que en los mercados exteriores resulta limitada por las barreras de las tarifas aduaneras con que se rodean todos los países industriales, con la excepción de Inglaterra. Pero estas barreras aduaneras no son otra cosas que los armamentos destinados a la batalla general de la industria, que al cabo tendrá que decidir la dominación en el mercado mundial. De tal suerte, cada elemento que tiende a impedir la repetición de las antiguas crisis contiene en sí mismo el germen de una crisis futura, mucho más poderosa que las anteriores»11. Diez años más tarde estallaría la Primera Guerra Mundial entre las grandes potencias de la época. Para finalizar, si Marx consideró dominación del sector financiero como una consecuencia lógica del desarrollo capitalista, no consideraba posible ninguna solución a la misma que no pasase por la superación del propio sistema. La existencia del Capital depende de la separación de la propiedad de los medios producción de sus trabajadores, que permite su explotación, una separación que el capital tiende a desarrollar constantemente. Marx consideraba al capital como un fenómenos histórico, no como una categoría económica eterna: «Sean cuáles sean las formas sociales de la producción, los trabajadores y los medios de producción son siempre sus factores. Pero unos y otros lo son en estado potencial mientras se encuentran separados. Para producir algo hace falta que se unan. La manera especial de establecer tal unión es la que distingue las distintas épocas económicas por las que ha pasado la estructura de la sociedad»12. Y nos enseñó a no confundir fuerzas productivas con capital: «En virtud de su naturaleza, los medios de producción no son capital, como no lo es la propia fuerza de trabajo humana. Sólo adquieren ese carácter social específico en determinadas condiciones, que surgen a lo largo de la historia…»13.

Fuentes

1.- Página 516 del III Libro de El Capital (Capítulo XXXII)

2.- Página 604 del III Libro(Capítulo XXXVI).

3.- Página 445 del III Libro(Capítulo XXVII)

4.- Página 447 del III Libro(Capítulo XXVII)

5.- Ibídem.

6.- Página 449 del III Libro(Capítulo XXVII)

7.- Página 486 del III Libro (Capítulo XXX)

8.- Página 62 del II Libro (Capítulo I)

9.- Página 761 del III Libro(Capítulo XLVI)

10.- Página 762 del III Libro(Capítulo XLVI)

11.- Página 491 del III Libro(Capítulo XXX)

12.- Página 45, del II Libro (Capítulo I)

13.- Página 46, del II Libro (Capítulo I)

La edición de El Capital utilizada es la publicada por Editorial Ciencias del Hombre (Buenos Aires, 1973)

http://www.rebelion.org/noticia.php?id=59064

lunes, 12 de noviembre de 2007

LA ECONOMIA BURBUJA

HAY QUE REDUCIR LA ECONOMIA BURBUJA ANTES DE QUE SE REVIENTE
Lester R. Brown :: 4 septiembre 2003

"Estamos creando una economía de burbuja-una economía cuya producción parece falsamente hinchada por el abuso del capital natural de la Tierra," dice Lester R. Brown en su libro nuevo, PLAN B: RESCUING A PLANET UNDER STRESS AND A CIVILIZATION IN TROUBLE (Disponible gratis en formato PDF:
http://www.earth-policy.org/Books/index.htm)

"Cada año la burbuja crece, mientras exigimos cada vez más de la Tierra. El problema para esta generación es la reducción de la burbuja económica global, antes de que se estalle," dice Brown, Presidente y Fundador del Earth Policy Institute, organización de investigación independiente, en Washington, D.C.

Durante la mayoría de la historia humana, vivimos de la cosecha sostenible de la Tierra-el interés de su dotación natural. Pero ahora estamos consumiendo la dotación en sí. Nuestra producción económica corriente se basa en parte en el hábito de cortar árboles antes de que puedan crecer, de pacer demasiado los terrenos de pasto y convertirlos en desierto, de sacarles demasiado agua de las reservas naturales, y de secar los ríos. Sobre mucho del terreno en cultivo, la erosión terrenal excede la formación de tierra nueva-privando la tierra de su fertilidad inherente. Sacamos peces del océano antes de que puedan reproducir su población.

"Estamos emitiendo más dióxido de carbono (CO2) a la atmósfera de lo que pueda absorber, estimulando el efecto invernadero. Una subida de niveles de CO2 atmosférico promete una subida de temperatura durante este siglo que podría igualar toda la subida desde la ultima Edad de Hielo hasta el presente," anota Brown en PLAN B, que recibió apoyo financiero del Fondo de Población de la ONU.

La economía de burbuja no es nueva. Los norteamericanos que invirtieron en valores de alta tecnología vieron una de cerca cuando la burbuja del NASDAQ, sistema de medir tales valores, explotó en el año 2000, bajando por un 75 por ciento. Los japoneses experimentaron algo semejante en 1989, cuando se explotó la burbuja de bienes inmuebles, reduciendo valores por un 60 por ciento. Como resultado de las ramificaciones de deudas malas y los demás efectos de este derrumbe, la economía japonesa, antes dinámica, ha languidecido, medio hundido, hasta el presente.

Los desplomes de estas dos burbujas afectó directamente a la gente que vive en Occidente industrial y en Japón. Pero si la burbuja basada en el sobreconsumo del capital natural de la Tierra se desploma, causará daño al mundo entero.

Hasta ahora las consecuencias de la mayoría del consumo excesivo del capital natural, como la agotación de acuíferos, pesqueras agonizantes, y la deforestación, han sido localizadas. Pero en número y extensión, estos eventos ahora alcanzan el punto de implicación global.

Los alimentos parecen formar el sector económico más vulnerable al retraso, en mayor parte porque los avances productivos sorprendentes de las últimas décadas se basaron en la extracción y el cultivo excesivos. La extracción excesiva de agua es un fenómeno históricamente reciente, porque las poderosas bombas eléctricas o de diesel sólo han sido comunes durante el último medio siglo. Los acuíferos sufren extracción excesiva en veintenas de páises, incluyendo la China, la India, y los Estados Unidos, los cuales juntos forman casi la mitad de la cosecha mundial de cereales.

La extracción excesiva crea el espejismo peligroso de la seguridad alimentaria, porque es una manera de aumentar la producción alimentaria actual que casi asegura una caída en la producción futura cuando se agota el acuífero. En el pasado, los efectos de la agotación de acuíferos en cuanto a la producción alimentaria se limitaba a los países menos poblados, como Arabia Saudí, pero ahora están surgiendo en la China.

Tras una expansión notable, de 90 millones de toneladas en 1950 a la cúspide histórica de 390 millones de toneladas en 1998, la cosecha cereal de China ha caído a unos 330 millones de toneladas en 2003. Esta caída de 60 millones de toneladas sobrepasa la cosecha nacional de Canadá. Hasta ahora, China ha reducido el efecto de la escasez sacándole cereales a su inmensa reserva nacional. Sólo podrá seguir así por uno o dos años más, cuando tendrá que importar cantidades enormes de cereales.

Comprar en el mercado internacional significa comprar de Estados Unidos, el exportador más grande de cereales del mundo, lo cual puede causar una situación política delicada, si 1,3 mil millones de consumidores chinos, con una sobra comercial de $100 mil millones con Estados Unidos, competirán con el mercado estadounidense por los cereales de ese país, subiendo los precios de alimentos.

La escasez de agua, como se ve en China, se vuelve global en extensión, cruzando fronteras nacionales a través del comercio internacional de cereales. Los países que se enfrentan con una escasez de agua importan agua en los cereales importados. Como se necesita mil toneladas de agua para producir una tonelada de cereales, ésta es la manera más económica de importar agua. Los cereales se han hecho el efectivo con el que mucho países equilibran sus cuentas de agua. El comercio de futuros cereales ahora significa comercio de futuros de agua.

La generación actual de agricultores se enfrenta con las temperaturas más altas de toda la historia de la agricultura. Los 16 años más cálidas desde el comienzo de los archivos en 1880 han ocurrido todos después de 1980. Los tres años más calientes que jamás se han apuntado-1998, 2001 y 2002-ocurriendo en los últimos cinco, calenturas récord amenazan la cosecha. Ecólogos de cosecha con el Instituto Internacional de Investigación del Arroz en las Filipinas, y con el Departamento de Agricultura de Estados Unidos, han desarrollado una regla general de que cada subida de un grado de temperatura durante la temporada de cultivo reduce la cosecha un 10 por ciento.

La bajada de nivel de agua en reserva, con temperaturas que suben, facilita explicar por qué la cosecha cereal mundial no ha alcanzado el nivel de consumo durante cuatro años seguidos, disminuyendo reservas cereales mundiales hasta el nivel más bajo en toda una generación. Si sigue este déficit cereal, causará un aumento de precios que podría destabilizar gobiernos y empobrecer a más personas que ningún evento en toda la historia.

"El Plan A-el negocio de siempre-no funciona. Está creando una economía burbuja. El libro PLAN B describe cómo reducir la burbuja económica antes de que se revente," dice Brown. "Esto significa, por ejemplo, reducir la demanda por agua al nivel de extracción sostenible para los acuíferos, con avances en la productividad hidrológica y una reducción general de la extensión familiar. Como la mayoría de los 3 mil millones de personas que añadiremos a la población global antes de 2050 nacerán en países que ya padecen escaseces de agua, la presión sobre las reservas se aumentará. Si la población no se estabiliza pronto, la situación respecto al agua será incontrolable en varios países."

Acelerar la introducción de familias más pequeñas y de una población estable significa abastecer a las mujeres servicios de salud reproductiva, cerrar la brecha de reproducción planeada, e invertir grandes cantidades en la educación, para ensegurar que se alcance la meta de la ONU de educación primaria universal para 2015. Cuanto más educación tienen las mujeres, más opciones tendrán y menos hijos eligirán tener. Ahora tenemos la riqueza y el conocimiento para conquistar la pobreza que contribuye al crecimiento rápido de la población.

"Evitar los daños que causarán temperaturas más altas para la cosecha significa acción inmediata para estabilizar el clima. En PLAN B," explica Brown, "sugiero cortar emisiones carbónicas globales por la mitad, antes de 2015. Esto es una meta alcanzable, según sugieren varios estudios recientes. Si las temperaturas más altas reducen las cosechas, la presión popular para dejar atrás el carbón y el petróleo a cambio de gas natural, poder eólico e hidrógeno se aumentará alrededor del mundo."

Una paso simple, como reemplazar bombillas incandescentes anticuadas con bombillas fluorescentes compactas y altamente eficientes, facilitaría el cerrarse cientos de plantas generadoras que usan carbón. Reemplazar envases de bebida no-rellenables, como latas de aluminio, con botellas rellenables cortaría el uso de energía por un 90 por ciento. Si todos los conductores de Estados Unidos cambiaron sus vehículos actuales, con motores de combustión interna, por coches con motores híbridos, como el Prius de Toyota o el Insight de Honda, el uso de gasolina se cortaría por la mitad. La reducción de emisiones carbónicas por la mitad tiene menos que ver con tecnología y más con iniciativa política.

"No sólo hay que estabilizar la población, mejorar productividad hidrológica, y estabilizar el clima, sino hay que hacerlo a la velocidad asociada con un esfuerzo de guerra. La clave para cambiar rápidamente la economía enérgica basada en el carbón por una basada en hidrógeno es incorporar los costos del cambio climático, incluídas las temperaturas que amenazan la cosecha, tormentas más destructivas, y el nivel subido del mar, en los precios de los combustibles de fósil. Necesitamos hacer que el mercado diga la verdad ecológica."

El Centro de Control y Prevención de Enfermedades de Estados Unidos (CDC) ha calculado los costos para la sociedad de fumar un paquete de cigarrillos-incluyendo los costos de enfermedades relacionadas con fumar y la pérdida de productividad-a unos $7,18 por paquete. ¿Es el costo para la sociedad de consumir un galón de gasolina más o menos que el de fumar un paquete de cigarrillos?

"Desafortunadamente," dice Brown, "desde el 11 de septiembre de 2001, los líderes políticos y los medios globales han estado preocupados con el terrorismo y, últimamente, con la invasión de Irak. El terrorismo es un problema serio, sin duda, pero si Osama Bin Laden y sus seguidores tienen éxito en desviar nuestra atención de las tendencias medioambientales que amenazan nuestro futuro, hasta que sea demasiado tarde, habrán alcanzado su meta de una manera que no imaginaron."

Una de las claves para reducir la burbuja es redefinir la seguridad-reconocer el hecho de que las amenazas militares a nuestro futuro se verán eclipsadas por amenazas medioambientales como la bajada de niveles de agua y la subida de temperaturas. Redefinir la amenaza significa redefinir las prioridades, trasladar recursos de la fuerza militar a la estabilización de población y de clima. Desafortunadamente, Estados Unidos sigue invirtiendo agresivamente en una fuerza militar cada vez más potente, como si eso fuera buen respuesta a las nuevas amenazas que dibujan nuestro futuro.

El presupuesto de defensa de $343 mil millones de Estados Unidos empequeñece los presupuestos de otro países-tanto de aliados como de otros. Los aliados de Estados Unidos gastan unos $205 mil millones al año; Rusia gasta $60 mil millones; China, $42 mil millones; e Irán, Irak y Corea del Norte juntos gastan $12 mil millones. Como bien observó el finado Eugene Carroll, almirante estadounidense, "Durante 45 años de Guerra Fría, estuvimos en una carrera de armamentos con la Unión Soviética; ahora parece que estamos en una carrera de armamentos con nosotros mismos."

La urgencia con la que ahora se enfrenta todo el mundo es por lo menos tan grande como la que Estados Unidos afrontó cuando mobilizó para la guerra durante los primeros años de los 1940. No sólo se modificó la estructura económica dentro de un solo año, sino que la industria de automóviles-en ese momento la concentración más grande de poder industrial en todo el mundo, produciendo 3 millones de coches al año-se cerró y se convirtió a la producción de tanques, camiones blindados de transporte, y aviones.

Hoy el riesgo mundial es aún más severo. Estudiamos los sitios arquelógicos de civilizaciones anteriores que se basaron en el sobreconsumo de capital natural.

"Avances en la tecnología y en la acumulación de la riqueza nos facilita construír un mundo nuevo," dice Brown, "un mundo mucho más estable y seguro que el que ahora tenemos. Podemos vivir una vida mucho más rica y satisfecha ahora, sin poner en peligro las posibilidades de generaciones futuras."

"Podemos quedarnos con el negocio de siempre y ser la generación que dirige la economía burbuja global, que sigue hinchándose hasta que se reviente," concluye Brown. "O, podemos ser la generación que estabiliza la población, extirpar la pobreza, y estabilizar el clima. Los historiadores apuntarán la elección, pero será nuestra responsabilidad elegir."

Publicación inicial (inglés): 4 septiembre 2003
(News Release)
Reproducido en traducción con permiso del Earth Policy Institute
Copyright © 2003 Earth Policy Institute
Traducción al castellano: Joseph Robertson
http://www.casavaria.com/sentido/environment/epi/esp/2003/esp030904bubble.htm

miércoles, 7 de noviembre de 2007

Sobre burbujas y crashes

Sobre burbujas y crashes: Parte I
May 25th, 2007 by Paulo De León

por Paulo De León, CABI

La crisis asiática de 1997 se produjo básicamente por un sobre-endeudamiento de corto plazo de los tigres asiáticos. Dichos préstamos internacionales buscaban cualquier “historia” de rentabilidad o promesa de la misma. Se creó una burbuja crediticia que infló en paralelo un boom en el sector bienes raíces. En algún momento, algún inversionista revisó los estados financieros de los bancos y empresas, las que por lo general estaban controladas por los mismos dueños, y dijo: esto es insostenible. Y decidió no renovar su cartera de corto plazo y retirar su inversión.
La mayoría de países conducían una política de cambio fijo o semifijo, pegado al dólar por ejemplo. El gran influjo de capitales creía que tenia garantizada la salida de su capital sin una brusca depreciación. El otro problema fue que no sólo el sector privado tenía una posición financiera débil, también los Bancos Centrales no tenían un colchón de reservas importante ante un ataque especulativo.

Cuando el primer banquero se dió cuenta y decidió no renovar, seguramente, en el siguiente almuerzo con sus colegas comentó que se salía y rápidamente se propagó la noticia. A ello se sumaron los depredadores especulativos (no tienen nada de malo- es más, son los que ayudan a sincerar a los países-empresas) y se armó la de San Quintín.

Esta crisis asiática cumple 10 años y muchas lecciones se derivaron de ella. Las secuelas fueron brutales, los sistemas bancarios quebraron, las monedas capitularon, muchos sistemas políticos no se han levantado (Tailandia está bajo régimen militar), la pobreza, los edificios quedaron vacíos, etc. Esta dantesca historia dió paso a cambios profundos en varios de esos países, algunos lo hicieron de mejor manera como Corea del Sur y otros no tanto.

Esta gran crisis da un ejemplo de que el Estado no “siempre” es el causante de las crisis. A lo mejor las pudo prevenir pero cuando los excesos son tan grandes, no hay fuerza o deseo que se le oponga. El Sector privado cargado de “ambición” rentista buscó, invirtió sin preguntar, sin investigar, en pocas palabras sin pensar. Y aquí un tema que discutía con un colega recientemente que decía que las burbujas son racionales, mientras que mi pensamiento es que muchas de las decisiones económicas no pasan por la racionalidad sino más bien por aspectos psicológicos como miedo, ambición, codicia, etc. En otras palabras las burbujas son irracionales.

No soy el único, Lord Keynes, el mejor economista del siglo XX lo teorizó en la frase: “espíritus animales”, que explicaba la forma de tomar decisiones económicas por los agentes en algunos momentos.

Para no ser larga la historia, en la parte II presentaré que los países asiáticos tienen problemas muy parecidos que hace diez años. Algunos elementos han cambiado pero el resultado es el mismo: burbujas por todas partes. Una gran diferencia en relación a la década pasada es que ahora hay un nuevo integrante en el equipo, y se llama China. Como adelanto, el mercado de acciones chino ha ganado más de 95% en lo que va del año, además se supo que desde abril se abren más de 300,000 cuentas nuevas diarias para invertir en acciones en la Bolsa China. Si leyó bien, 300,000 cuentas nuevas. Alan Greenspan, ahora consultor privado comentó esto sobre la situación china

Sobre burbujas y crashes: Parte II
June 1st, 2007 by Paulo De León

por Paulo De León, CABI

En el anterior post revisamos la burbuja monetaria de la crisis asiática 97. Adelantamos que ahora las cosas están igual de infladas en ésa región. Sin embargo existen dos grandes diferencias con aquella época: primera, China no estaba presente hace diez años, ahora si. Segunda, la burbuja monetaria es mundial. Hay evidencia de que en muchos países se ha producido una burbuja de precios de activos.

Para entender la presente burbuja hay que hacer referencia a su origen. La razón principal fue la coordinada inyección de dinero por parte de los Bancos Centrales más grandes (EEUU, Europa y Japón) ante las crisis de los últimas diez años. Al igual que cuando llora un niño y algunos padres toman la decisión de darle dulces para callarlo, los banqueros inyectaron y bajaron tasas ante los llantos económicos (visión corto placista), los cuales fueron: crisis asiática 97, crisis rusa 98, crisis de LTCM 98, crisis de cambio de siglo 00, ataques 911 2001, recesión de EEUU 2002, etc. En ambos casos sabemos que en el largo plazo las estrategias no son sostenibles y pueden tener efectos reales importantes, para el niño caries para las economías creación de excesos que deberán ser corregido fuertemente.
Pero hay otro causante en los países asiáticos. Al depreciarse en el 97 sus productos se convirtieron en atractivos y se generó desde entonces grandes ganancias comerciales, es decir, lo que venden es mayor que lo compran generando exceso de divisas. Si las autoridades económicas asiáticas (China incluida) tuvieran una política cambiaria libre, el exceso de dólares en esos países hubieran generado una apreciación de las monedas locales, equilibrando la balanza comercial.
En cambio, sabiendo que si su moneda se aprecia, sus productos serían menos competitivos, todos y cada uno de ellos (Japón también) han entrado en una batalla de defensa del dólar, manteniéndo sus monedas artificialmente bajas. Cómo? cuando esos dólares entran a la economía local de regreso, los BC compran dichos dólares y entregan masa monetaria local. Es decir, una inyección implícita de sus monedas. Como las ganancias han sido brutales y monetizadas, los bancos e instituciones financieras locales se encuentran con mares de liquidez que tienen que ir a algún lado. Para “diversificar” compran todo papel financiero y otorgan crédito de manera más laxa cada vez, siendo los bienes raíces su principal sector.

La defensa del dólar ha ocasionado una acumulación de reservas gigantesca en esos países. Por ejemplo China tiene más de US$ 1 trillon (Un millón de millones) en reservas. La acumulación de reservas en la región fue en 2006 de US$ 450 billones (millardos como dicen por acá, por cierto, me gusta más billones), y en lo que va del año el paso de acumulación es más rápido. Se estima que las reservas totales de los asiáticos ascienden a US$ 2.5 trillones.

Esto genera una burbuja en otros lados. Desde que son reservas internacionales, tienen que ser invertidas afuera del país. Los mercados locales no aguantarían con un influjo de esa magnitud. El principal papel comprado es deuda norteamericana, es decir, están prestando a un paso abrumador a EEUU. Eso financió la burbuja de Bienes raíces y es lo que mantiene viva la “llama de la esperanza” del no agotable consumidor americano. En términos prácticos, es como que el dueño de la tienda ofrezca prestar dinero a los vecinos pero si les compran a ellos. Y así reportar ganancias en la tienda y financieras por los préstamos.
Algunos usan el ridículo argumento de que la burbuja crediticia mundial es positiva porque significa que ven cosas buenas en el futuro y demuestran confianza. En algún momento tiene que pagarse. Cómo? gastando menos que lo que ganan. Es como que alguien sobre endeudado diga que no tiene déficit de ingresos sino superávit de crédito. Hace diez años las monedas asiáticas eran fijas, ahora prácticamente lo son. La defensa del dólar ha hecho que el tipo de cambio se mantenga artificialmente alto en esos países, muy estable y sin sobresaltos mayores. Las burbujas siempre terminan estallando es mi impresión. Las implicancias pueden variar en relación a hace diez años, la diferencia es que ahora si hay reservas para defender el precio de sus monedas. Por lo que el ajuste tendría que hacerse en la otra única forma: cantidad. Cuando? no se sabe, las burbujas pueden durar años, pero entre más tarde estallen más lágrimas se derramarán.

En el post siguiente y final de burbujas y crashes escribiré sobre las dinámica de las burbujas desde un punto de vista más teórico, con el fin de darle más sentido a éstos dos posts (a lo mejor me equivoqué de orden).

Sobre burbujas y crashes: Parte III
June 5th, 2007 by Paulo De León

por Paulo De León, CABI
En la revista Institutional Investor del mes de Febrero salió publicado el artículo de E. Chancellor titulado “Ponzi Nation”. La excelente revista y artículo teorizan y ejemplifican sobre burbujas y describen la actual.

El título se refiere al juego Ponzi, típico esquema de estafas financieras. El juego consiste en prometer al inversionista altos rendimientos (a veces ridículos), los planificadores con el fin de pagarlos incurren en más captaciones para pagar intereses de los ahorrantes. Esto se termina hasta que el flujo de depósitos cesa y es cuando el planificador no puede pagar sus obligaciones y la gente empieza a retirar dinero. Regularmente, los planificadores corren con el dinero dejando a las personas sin su capital. El proceso meramente psicológico busca la “codicia” del ser humano y termina con el “miedo” final que se produce en la corrida.
Porqué una nación (yo extendería al Mundo) de Ponzi? Dónde está el juego? suponga que ud. invierte en un proyecto inmobiliario prestando al Banco, a las personas que le compran el proyecto les ofrece deuda y empiezan a comprarle y cuando menos siente el proyecto se vendió. Decidí hacer otro y se crea la ilusión de una gran demanda. De repente lo copian y más personas empiezan a generar proyectos inmobiliarios y los Bancos al ver la demanda y “bonanza” empiezan a prestar más y más a las personas y desarrolladores, inflando los precios y generando ganancias a los inversionistas-compradores-desarrolladores-bancos, y empieza el circulo que se refuerza por puro efecto contagio. Cuando termina el juego? cuando uno o varios proyectos empezados con deuda no venden y no pueden pagarle al banco, éste al ver esto empieza a prestar menos provocando la reacción contraria que al inicio.

Los primeros síntomas son que el crédito crece más de 2 o 3 veces la actividad económica real. Es decir, por cada Q1. generado en actividad (bien real) se otorga Q. 2 o Q.3 de deuda. (OJO: los números de Guatemala son de ésta índole). Finalmente estalla la burbuja crediticia-consumista-bienes raíces, y se generan ganadores, perdedores y llanto.

El artículo arriba mencionado detalla como el exceso de liquidez que ha ido a buscar todo activo que se mueva, transe o exista haciendo subir su precio y reducir su volatilidad. La reducción de volatilidad es engañosa, ya que genera la sensación de que los precios suben pero no tienen potencial de caída. Dándole más confianza a los actores del mercado. Dentro de los economistas mencionadas están Knight, Keynes, Minsky. Sus observaciones son bastante parecidas pero desde diferentes puntos de vista. Por ejemplo, Knight dice que “burbujas crediticias aumentan la actividad económica y el precio de los activos a niveles insostenibles, sembrando las semillas de una siguiente inestabilidad”.

Por su parte, el gran Keynes, conocedor de los mercados y su funcionamiento psicológico, dice que “nuestras percepciones influyen nuestra actividad, ya sea que estemos invirtiendo o pidiendo prestado, lo que determina el resultado futuro. Este proceso es implícitamente inestable y sujeto de grandes revisiones”.

Keynes sigue diciendo “los líderes del boom actual proclamarán que el ciclo económico (sube y baja) ha sido borrado de la faz de la tierra (sólo sube- sube) y una nueva era de prosperidad permanente se ha inaugurado”. Se recuerdan que en medio de la burbuja la gente decía que era una “Nueva Economía”, se escribieron libros del tema. La expansión actual no ha tenido un nombre específico pero si muchas personas han explicado que ésta vez si es diferente, y que los ciclos ya no existen.

Minsky, un economista ruso desconocido hasta el estallido de la burbuja y construcción de la actual, se dió a conocer por sus teorías sobre burbujas. Su argumento es que la Estabilidad es Inestable. Las personas al “percibir” menos riesgo toman mayor deuda y asumen mayores riesgos. Siendo que los flujos futuros siguen inciertos. Lo que parece un esquema sin riesgo resulta en realidad en una transferencia del mismo. Es como la ley de energía, el riesgo no se destruye, se transforma. Ley de Termodinámica 1 de Newton.

Un ejemplo de éste esquema psicológico ha sido la ley en EEUU que obligó a usar cinturón de auto. Estadísticamente el número de accidentes viales no disminuyó, se mantuvo. Las personas al tener la sensación de estar más seguros con el cinturón corren más. Es cierto, el número de muertes de automovilistas bajó pero aumentó la de pedestres y ciclistas, quedando sin efecto positivo en el agregado. El riesgo se transfirió del conductor a los caminantes y deportistas.

En ésta fase final de la burbuja, los estandares de evaluación de crédito se han deteriorado y el “margen de seguridad” tanto de los bancos como de los deudores está en fase contractiva. Es decir, en aumento de riesgo implícito del sistema en general. Inevitablemente, el exceso creado por un boom de crédito tendrá que corregirse. Tal como se mencionó, los margenes de seguridad se han achicado, lo aconsejable es aumentarlo vendiendo y tomando posiciones cash o efectivo. Ya saben lo que dicen los norteamericanos: “Cash is King” (Efectivo Manda).

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